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Amar a la ciencia como Ada Yonath

15 Mar, 2017 Etiquetas: , ,

Una pregunta se ha vuelto lugar común en torno a Ada Yonath, galardonada con el Premio Nobel de Química 2009: ¿Qué es más importante: su trabajo científico o que sea una mujer destacada en el campo? Ella ha respondido, como lo muestra este perfil, a través de sus investigaciones en cristalografía y en el mapeo detallado del ribosoma [una aportación imprescindible para desarrollar una nueva generación de antibióticos y medicamentos utilizados en el control de infecciones], porque para ella lo que importa es la ciencia.

TEXTO: CÉSAR PALMA

«¿Cuáles fueron sus problemas o luchas siendo una mujer, en ser la primera premio Nobel [de Química] de Israel? ¿Cuáles fueron los problemas que usted enfrentó?».

Ada mira a la estudiante y se lanza con un tono serio:

«Ser una mujer es lo mismo [que un hombre]. Se necesitan de dos cosas: amor por la ciencia y amor por la familia. Si se está realmente curioso por algo, yo no veo la diferencia entre hombres y mujeres.

Tal vez sí veo una diferencia… ―dice, voltea y señala a un joven mientras le pregunta―: ¿Te puedes embarazar? ¿Tú puedes dar a luz a un bebé?».

Todos ríen y continúan poniendo atención a la fría y cálida Ada Yonath.

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El premio Nobel no es tan importante comparado con otras satisfacciones que da la ciencia, no para Ada. Así lo enfatizó cuando respondió a la segunda pregunta que hizo la misma joven que la cuestionó sobre el asunto del género en la ciencia ―el pasado 25 de octubre en la UNAM―:

«Fue encantador obtener el premio Nobel, realmente un gran sueño. Muchas cosas cambiaron en mi vida. La más importante es que puedo hablarle a muchas personas jóvenes. Ellos vienen a escuchar e incluso algunos hacen muchas preguntas como puedes ver [Yonath sonríe y con su brazo extendido en el aire, recorre de extremo a extremo un auditorio lleno con decenas de alumnos]. Yo he dado cátedras antes, pero no es lo mismo. Ahora puedo hablar con científicos, con hacedores de políticas que tratan de hacer un cambio, y creo que ellos harán un gran cambio en el campo de los antibióticos. Pero nada de esto se compara con la sensación que tuve después del descubrimiento que me hizo entender la estructura [del ribosoma]. No podía hacer nada. Me abrumó. El premio es fantástico, muchos premios están bien. Está bien hablar con personas que de otra manera no podría, pero el descubrimiento está muchos pasos más allá».

Ada insistió mucho a los estudiantes sobre la curiosidad como impulsora de la ciencia, una guía personal que le sirvió para volcarse sobre la química y estudiar el origen de la vida; para comprender los mecanismos detrás de la «caja negra» que era el ribosoma. Esa curiosidad fue un impulso grande y sostenido que llevó a Yonath a realizar el primer «mapeo detallado del ribosoma» a nivel atómico, investigación que le llevó hasta el Nobel junto con Venkatraman Ramakrishnan y Thomas A. Steitz; un trabajo que comenzó en la década de los 70 y culminó en el año 2000. Fueron años de críticas por haberse sumergido en un área de la ciencia bastante brumosa y con métodos que habían sido considerados como poco útiles.

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Ada quería arrojar un poco de luz sobre los ribosomas [parte que conforma la estructura de la célula], pues hasta antes del descubrimiento de Yonath poco se sabía, pero existía la certeza de su importancia, principalmente porque se encuentra en todas las formas de vida, desde bacterias hasta humanos; y también porque es fundamental en la producción de proteínas, biomoléculas que permiten florecer a la vida como la conocemos; por ejemplo, la hemoglobina es un proteína que transporta el oxígeno a los pulmones; la insulina, controla los niveles de azúcar en la sangre. Estas proteínas existen gracias al ribosoma, el cual también se apoya de dos ingredientes fundamentales para la producción de proteínas: el ADN y los aminoácidos.

Pero para comprender mejor el papel del ribosoma debemos tener en cuenta qué es el ADN.

El ADN o ácido desoxirribonucleico [difícilmente alguien pronuncia ese nombre, siempre es la abreviatura] es una molécula constituida por cuatro bases o compuestos químicos: adenina, citosina, guanina y timina. Estas bases son representadas por las letras A,C,G y T, las cuales se encuentran en un ordenamiento que da origen a la famosa doble hélice. La secuencia de estas letras, donde A siempre va unida a T y G con C, configuran una «sintaxis» o serie de instrucciones que transmiten información genética entre generaciones, a través de las células cuando se replican.

Partes de la célula.  Imagen: Animal Cell by Wikipedia [CC0 1.0].

En otras palabras, el ADN contiene información codificada, en forma de letras ordenadas, que nos dota de cabello lacio o chino, un color de ojos específico, determinada altura, si padeceremos alguna enfermedad, si nuestra piel tendrá cierto color o creceremos con la complexión de nuestro madre o padre, etcétera. El ADN, como el ribosoma, se encuentra en las células, específicamente comprimido dentro de los 46 cromosomas que tenemos por cada célula [en el caso de los humanos]. Esta compleja molécula contiene una cantidad gigantesca de información, a partir de ella se puede rastrear nuestro origen evolutivo hasta cómo podríamos desarrollarnos en el futuro o nuestros descendientes.

Otro concepto íntimamente ligado al ADN es el de «gen/genes», que son básicamente porciones bien definidas de la doble hélice; por ejemplo un trozo que contiene la secuencia ACCTG o CCTGA. La información contenida está determinada por el orden de las letras y el lugar que ocupan a lo largo de toda la doble hélice. Para que estas secuencias puedan expresarse como características específicas es necesaria la presencia del ribosoma, ya que éste traduce la información y a partir de ella fabrica las proteínas necesarias con la ayuda de los aminoácidos [los cuales son básicamente la materia prima de una proteína].

El ADN se encuentra en los cromosomas, los cuales pueden hallarse en el interior del núcleo de las células.  Imágen: ADN en célula eucariota by Wikipedia [CC BY-SA 3.0].

La clasificación de las proteínas es muy útil para darnos cuenta de la magnitud de su importancia; según sus funciones podemos hallar proteínas de estos tipos:

  • Nutricional [proteínas que ayudan a la construcción de nuevas proteínas]
  • Control [proteínas que funcionan como hormonas; por ejemplo la hormona del crecimiento, que es la encargada de la regeneración celular]
  • Trabajo [nuestros músculos se mueven gracias a que están constituidos por proteínas]
  • Acarreo [las proteínas ayudan a transportar un sin fin de compuestos químicos en nuestro cuerpo]
  • Defensa [nuestro sistema inmune está compuesto por proteínas]
  • Catalizadores biológicos [las propias células necesitan de las proteínas para llevar a cabo sus funciones]

Es así que el ADN, los ribosomas y los aminoácidos están íntimamente ligados. Por una parte el ADN proporciona las instrucciones de qué características y funciones debe desempeñar un organismo; luego, el ribosoma funge como «traductor» de esta información y también como máquina de ensamblaje de proteínas hasta que observamos un producto finalizado, específico y funcional.   

Una versión simplificada de esta  «fábrica de proteínas», como Ada nombra en ocasiones al ribosoma, desarrolla los siguientes pasos:

  • El ARN mensajero, molécula que lleva consigo información del ADN, se coloca en la subunidad menor, parte integrante del ribosoma.
  • El ARN de transferencia, molécula que transporta los aminoácidos que permiten la formación de proteínas, se coloca en la subunidad mayor del ribosoma.
  • El ribosoma, que está conformado por las subunidades mencionadas, crea un enlace químico entre la información genética del ADN [proveído por el ARN mensajero] y los aminoácidos [llevados por el ARN de transferencia], que dará lugar a las proteínas.

Durante años este proceso no estaba del todo claro. Las dudas asaltaban a los científicos: si la subunidad menor realizaba tal o cual fase del proceso, si el ARN de transferencia se colocaba en determinado sitio del ribosoma o no. Detalles, minucias, tal vez, pero que son fundamentales para comprender por qué somos como somos, por qué nos enfermamos y otros porqués.

Lo que Ada hizo fue afinar esta descripción hasta el mínimo detalle, mapear al ribosoma y descifrar paso por paso el proceso de formación de proteínas, que también es llamado traducción. Nos permitió observar la maquinaria con una resolución sin precedentes, como si revelara todas las palancas, engranes, transportadoras y tornillos de una máquina. Lo cual derivó en conocer cómo un «conjunto de letras» pronto se transforman en proteínas. Y no sólo eso, conocer cómo funciona el ribosoma nos permite entender por qué ya no funcionan nuestros antibióticos, por lo tanto cómo diseñar nuevos fármacos.

Ada tuvo que utilizar todo su conocimiento en cristalografía para ver ese paisaje microscópico y mostrarnos más sobre la vida. Fue una tarea sumamente complicada, porque estamos hablando de una escala en la cual el ribosoma se mide en ångströms, donde un ångström equivale a la mil millonésima parte de un metro [0.000,000,000,1 metros] y se utiliza para medir distancias moleculares. A esa escala todo puede ser tan frágil.

Este video muestra cómo el ribosoma lleva a cabo la síntesis de proteinas.

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Lo que es difícil de ser mujer es lo mismo para una científica, una mujer de negocios o una reportera.

Uno de los periodistas que acudió durante la estancia de Ada Yonath en la UNAM me contó una historia de la científica. Ese relato me generó curiosidad y motivó más y más la pregunta: ¿Por qué parece que Yonath se molesta cuando se toca el tema del género?

La historia es bastante simple: fue en una reunión con la prensa, entre los reporteros asistentes había una periodista de un medio de corte feminista; ella tuvo la oportunidad de comenzar con la serie de entrevistas que Yonath concedería. La primera pregunta que lanzó la reportera fue suficiente para terminar con la reunión: quería saber sobre el papel de las mujeres en la ciencia, sobre qué significa ser una de las pocas mujeres en ganar el Nobel en la categoría de Química [Ada es la cuarta mujer en obtener el reconocimiento]. La entrevista comenzó y terminó en un instante. Yonath suspendió el encuentro, al parecer molesta y nadie más podría entrevistarla ese día.

Después de este relato me puse a leer más entrevistas. Y surgió otra duda: ¿Está cansada de oír las mismas preguntas? La mayoría de las entrevistas abordan el tema de la ciencia y el género: que si se ha sentido discriminada, que por qué hay pocos premios Nobel en manos de mujeres, que si se puede ser científica de tiempo completo, que por qué casi no hay científicas dirigiendo grandes proyectos. Y después me pregunté más y más: ¿Qué es más importante, su trabajo científico o que sea una mujer destacando en el campo?

También me di cuenta que yo no era el único periodista contrariado. Por ejemplo, la bloguer Kathleen Raven de la famosa revista Scientific American se enfrentó al tema cuando escribió sobre un encuentro que tuvo con Yonath, en el cual pretendía entrevistarla y no lo logró, mientras dictaba una cátedra acerca de los ribosomas [la misma que impartió en la UNAM]. En aquella reunión dudó sobre sobre cómo abordar el trabajo de la Nobel:

«Yo estaba determinada a no traer el asunto de “la mujer en la ciencia”. [Después de todo, un buen trabajo es un buen trabajo, me dije a mí misma. Necesitamos resaltar los logros y no repetir la lista de barreras de la sociedad.]».

Después confiesa Kathleen Raven que al ver a algunas mujeres tomándose fotos con Ada como si fuera una «heroína» y mirar que en la primera fila las mujeres superaban en número a los hombres, le hizo pensar: «¿Estaba haciendo un deservicio a las mujeres en la ciencia al ignorar el género de Yonath?».

Párrafos más adelante, Raven cuenta cómo sus dudas se despejaron cuando vio a Yonath hablar de lo realmente importante: ciencia, antibióticos y ribosomas. El asunto del género quedó en segundo término cuando la israelí comenzó con su ponencia.

Sin embargo, Yonath no ha eludido el tema del género. Lo ha atajado con claridad en la entrevista que realizaron las periodistas Lorena Guzmán y Lou Woodley ―publicada en la página oficial de las Reuniones Lindau, un evento donde anualmente diversos premios Nobel para hablar de ciencia―.

En ese texto Lorena va directo:

Lorena Guzmán: ¿Crees que es duro ser mujer haciendo ciencia?

Ada Yonath: ¿Crees que es duro ser una mujer?

LG: ¿En ciencia?

AY: ¿Crees que es duro ser una mujer?

LG: Algunas veces, sí.

AY: Esa es mi respuesta. No creo que hacer ciencia es difícil porque se es mujer. Lo que es difícil de ser mujer es lo mismo para una científica, una mujer de negocios o una reportera.

LG: Pero el mundo de la ciencia en el pasado era realmente un club de hombres, ¿no?

AY: No estoy segura. El primer Premio Nobel fue entregado a un hombre y el segundo a Marie Curie [ríe] y ella lo ganó dos veces. Cuando la gente dice que sólo ahora las mujeres están ganando Premios Nobel no es correcto. Si tú miras a las facultades, sí, no hay tantas mujeres, pero no es a causa de los hombres, es porque la sociedad no motiva a las mujeres a ir dentro de la ciencia. Si ellas van y lo hacen bien, ellas serán homenajeadas e inspirarán a otras.  

Lou Woodley: Pero, ¿hay un conflicto, por ejemplo, con ser madre y con el momento en el que tu carrera científica despega como mujer?

AY: La sociedad piensa que hay un problema.

LW: Pero hay una percepción, al menos cuando se está en los treintas y persigues una posición como líder de grupo de investigación, de que tú debes estar realmente trabajando largas horas en el laboratorio y poniendo toda tu energía ahí.

AY: Hay un problema de percepción, sí. Pero esto no es siempre la verdad. ¿Qué hay de los doctores? ¿De las mujeres que quieren una jefatura? Hay muchas de ese tipo. Son largas horas, a veces toda la noche. ¿Qué hay acerca de eso? La sociedad no está en contra de las mujeres en medicina. Hay empleos donde las mujeres se les paga menos o son colocadas en caminos donde no pueden ser ascendidas. Esto no es sólo un problema para la ciencia, esto es para las cajeras en el supermercado. Es muy fácil decir que las mujeres no hacen ciencia por las largas horas, pero eso no es correcto. Las enfermeras están trabajando largas horas y son mujeres. La sociedad está, o estaba, en contra del intelecto en las mujeres y de la idea de que las mujeres pueden competir en una forma intelectual o científica. No es que sea difícil para una mujer hacer ciencia. La ciencia es muy demandante para ambos, hombres y mujeres. Yo no percibí ningún problema de género y pienso que de todas las mujeres que conozco, lo sé por mis amigas, nadie tiene quejas directamente acerca del problema de género. La ciencia sólo es demandante, tú no puedes disfrutar de la ciencia a menos que seas curioso y usualmente lo haces bien porque te educaste a ti mismo y trabajas duro, porque te gusta, no porque eres una mujer o un hombre.

Y un punto más: por muchos años las personas se reían de mí; eran muy escépticos acerca de mis ideas. No fue fácil entrar a la ciencia por casi 15 años. Las personas me llamaron con todo tipo de nombres, «soñadora», etc. No me importó. Solamente no me importó. Pero cuando los resultados comenzaron a llegar, me dijeron «Si tu fueras un hombre, las personas no hubieran sido tan desagradables». Yo creo que los hombres son desagradables con otros hombres en cualquier cosa en la que tengan que progresar ―si es ciencia o negocios― tanto como son desagradables para con las mujeres. Hay más historias horribles acerca de hombres tratando de echar a otro competidor que sólo a una mujer.

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Ada Yonath es uno de esos personajes que es difícil no admirar. Proviene de una familia pobre, desde los once años tuvo que trabajar. Su línea de investigación a muy pocos le pareció prometedora. Pero se hizo fuerte, persistente. En realidad no le importaba cuando le cuestionaban sobre su trabajo científico, ella quería respuestas. Y trató lo complejo, abordar un problema desde su área de especialidad: la cristalografía.

Este campo de estudio busca descubrir cómo se organizan las moléculas en un cristal. Para reconocer su organización, generalmente, se lanza un rayo-x a un cristal [material sólido en el que sus átomos o moléculas están organizados de manera simétrica, siguiendo patrones bien definidos, no dispersos como estarían en un gas o líquido] y dependiendo del grado de difracción [desviación del haz] se pueden inferir los patrones de organización y otras propiedades. Se utilizan rayos-x porque la longitud de onda al ser muy corta puede viajar entre los espacios pequeños de las moléculas.

Esta técnica tiene la ventaja de generar imágenes de las estructuras en alta resolución, lo cual es muy útil para examinar grandes complejos moleculares. Uno de los primeros obstáculos para utilizar esta técnica es poder obtener un cristal adecuado, lo cual antes de la década de los ochenta era especialmente difícil si se trataba de partes de una célula o un virus, porque los rayos terminaban estropeando las moléculas de la muestra. Para realizar esta tarea se requiere de un nivel considerable de conocimientos de física, matemáticas y química para aplicar esta técnica.

Un cristal es un sólido, lo cual permite que el arreglo de sus átomos pueda estudiarse a través de diversas técnicas.  Imagen: Changes of states of matter by Siyavula Education [CC BY 2.0].

En el caso del ribosoma,  durante muchos años fue un reto cristalizarlo; algunas de las dificultades que destaca Yonath sobre esta parte de la célula es su marcada tendencia a deteriorarse, el alto grado de movilidad interna, su flexibilidad, complejidad química y su gran tamaño. Sin embargo, como en reiteradas ocasiones sucede, la ciencia se nutre de la serendipia. Ada encontró en un artículo sobre osos polares cómo los ribosomas de estos animales se comprimían ordenadamente mientras hibernaban, además, que los ribosomas podían activar y desactivar su funcionamiento después de largos periodos. Ada sin duda asumió que los ribosomas contaban con suficiente resistencia para cristalizarse, pese a que la experiencia indicaba que no era posible [al menos no con las técnicas disponibles en los años que emprendió aquella investigación].

Poco tiempo después, en otro estudio, se confirmó con huevos fertilizados que el frío inducía este comportamiento de ordenamiento en los ribosomas. Esto hacía suponer que si se disminuye la temperatura de forma muy importante, por debajo de los cero grados centígrados, se podría crear un cristal de ribosomas; esta técnica es llamada crio-cristalización y lo más sorprendente de ella es que las muestras sometidas a esta temperatura resisten mucho mejor el impacto de los rayos-x. Todo lo necesario: orden y resistencia.

Lo que siguió fue tratar perfeccionar las técnicas. Lanzar rayos y rayos sobre los ribosomas congelados. Observar, medir, contabilizar, deducir todo a partir de los patrones de difracción de los rayos. Lanzar rayos con otras técnicas. Sacar ventaja de cada nuevo avance tecnológico, de cada nueva máquina, en cada laboratorio disponible alrededor del mundo. Ada estaba esculpiendo cual Miguel Ángel, pero en lugar de un cincel lo hizo con un sincrotón. Lanzó pequeños dardos a la oscuridad, esperando que la desviación de ellos diera señales sobre lo que hay detrás y qué forma tiene.

A partir de ese momento el ribosoma comenzó a revelarse con la mayor nitidez. La tarea de mapeo no fue fácil, de hecho Ada lo compara como la conquista del Everest, pero con la diferencia de que al llegar al pico más alto, otra cima, otro Everest, se imponía hasta el firmamento. Pero una vez arriba, la científica disfrutó un panorama inigualable.  

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La investigación de Ada Yonath además de responder preguntas fundamentales sobre la biología, tiene una gran variedad de aplicaciones potenciales. Con este mapa detallado del ribosoma se espera resolver uno de los problemas más importantes de nuestra época: el desarrollo de  una nueva generación de antibióticos, medicamentos utilizados en el control de infecciones.

Desafortunadamente hoy en día las bacterias van ganando algunas batallas a estos medicamentos. Las causas de esta resistencia incluyen diversos factores, uno de ellos es la selección natural [concepto que se deriva de la teoría de la evolución de Charles Darwin, el cual consiste en la adaptación de una población de una especia a su ambiente] que provoca mutaciones genéticas aleatorias en las bacterias y que en determinados casos estas les brindan una mayor resistencia, tal como no morir al estar en contacto con las moléculas de los antibióticos o tener una «capa más resistente», como una especie de impermeabilidad. Si estas mutaciones se heredan estamos en graves problemas.

Vale la pena destacar aquí que estas mutaciones pueden ser benéficas, neutrales o en contra de la propia bacteria, el resultado es impredecible. Aunque las probabilidades de una mutación benéfica podrían no ser tan elevadas, en algunos casos los genes que han mutado transfieren esa información [la que les otorga cierta ventaja] a otras bacterias, incluidas de otra especie, lo cual da lugar a los llamados «superbichos», quienes resisten con soltura un ataque de antibióticos.

Las mutaciones antes señaladas son promovidas por diversos factores, pero el más importante ha sido la automedicación de las personas y los malos diagnósticos/tratamientos por parte de los médicos, quienes prescriben antibióticos cuando no son tan necesarios, no corresponden al tipo de bacteria a eliminar o las dosis son inadecuadas. Estas condiciones pueden afectar los genes hasta que se expresa uno en forma de resistencia. Sólo hace falta pensar que a diario se toman millones de dosis de antibióticos aumentando las probabilidades de que el ambiente de las bacterias induzca modificaciones en su material genético hasta que, para nuestro infortunio, se hacen resistentes. El ejemplo que siempre se utiliza para ilustrar su uso inadecuado es cuando los médicos [o pacientes] recurren a los antibióticos para tratar un resfriado ocasionado por un virus: error. La naturaleza del virus a la bacteria es distinta, no tienen cabida estos medicamentos como paliativo.

En este video, científicos de Harvard muestran cómo las bacterias van adaptándose a dosis más grandes de antibióticos.

Otro de los factores determinantes en la resistencia ante los antibióticos es el uso de estos medicamentos en el alimento de animales para consumo humano. Algunas bacterias resistentes se sabe que pueden trasladarse del plato al ser humano. No obstante, esta variable se ha analizado poco, aseguran los estudiosos del tema.

Uno de los casos más recientes y preocupantes es el de una mujer de setenta años quien después de una estancia prolongada en la India [lugar donde sugieren los médicos que contrajo la bacteria], y a su regreso a Estados Unidos, murió por shock séptico debido a una infección en su cadera que se complicó. Los médicos probaron con veintiséis antibióticos sin éxito. A pesar que este caso es considerado como extraordinario, diversos científicos se han pronunciado para que el asunto se tome con seriedad y así tomar las acciones necesarias.

De continuar esta tendencia de superbichos se calcula que para el 2050 alrededor de 300 millones de personas podrían morir derivado de complicaciones por la resistencia a los fármacos.  Actualmente mueren al año 700 mil personas por estas complicaciones.

En el caso de México, los antibióticos se venden sólo con receta médica, pero no necesariamente para combatir la resistencia de las bacterias, sino derivado de la pandemia de influenza tipo H1N1 que en 2009 puso de relieve las complicaciones generadas a la hora de tratar la enfermedad . Los pacientes que contraían este virus no eran tratados a tiempo porque en muchos casos se automedicaban con antibióticos y otros fármacos que terminaban ocultando los síntomas. Los doctores al no tener claridad sobre los síntomas no podían diagnosticar puntualmente, después fue muy tarde.

Tampoco se puede omitir que la Secretaría de Salud sí consideró el asunto de la resistencia. Sobre ello dijo:

  • En México, los antibióticos representan el segundo lugar en ventas de farmacias a nivel nacional. Algunos de los problemas que se relacionan con este alto consumo son: la autoprescripción de antibióticos y su dispensación inapropiada en farmacias;
  • 70% y 80% de las recomendaciones que los empleados de farmacias dan a sus clientes con cuadros de infecciones respiratorias y diarreicas agudas, incluyen antibióticos prescritos de forma inadecuada en tipo, dosis y tiempo de prescripción y sin tomar en consideración la naturaleza del padecimiento;
  • El mayor número de reportes de reacciones adversas a medicamentos, 40% en la población mexicana, se atribuyen al consumo de antibióticos;
  • Redes regionales de vigilancia epidemiológica estiman que, la tasa nacional de resistencia a penicilina del streptococcus pneumoniae, bacteria causante de infecciones comunitarias graves como neumonía y meningitis, es de alrededor de 55%, cifra superior a otros países de Latinoamérica como: Argentina y Brasil. Muchos gérmenes intrahospitalarios son multiresistentes a antibióticos poniendo en peligro la vida de pacientes internados que ingresan por cualquier causa y que son infectados por dichos gérmenes;
  • Diversas investigaciones concluyen que entre el 40 y el 60% de los antibióticos se venden sin receta médica.

¿Y cómo enfrentar este dilema?

El mapa del ribosoma es la clave, ya que la mayoría de los antibióticos o los más importantes actúan inhibiendo alguna fase de la producción de proteínas. A nivel molecular lo que ocurre es la intervención de la penicilina sobre alguna parte específica del ribosoma, similar a dejar caer una roca o una llave de tuercas al interior de una máquina. Cuando el proceso falla las proteínas son las primeras afectadas y posteriormente sobreviene la muerte del microorganismo. Para fortuna de las bacterias se han adaptado y saben cómo reaccionar frente a un antibiótico.

En este video se aprecia cómo diversos antibióticos bloquean zonas que impiden la síntesis de proteínas.

La investigación de Ada Yonath es una esperanza en tanto puede mostrarnos qué caminos seguir para diseñar fármacos más específicos. Con este mapa del ribosoma es posible crear medicamentos que conozcan la estructura molecular del ribosoma de una bacteria en particular y así dirigirse al sitio correcto. En la actualidad, los antibióticos funcionan contra grupos de bacterias que tienen rasgos en común, es decir, son más generales sus efectos y formas de actuar. El problema es que si una bacteria resiste a un antibiótico de un tipo de clase, es probable que otras del mismo grupo también resistan.

La posibilidad de diseñar nuevos fármacos no es lejana, pero requiere más esfuerzos, tales como conocer los ribosomas de cada bacteria y así dirigir el antibiótico correcto al sitio específico. También están en juego otros factores como la inversión tanto del sector público como privado en este campo; difundir más información sobre este asunto, además de proponer nuevos enfoques para abordar el asunto. Ada Yonath ya hizo su parte.

La ciencia sólo es demandante, tú no puedes disfrutar de la ciencia a menos que seas curioso y usualmente lo haces bien porque te educaste a ti mismo y trabajas duro, porque te gusta, no porque eres una mujer o un hombre.

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Un día después de que  Ada Yonath dictó aquella cátedra se dirigió a los laboratorios de la Facultad de Química. Caminó entre las unidades de investigación, se asomó por las ventanas de cada laboratorio, saludó a los estudiantes e investigadores, dedicó algunos minutos más a otros investigadores. Se le veía relajada, feliz, entre los de su progenie.

Aquel día tendría una reunión menos formal. Llegó a un auditorio con muchos menos estudiantes, pero todos emparentados más o menos con el área de especialidad de la Nobel: bioquímicos, ingenieros de la química verde, farmacéuticos; con mayor nivel de especialidad o apenas armando un proyecto de tesis en la licenciatura. Ada parecía fascinada, evitó los protocolos, se sentó en la primera fila del auditorio y miró a los jóvenes.

—Vengo a escucharlos. Díganme qué hacen —les dijo.

Los estudiantes se miraban entre sí, cohibidos sin la menor intención de interactuar frente a frente con la Nobel. Ada insistió hasta que un alumno comenzó a explicar su proyecto de tesis del doctorado. La científica lo miraba mientras él hablaba, esperó hasta que el joven ansioso terminó cada detalle, después le confesó:  «muy bien, no entiendo, pero muy bien». Todos rieron y Ada sonrió. «Es verdad, no es mi área de especialidad, pero me parece muy bien. Sigue adelante», instó.

Yonath continuó escuchando a los jóvenes. Ada se mostró menos rígida, más divertida. Se develó como una mujer apasionada por la ciencia y su familia, los dos elementos que mencionó durante la cátedra del día anterior. Y en este auditorio lo único que importaba era la ciencia.

Imagen de portada:Ada Yonath, Nobel Prize in Chemistry 2009 at Universidad de Concepción 
by German Fuentes Pavez. Flickr-[CC BY 2.0]


César Palma
César Palma

Editor de fotografía en Kaja Negra. Si alguien tiene que fotografiar al presidente, al papa o a mi abuela, ése quiero ser yo. En Twitter: @LittleChurch_ Correo: cesar@kajanegra.com





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