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Argentina pone el ejemplo: la lucha política es personal

14 Jun, 2018 Etiquetas: , , ,

Las mujeres argentinas hicieron historia: lograron que la Cámara de Diputados aprobara el proyecto de ley para despenalizar el aborto. Su lucha y articulación no es reciente, pero sí marca nuevas rutas para los feminismos y movimientos de mujeres de América Latina. Sobre esto nos habla Gabriela Lozano, testigo lo ocurrido en las calles de Buenos Aires.

TEXTO: GABRIELA LOZANO RUBELLO / FOTOS: BRUNO GRAPPA

 


I

El momento cumbre ocurrió pocos minutos antes de las 10 de la mañana de este 14 de junio de 2018 en Buenos Aires, Argentina. Fue entonces que la Cámara de Diputados y Diputadas aprobó el Proyecto de Ley por la Interrupción Voluntaria del Embarazo en Argentina. Fue una diferencia muy pequeña con la que finalmente se cerró la votación: 129 votos a favor y 125 en contra, pero el objetivo se logró.

Las verdaderas protagonistas de esta batalla, las mujeres argentinas de distintas edades, se encontraban fuera del recinto. Ocuparon las calles aledañas y la Plaza del Congreso. Fueron miles las mujeres y varones, pero sobre todo mujeres, de diferentes organizaciones y orígenes políticos y geográficos, autoconvocadas, las que se sumaron a un Festival de vigilia. La esperanza que las unió fue el atestiguar y compartir un momento histórico en el país.

Una gran pantalla fue instalada a un costado del Congreso y desde ahí las miradas de miles de personas siguieron las presentaciones y argumentos de los y las diputadas que se extendieron durante 22 horas —la sesión inició 13 de junio—. Fue una sesión maratónica.

Tan sólo a unos pasos de ese auditorio al aire libre, se podían ver las banderas de las diversas organizaciones y se escuchaban los cánticos con tambores. Se dibujaban esténciles. Se organizaban coreografías, charlas y exposiciones. Adolescentes y estudiantes se reunieron para tomar mate, para charlar. La horas transcurrieron y la noche llegó. Entonces otro elemento fue visible: las fogatas. Algunas personas cocinaron ollas populares [alimento para compartir]. La espera sería prolongada y las mujeres, las jóvenes, se «bancaron» las bajas temperaturas en la espera de los resultados.

Las calles eran suyas.

II

La aprobación del proyecto de ley que legaliza el aborto en la Cámara de Diputados y Diputadas es la primera parte de un histórico avance por los derechos de las mujeres argentinas. En las próximas semanas el dictamen se turnará al Senado para su votación. Mientras eso ocurre, es conveniente reparar en los elementos clave que nos permiten situar el momento y la decisión que presenciamos.

Para ello, hay que revisar la historia y el contexto. Durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner [diciembre 2007 a diciembre de 2015], se negó la posibilidad de incluir en la agenda política la discusión en el Congreso sobre la despenalización del aborto. La entonces presidenta de Argentina, quien en diversas ocasiones ha manifestado su fe católica, utilizó como excusa para evadir el debate una posible fractura de su bloque denominado Frente para la Victoria. A esto se sumó que en marzo del 2013 fue electo como jefe del Estado del Vaticano Francisco Bergoglio, ciudadano argentino con quien Cristina tenía una estrecha relación  —aunque no por ello exenta de conflictividad— y quien se sabe ha ejercido presión para frenar toda discusión del tema.

Pero en los últimos años, el principal foro de la discusión sobre la despenalización del aborto ha estado en las calles y en las plazas de todo el país, principalmente a partir del movimiento Ni una menos y la intensa agenda de mujeres y del movimiento feminista argentino. Estas organizaciones y colectivos llegaron a ejercer tal presión, que el actual presidente del país, Mauricio Macri, durante el discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso [en marzo del presente año], dio luz verde para el inicio de un «debate maduro y responsable» sobre la despenalización del aborto.

Dicha decisión de Macri se enmarca en un contexto de profunda crisis de legitimidad de su gobierno, la cual se debe a la depreciación del peso argentino y a la reciente negociación con el Fondo Monetario Internacional [FMI] para acceder a un préstamo que profundiza el descontento debido a que se suma a los recortes presupuestarios en los servicios de salud y educación y a la pérdida de miles de fuentes de trabajo.

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En Argentina, la primera causa individual de muerte materna es el aborto y se tiene registro que desde 1983 [cuando finalizó la última dictadura militar], 3,030 mujeres han muerto por realizarse un aborto clandestino. Se estima que cada año se realizan entre 370 mil y 520 mil abortos clandestinos. En cuanto al embarazo infanto/juvenil, las cifras señalan que 3 mil niñas y adolescentes tienen un hijo/a por año y 8 de cada 10 fueron embarazos no deseados.

En Argentina ya se realizan abortos con misoprostol y la tasa de éxito que se tiene es cercana al 90 por ciento en el primer trimestre, es decir que sólo un 10 por ciento de mujeres quedarían expuestas a intervenciones médicas [como la Aspiración Manual Endouterina]. Las pastillas con misoprostol disponibles en el país cuestan alrededor de 4 mil pesos argentinos [141 dólares apróximadamente].

El movimiento de mujeres y feminista de la Argentina tiene una amplia trayectoria de lucha política en el país. La primera movilización del #NiUnaMenos se llevó a cabo el 3 de junio del 2015 como una medida colectiva para denunciar la violencia machista y los feminicidios. La convocatoria nació de un grupo de periodistas, activistas y artistas y hoy es un referente en Latinoamérica ya con una cuarta edición en su historia y una intensa participación a lo largo de estos años para instalar el tema en los medios de comunicación.

Un agente que ha sido sustancial para llegar a este momento es la Campaña Nacional por el Aborto Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito —impulsora del dictamen que se aprobó—. Dicha Campaña surgió formalmente en 2005 como resultado del esfuerzo de muchas mujeres que en diversos encuentros comenzaron a denunciar las consecuencias del aborto clandestino y señalaron la urgencia de contar con un sistema de salud público que garantice el acceso al aborto. Desde su nacimiento, la Campaña adoptó el color verde como insignia y con esta bandera se identifican mujeres de diversos perfiles políticos cuya convicción es promover los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Con el lema «Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir», aquellas que forman parte de la Campaña brindan talleres y charlas informativas en todo el país e imprimen material ilustrativo. De este esfuerzo surgió la organización Socorristas en red, activistas feministas que proveen espacios de consejerías y acompañamientos para mujeres que necesitaban practicarse un aborto en territorio argentino. Ellas también han aportado a la reflexión en torno a la urgencia del derecho al aborto y están nucleadas alrededor de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Como marco general de estas luchas, se debe señalar que el movimiento feminista argentino tiene sus orígenes en 1970 con la Unión Feminista Argentina y desde entonces ha sido referente y colega de estos movimientos que acompañan la lucha por la transformación de las relaciones sociales, la eliminación de toda forma de subordinación de las mujeres y la conquista de los derechos políticos de las mujeres y las personas de diversa identidad sexual.

III

Soy de la Ciudad México, tengo 34 años, estudié Comunicación en la UNAM, soy maestra en Estudios de la Mujer por la UAM y para seguir mi carrera académica decidí venir a la Argentina. Desde hace 2 años y 4 meses vivo en Buenos Aires y estoy cursando el Doctorado en Estudios de Género en la Universidad de Buenos Aires [UBA]. En mi estancia he tenido oportunidad de recorrer diferentes facultades de la UBA y entrevistar a mujeres docentes universitarias que además son activistas. También he participado en muchas movilizaciones, pues es parte de la vida cotidianidad de quienes habitan la ciudad. Tengo un especial cariño por los cafés porteños, me resultan lugares hermosos para observar a las personas. El vino es de las pocas cosas baratas por aquí, así que si vienen, una copita acompañada de un par de empanadas es un recomendable, delicioso y sencillo placer.

Soy testigo de los cambios que está viviendo este país. El proyecto de Ley para despenalizar el aborto ya cuenta con la media sanción que le otorgó la Cámara de Diputados y Diputadas, ahora es el turno de los Senadores y las Senadoras. Dora Barrancos, historiadora feminista y autora del libro Mujeres en la sociedad argentina [2007] referente del movimiento de mujeres y feminista en Argentina, comentó que la conquista de este movimiento es haber puesto el tema en la agenda pública, con una imprescindible participación de las generaciones más jóvenes. Considera que la aprobación del proyecto de despenalización del aborto, de no salir este año, se dará, es una cuestión de tiempo. En ese punto coincido con ella, la subjetividad de las mujeres ya tiene otros referentes y la lucha ya se sembró en los colegios, las casas, los espacios de trabajo, las plazas.

Cualquier persona que se interese por conocer el contexto histórico de este momento se dará cuenta que la organización y la perseverancia son sustanciales en el proceso de conquistar un derecho. El sistema capitalista y patriarcal en el que vivimos las sociedades modernas y occidentales no cede derechos, a menos que éstos se conviertan en una exigencia sistemática por parte de la sociedad y se construya la oportunidad política para su legislación. Intuyo que esta experiencia argentina, como lo fue recientemente la irlandesa, servirá para alentar a otros movimientos nacionales e internacionales de mujeres que desean lograr en sus países la despenalización del aborto y educación sexual en las escuelas, además del cumplimiento de otras demandas.

En torno a legalización del aborto ya se materializó una meta de valor histórico, es incalculable la diversidad de cuestionamientos que la sociedad generó en torno a este debate en el Congreso argentino. Y creo que lo más relevante que permanecerá en la consciencia de cada persona es el rol que tiene el Estado, ¿decidirá seguir siendo cómplice de la clandestinidad y de las muertes de mujeres de escasos recursos, o por el contrario, buscará los medios para invertir en Educación Sexual y Reproductiva y en un Sistema Público de Salud a la atura de la realidad?

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Las lecciones que dejan las mujeres argentinas podría aglutinarlas en tres palabras: lucha, voluntad y organización. Argentina tiene en su historia una importante lucha obrera que tuvo su origen en la tradición de las y los migrantes europeos que llegaron a poblar el país en los siglos XIX y XX. Su población, mayormente urbana, cuenta con un alto nivel de politización con diferentes formas de organización como las sindicales y las barriales.  Por lo tanto, el debate político, el conflicto y la arenga son elementos sustanciales de la discusión y las charlas cotidianas entre los diferentes círculos sociales. —No se puede generalizar evidentemente, pero se ve incluso en las generaciones más jóvenes. Un ejemplo concreto son los colegios de educación secundaria pública [que en Argentina abarca los años de secundaria y preparatoria o bachiller] y las Universidades públicas. Éstos cuentan con Centros de Estudiantes que se constituyen como organizaciones para la defensa de los derechos del estudiantado—. Es así que desde la adolescencia, insisto, en una descripción general más no buscando estereotipar, el argentino y la argentina se construyen como un sujeto con una opinión propia que enuncia las cuestiones que nos les parecen, se queja, negocia, grita, gesticula y busca el conflicto para modificar el orden de las cosas. Y en esta lógica, la organización es un elemento muy muy importante, más bien imprescindible. La historia de la lucha obrera ha demostrado que nada se logra en solitario por lo que el sentido de colectividad se cultiva y se enseña. El enfrentamiento y el conflicto no son una molestia, por el contrario, la prioridad puede ser aprender a armar estrategias y articular esfuerzos para concretar objetivos.

Es en este aspecto en donde veo que la lucha feminista y de las mujeres argentinas ha demostrado una capacidad histórica para dirimir diferencias políticas y unificar voluntades en la lucha por la despenalización del aborto. Un derecho político, efectivamente, pero que atañe a la vida de las mujeres y del resto de la sociedad porque modifica la mirada de la sexualidad humana y que aboga por la libertad responsable, por la materialidad de la igualdad.

Así, de lograrse la despenalización del aborto el triunfo será para los movimientos feministas y de mujeres argentinas, pero tendrá impacto en todo la región y seguramente en el mundo.



Gabriela Lozano Rubello
Gabriela Lozano Rubello
Licenciada en Ciencia de la Comunicación por la UNAM. Actualmente estudia el Doctorado en Estudios de Género en la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Ha trabajado en difusión cultural, en producción de radio y televisión y hoy en día se desempeña como docente. Ha investigado sobre temas de educación, movimientos sociales y el rol de las mujeres en distintos ámbitos.



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