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Adiós a nuestro Juan Gabriel

06 Sep, 2016 Etiquetas: , ,

La mezcla de luto, fiesta y baile estuvo afuera del Palacio de Bellas Artes. Ahí, sobre Avenida Juárez, miles de personas se aglutinaron para despedir a Juan Gabriel, autor e intérprete de las canciones que les alborotaron el sentimiento y les conmovieron los días. Ahí, fusionaron sus voces, apretujaron sus cuerpos. Por eso sus rostros, sus expresiones, sus anécdotas, son el foco de esta crónica y galería.

TEXTO: XOCHIKETZALLI ROSAS / FOTOS: LIZBETH HERNÁNDEZ Y CÉSAR PALMA

Por un momento la multitud guardó silencio. Pausó los cantos y las porras. Miró atenta a las pantallas; era el momento preciso: Iván, el hijo de Juan Gabriel, apareció sobre las escaleras centrales del Palacio de Bellas Artes cargando la urna con las cenizas de El Divo de Juárez.

Enseguida, Fernando de la Mora vistió las letras de Amor Eterno. Los presentes apostados a las afueras del palacio de mármol cantaron con él. Cada uno de los versos les estrujó el corazón y quebraron la voz; el griterío de pronto se volvió un susurro que se mezcló con la melodía de los organilleros ubicados sobre Avenida Juárez, quienes tocaban la misma canción.

El cansancio no existía. Así lo demostraron tres mujeres y un hombre quienes acudieron cada día, desde que se enteraron de la muerte del cantante, a la explanada del recinto en espera de los restos de su ídolo. A diferentes horas se apostaron en los jardines para corear sus canciones; esas que los revivieron y que los hicieron llorar.

«Al menos ya le dijimos adiós», le dijo el hombre a una de las mujeres, la que llevaba un ramo de rosas en los brazos [que no pudo dejar junto a la urna, porque apenas estuvo unos segundos frente a los restos]. La mujer le sonrió, mientras se limpió las lágrimas: «¡Valió la pena los días esperándolo!», le dijo. Los cuatro caminaron entre la gente para alejarse con el canto que Aida Cuevas le dedicaba a JuanGa dentro del palacio.

Homenaje a Juan Gabriel en Bellas Artes 10

Foto: Lizbeth Hernández. [Aquí una vista panorámica del Palacio de Bellas Artes durante el homenaje.]

Los rostros de todos no dejaban de mirar la pantalla el especial musical que diferentes artistas, incluida la corista de Juan Gabriel, Mayela Orozco, ofrecieron en honor a su ídolo.

«Ella fue su corista por 15 años», respondió una mujer, que se declaró novia de El Divo, a todos los que lanzaron la pregunta sobre la identidad de Mayela. Y así, con precisión, fue atendiendo cada una de las dudas de los que estaban a su alrededor.

Esta mujer sacó su celular y se puso a grabar cada una de las interpretaciones. Quería reproducirlas de nuevo en su trayecto de regreso a Coacalco, Estado de México, sitio desde donde había venido a despedir al hombre que le tocó el corazón con su música, cuando ella era apenas una chiquilla de secundaria.

«Fue el año de 1972 cuando lo escuché por vez primera. Y desde entonces todos los días él me despierta», dijo después de reproducir Buenos días señor Sol, en el momento en que la enorme e inacabable fila para entrar a despedir a JuanGa avanzaba; cuando de a poco regresaba la algarabía de quienes esperaban.

«Mi mamá me dijo: ‘ve a despedir a tu novio’, y aquí estoy. Él es mi novio desde siempre. Mi amor platónico», sentenció antes de unirse a las risas de un grupo de jóvenes que ondeaban una bandera de arcoíris al ritmo de una porra: «A la bio, a la bao, a la bim bom ba, la comadre, la comadre, ra, ra, ra».

Y el cielo ni un solo momento dejó de amenazar con romper en un llanto atroz.

La noche comenzó a aparecer, despacio; la multitud no disminuía. Conforme avanzaban las horas y las personas en la fila, más se sumaban a la celebración de la existencia del michoacano. Era una forma diferente de vivir el luto.

Homenaje a Juan Gabriel en Bellas Artes 11

Foto: César Palma. [Escenas del homenaje sobre Avenida Juárez puedes verlas en nuestra cuenta de Periscope.]

«Sí dan ganas de llorar, y sí se nos salen las lágrimas; pero también de bailar y de cantar. Él fue nuestro consuelo siempre, en las buenas y en las malas; por eso estamos aquí», lanza la mujer de más de 60 años que junto a su esposo se han sentado en una de las banquetas para descansar un rato.

Llegaron al medio día y, seis horas después, no habían encontrado el último lugar de la fila para entrar a Bellas Artes.

«Venimos desde un cerro de Iztapalapa llamado el Mirador. Queremos entrar a darle las gracias y decirle que se vaya feliz porque acá lo queremos mucho», dijo el hombre, mientras sobaba la espalda de su esposa. Cuando vieron que los formados avanzaron rápido, se animaron, dejaron sus lugares de descanso y emprendieron de nuevo la búsqueda para formarse.

La gente no dejó de llegar; la música del compositor y el canto no dejó de sonar. Y aunque muchos comenzaban a dispersarse, a cada paso que daban y a cada canción que oían todos gritaban y comenzaban a corearla. «Ésa está muy bonita», decían de todas.

Así lo hizo la joven pareja proveniente de Querétaro. Un letrero en lo alto los presentaba: pedían ayuda para el pasaje de regreso a su hogar. El viernes 2 de septiembre emprendieron el viaje hacia la Ciudad de México. Era de madrugada. Solo cargaban un par de mudas de ropa, unas cobijas, una bolsa de dormir y las ganas de despedir al Divo. No saben cuántos kilómetros caminaron ni cuántos se trasladaron en aventón, sólo saben que cuando llegaron la noche del domingo 4 de septiembre a la Central de Autobuses del Norte se sintieron más cerca que nunca de Juan Gabriel.

Después de ver un par de segundos la urna de las cenizas, decidieron que era momento de regresar a casa.

«Y aunque no completáramos para regresar en autobús, pues nos vamos como nos venimos; además JuanGa ya nos acompaña no solo con su música», dijo el hombre. Su esposa no dejaba de bailar y de cantar.

Así lo hizo toda la gente de a pie, los cientos de rostros que llegaron a las inmediaciones de Bellas Artes para despedir al Divo de Juárez. Las horas parecían en pausa, la escena era siempre la misma, en la mañana, en la tarde, en la noche, era un solo canto y un solo corazón: el que le entregaban a JuanGa.



Lizbeth Hernández
Lizbeth Hernández

Directora de Kaja Negra. Periodista e investigadora freelance. Los temas que más le interesan son: movimientos sociales, derechos humanos, feminismos, agenda lgbt+, arte y cultura pop. Escribe sus ideas y apuntes en Medium. Se la vive entre la sabrosura y el desasosiego. En Twitter e Instagram: @abismada_
Correo: lizbeth@kajanegra.com





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