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A la marea verde no la detiene un «No»

10 Ago, 2018 Etiquetas: , ,

Las mujeres argentinas han logrado evidenciar que sus legisladores y legisladoras no están a la altura de su pueblo. Su lucha trasciende el debate legislativo, nos explica Gabriela Lozano, en este texto que sitúa lo ocurrido este 8 de agosto en el Senado.

TEXTO GABRIELA LOZANO / FOTOS: MATÍAS BAGLIETTO

El día llegó. Millones de mujeres argentinas estaban a la espera de concretar un segundo paso histórico y fincar una transformación en el ejercicio de sus derechos. Había emoción y expectativa. Este día, 8 de agosto, el Senado del país votaría la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo [IVE].

Las mujeres tomaron nuevamente las calles del país, igual que lo hicieron en junio cuando, tras una sesión maratónica, la Cámara de Diputados aprobó la media sanción para despenalizar el aborto.

El día llegó. También lo hicieron los gritos [«¡Que sea ley!»], la batucada, la lluvia, los pañuelos verdes, la oposición, los discursos; los pañuelazos de apoyo en distintos lugares del mundo y un resultado:

38 votos en contra, 31 votos a favor y dos abstenciones.

El día marcado para ser histórico llegó, las mujeres argentinas estuvieron firmes, pero el Senado argentino le dio la espalda a la historia y a las mujeres de su país.

Colectivos, familias, grupos de amigas y amigos, activistas, se dieron cita en las inmediaciones del Senado argentino para seguir la sesión sobre el #AbortoLegalYa.

Para dar marco a la discusión #AbortoLegalYa en Argentina es necesario recordar que el Proyecto de Ley de la Despenalización ya contaba con media sanción en una sesión histórica el 13 de junio en la Cámara de Diputados. Esta conquista reforzó la presencia del tema en la agenda pública. Los medios de comunicación en Argentina ampliaron los espacios de debate sobre el aborto y el acceso a la educación sexual y reproductiva.

A pesar de estos avances, la población argentina estaba consciente de que la sanción en Senadores sería una meta mucho más difícil de lograr debido a que en dicha Cámara los partidos políticos que dominan las curules se caracterizan por su ideología conservadora y por ser quienes negocian y representan los intereses de la Iglesia, entre éstos se encuentra el partido del presidente Mauricio Macri —Cambiemos—, el Partido Justicialista y otros partidos del interior del país.

Vale recordar que todo el debate del aborto se inició formalmente por iniciativa de Mauricio Macri quien, en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso en marzo de este año, dio el visto bueno a los legisladores y legisladoras para llevar a cabo la discusión formal sobre la posible despenalización del aborto.

Este 9 de agosto de 2018, a menos de 24 horas de que la Cámara de Senadores rechazara el Proyecto de Ley, algunos sectores de la opinión pública se animaron a señalar que todo este proceso fue una especie de distractor. No hay que olvidar que el gobierno argentino transita una profunda crisis de legitimidad ante la depreciación del peso y el aumento de la deuda externa. De igual manera, se advierten las consecuencias de un acelerado crecimiento de la pobreza, así como de los recortes presupuestarios a los servicios de salud y educación y a la pérdida de miles de fuentes de trabajo.

Como marco más general al debate en torno al aborto, también es relevante señalar que desde 2015 el movimiento Ni una menos, la intensa agenda de mujeres y del movimiento feminista argentino, lograron llevar esta discusión a las calles, las plazas, los colegios, las instituciones de educación y las casas de todo el país.

La lucha por el #AbortoLegalYa ha sido un ejemplo de organización encabezado por la Campaña Nacional por el Aborto Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Dicha Campaña tiene como objetivo promover los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y es hoy es referente en todo el mundo. Los pañuelos verdes, insignia y objeto que decora las mochilas y cuellos de los y las adolescentes, recuerda el lema de esta organización: «Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir».

Algo que se exigió en la coyuntura del #AbortoLegalYa fue la separación entre Iglesia y Estado.

Tras lo ocurrido en la Cámara de Diputados en junio pasado, la estrategia de los colectivos de mujeres y feministas no evidenció cambios, sino por el contrario, apostaron por fortalecer las vías de contacto entre las mujeres de todo el país con la meta común de crecer el movimiento y lograr consolidarse como un frente de presión. Las que viven en los barrios, las estudiantes, las militantes, las docentes y las profesionistas en general, buscaron espacios de encuentro para hacer colectiva la lucha. El objetivo fue cambiar las conciencias de las mujeres en principio, pero también las del resto de la sociedad ante la urgencia de modificar las condiciones materiales que obligan a las mujeres con menos recursos a abortar en condiciones precarias de salubridad y seguridad.

Por ello, el mandato de la lucha organizada, de la palabra transmitida, dejó hace tiempo de ser una cuestión de si se estaba a favor o en contra del aborto, sino que el núcleo de las opiniones se agrupa en dos: si eres de las que «bancan» al aborto clandestino o si exiges al Estado el derecho al aborto seguro y gratuito en todos los rincones del país.

Y si tenemos que pensar cuál es o será la postura de los colectivos de mujeres y feministas ahora que se rechazó el proyecto de Ley por la Despenalización del Aborto, podemos recurrir a las palabras de la periodista Mariana Carbajal, quien es también una de las fundadoras de Ni una menos, pues engloban lo que es el escenario presente, lo que se logró y lo que falta:

«Ganamos, porque el aborto dejó de ser un tabú y salió del closet y se despenalizó socialmente. Ganamos, porque las madres y las abuelas les contaron a sus hijas y nietas sobre sus abortos, porque las adolescentes llevaron el debate a sus hogares y a las escuelas. Ganamos, porque el mundo nos miró y descubrió que en la Argentina las mujeres todavía no tenemos el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y quedamos vergonzosamente expuestos como un país donde todavía no gozamos de ciudadanía plena».

Una querida amiga le preguntó a su sobrina qué feminista reconocía como su referente y ella le respondió: «nosotras mismas».

Un cabo que no hay que dejar suelto es el del papel de los grupos conservadores en lo que ha sido esta discusión. Los grupos pro-vida antes del debate no figuraban en la arena política y social, muchos de ellos en realidad surgen como respuesta a los grupos de mujeres que defienden el derecho al aborto. Es por ello que se les conoce como grupos anti-derechos. En el mapa argentino, el territorio de influencia de dichos sectores que dicen defender «las dos vidas» es principalmente el que abarca las provincias pobres del noroeste de Argentina como Jujuy, Salta y Tucumán.

Dichos grupos realizaron algunas marchas en distintas ciudades del país —con una limitada convocatoria— para exigir el respeto a la vida. A estos eventos acudían los conservadores con una figura de un feto humano, realizado de papel cartón, para llamar la atención de la prensa local. Como insignia, también optaron por el pañuelo de color celeste o azul cielo.

A diferencia de México, en la historia Argentina no hubo leyes que consolidaran la separaran entre la Iglesia y el Estado y aún hoy en día el Estado da subsidios a los colegios católicos privados. La participación de la Iglesia durante las dictaduras militares en el pasado y las peticiones del Papa Francisco a los y las legisladoras para que rechazaran el Proyecto de Ley en la actualidad, son evidencias de las batallas que aún debe emprender la sociedad argentina.

Opositores a #AbortoLegalYa también se manifestaron en el Senado.

El debate en torno a la despenalización del aborto ha sido un tema frecuente tanto en los medios impresos como en los digitales particularmente en estos últimos meses. Los diarios de circulación nacional han dado seguimiento a las declaraciones de los y las senadoras así como del contenido de las reuniones de los bloques políticos en los días previos a la votación en el Senado y previo a la sesión en la Cámara de Diputados.

Es posible que lo excepcional en esta ocasión fue la atención que brindaron los medios extranjeros al tema. Por ejemplo, en la edición del mes de agosto que circula en Argentina del diario Le Monde, se dedicó la portada al tema con una nota que tituló: «Aborto legal: la larga marcha», en donde reconoce que el debate es en sí mismo un camino hacia la igualdad efectiva y advierte la distancia cada vez más profunda entre la esfera civil y las posiciones doctrinales de la Iglesia. El 8 de agosto, Amnistía Internacional publicó en la contraportada del New York Times un anuncio dedicado a los senadores y senadoras con la frase «El mundo está mirando» y el dibujo de un gancho que hace alusión a los abortos clandestinos. La frase que acompaña esto señala: «las complicaciones de abortos inseguros son la principal causa de muerte materna en Argentina. Este 8 de agosto, los senadores argentinos pueden elegir cambiar esto si votan a favor de la descriminalización del aborto».

Sin embargo, son las redes sociales las que se han constituido como el espacio de intercambio más diverso y abiertamente feminista. En Argentina existen diversas mujeres militantes del movimiento feminista, así como referentes del Movimiento de Mujeres que cotidianamente producen y comparten contenidos desde sus distintas trincheras, ya sea el periodismo, la actuación o la política. Algunos ejemplos del medio del espectáculo son Malena Pichot [@malepichot], Señorita Bimbo [@srtaBimbo] y Flor de la V [@Flordelav]; las periodistas Luciana Peker [@lucianapeker], Mariana Carbajal [@Marian_Carbajal] y Marta Dillon [@martadillon] y en el ámbito de la política, Myriam Bregman [@myriambregmam] y Andrea D’Atri [@andreadatri], entre muchas muchas otras.

Tras el resultado de la votación en el Senado, las mujeres que han impulsado #AbortoLegalYa insistieron en que su lucha no acaba.

Yo soy estudiante extranjera de posgrado en la Universidad de Buenos Aires y trabajo como docente en una preparatoria privada. Lo que más ha llamado mi atención es la capacidad de convocatoria que tienen los eventos vinculados con la agenda de mujeres y feminista en Argentina. Incluso advierto que ha ido en aumento en los dos años y medio que tengo viviendo en Buenos Aires.

Me parece que la participación masiva se logra a partir de un plan de lucha que no se construye sólo al calor de estos acontecimientos, sino que responde a los compromisos políticos que tienen cada uno de los colectivos y organizaciones barriales o estudiantiles, así como en los sindicatos, que tienen agendas mucho más extensas vinculadas a la igualdad y la justicia social que trascienden los hitos puntuales de estos últimos meses en relación al aborto.

Las banderas, los colores y las consignas se comparten en el espacio público pero sé que quienes asistieron este 8 de agosto a la Plaza del Congreso son mujeres que se definen, no sólo por las actividades que realizan en su vida cotidiana, sino por aquello que hacen de forma colectiva junto con otras mujeres, para cuestionar su entorno y transformarlo. Además, hoy más que nunca la revolución feminista es imparable con la participación de las más jóvenes, de las hijas y nietas de quienes han arado el camino hacia la conquista de los derechos de las mujeres. Una querida amiga le preguntó a su sobrina qué feminista reconocía como su referente y ella le respondió: «nosotras mismas».

La decisión del Senado no favoreció la lucha,  además de la cerrazón de los senadores y senadoras, hubo una persistente llovizna con viento frío que obligó a las presentes a refugiarse por momentos. Sin embargo, este resultado no evitó que se cumpliera otra tarea fundamental: evidenciar ante el mundo que los legisladores y legisladoras no están a la altura de su pueblo.

 

Matías Baglietto es fotógrafo. Nació en 1985 en Buenos Aires, Argentina, donde vive en la 
actualidad. Se formó como reportero gráfico en la escuela de la Asociación de Reporteros 
Gráficos de la República Argentina. Colabora con La Izquierda Diario, periódico del PTS en 
el Frente de Izquierda y trabaja como fotoperiodista freelance para distintos medios.


Gabriela Lozano Rubello
Gabriela Lozano Rubello
Licenciada en Ciencia de la Comunicación por la UNAM. Actualmente estudia el Doctorado en Estudios de Género en la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Ha trabajado en difusión cultural, en producción de radio y televisión y hoy en día se desempeña como docente. Ha investigado sobre temas de educación, movimientos sociales y el rol de las mujeres en distintos ámbitos.



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