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Benjamin Clementine, estas manos se entrenaron en la calle

08 Oct, 2018 Etiquetas: , ,

Después de una vida complicada y cantar por las calles de París, Benjamin Clementine ha pisado la cima de la música y deleitado a los oídos más exigentes. 

TEXTO: EDUARDO R. VILLEDA 

Es el 22 de octubre de 2013, el invitado desconocido del aclamado programa de Jools Holland, Later, parece no tener edad ni nacionalidad definidas. Su semblante es duro, sus rasgos faciales son fuertes y tiene los párpados ligeramente caídos. Su voz intimida y conmueve. Está sentado frente a un elegante piano de cola, con pies descalzos; sus manos enormes tocan las teclas con una especie de martilleo suave.

La forma de cantar de este hombre mezcla distintos registros: la fuerza con la dulzura; lo melódico con el spoken word, pero no el spoken word de un freestyler, más bien tiene por hilo conductor a los cantos africanos primitivos. En la cara del hombre se reflejan sus palabras «I am lonely, alone in a box of stone… And this is the place I now belong. It’s my home, home, home…»

Aquel día de 2013 el mundo descubrió a Benjamin Clementine.

Benjamin Clementine en su debut en televisión el 25 de octubre de 2013.

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Antes de poder pisar aquel escenario en Later, la vida de Benjamin Clementine fue una lucha de supervivencia y autoconocimiento muy particular.

Benjamin es el menor de cinco hijos de una familia de clase media de Edmonton, Londres, pero sus padres son descendientes de ganeses. A pesar de ser reservado con su vida, se sabe que fue un joven que no encajaba en la escuela y se sentía más cómodo escapando, literal y mentalmente, a la literatura, en particular a la poesía. Encontró en autores como T. S. Eliot a los maestros que necesitaba; y en intérpretes como Erik Satie, halló el camino para forjarse una enseñanza musical propia.

Tal vez de ahí surge la originalidad de Clementine: de la incapacidad de conectar con su entorno, lo cual lo llevó a la búsqueda de una voz propia y a adquirir un estilo difícil de catalogar. Siendo el piano su instrumento principal, hay quienes desde el primer momento lo asociaron con la expresividad, e incluso la voz de Nina Simone; otros lo compararon con el sonido de Antony Hegarty. Aunque estas comparaciones no son tan acertadas, sí resultan un triunfo para cualquier artista desconocido.

Sin embargo, la vida se encargó de recordarle a Benjamin que hay ciertas reglas de juego que pueden resultar muy difíciles para un joven pobre en una ciudad del primer mundo. En su caso, tras fracasar rotundamente con sus estudios y cargado de problemas personales, decidió huir al que sería su momento más complicado pero también el lugar donde se encontró a sí mismo: las calles de París.

En Youtube podemos encontrar un video de 2011 donde Benjamin está cantando en algún túnel del metro de París. Su voz llena el pasillo con «No Woman, No Cry», y sorprende que tal potencia y control para cantar parecieran no implicar ningún esfuerzo.

BC cantando en el metro de París.

Pero no es fácil conocer esta historia de su propia voz. En las entrevistas, Benjamin siempre se muestra introvertido, además, es algo evasivo con respecto a su pasado, dice cosas como «fue una época difícil, no se la recomiendo a nadie».

Habrán pasado unos tres o cuatro años en los que sólo él sabe lo que vivió, por lo demás, nos queda imaginarlo cargando una guitarra de aquí para allá, durmiendo en lugares apenas habitables, intentando tocar a Satie de oído, puliendo su estilo en el teclado con canciones de la radio y escribiendo sobre lo que vivía, pero sobre todo de lo que sentía. Así nacieron canciones entrañables que muestran a un músico demasiado perceptivo, con una sensibilidad que por fortuna puede traducir en música.

Era cuestión de tiempo para que un par de productores se interesaran en aquel chico que tocaba en las calles y lo ayudaran a grabar algunas canciones. Al parecer, esos primeros demos llegaron a los oídos correctos.

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Volvamos a aquel programa de 2013. Entre los invitados se encuentra Alex Turner, que en algún momento da una de sus arrogantes entrevistas, pero también está un tipo un poco más sencillo, un tipo que siempre, desde un perfil bajo, ha estado atento a lo que pasa en la música, su nombre es Paul McCartney, quien está conmovido por presenciar el talento del tipo detrás del piano. Después del show, McCartney se acerca hablar con Clementine y lo alienta a seguir con esa carrera de cantante.

Solo unos meses antes, Benjamin Clementine había dejado de deambular por París para grabar unas cuantas canciones y ahora está en un programa que es referencia de calidad musical en el mundo. A partir de este momento, los halagos llegaron por montones. David Byrne, exvocalista de los Talking Heads, escribió sobre Benjamin en su columna en The New York Times; grabó una canción con Gorillaz y ganó el Mercury Prize, el premio más importante del Reino Unido.

En el primer disco de Benjamin Clementine, At Least For Now [2015], están reunidas las canciones que había acumulado a lo largo de los años. A pesar de haberlas tocado innumerables veces sólo con el piano, decidió acompañarlas con arreglos de cuerdas y baterías programadas, decisión acertada pues funcionan como soporte y no llegan a opacar al piano o la voz. Incluso la sección rítmica en canciones como «Condolence» le da una dinámica distinta y la hace crecer.

Pero el londinense no se quedaría conforme con esto. En 2017 lanzó I Tell A Fly, con la producción a su cargo. En esta entrega optó por tomar otro camino, uno arriesgado y un tanto experimental. Por momentos es la música la que lleva el discurso, más que la voz y las letras. Explora diversos sonidos, arriesga nuevos timbres en la voz y utiliza instrumentos como el clavicordio, instrumento prácticamente olvidado en la música actual.

El disco no es tan bueno en su conjunto, pero la música sorprende, reta y deja de lado la idea del Benjamin Clementine entrañable para poner atención al músico innovador que se encuentra ahí, viendo al futuro.

Imagen de portada: Benjamin Clementine Live Concert @ Festival Les Ardentes 
Liège-5388 by Kmeron - [CC BY-NC-ND 2.0].


Eduardo R. Villeda
Eduardo R. Villeda
De la ciudad de México. Le he dado un sitio primordial a la música desde que tengo memoria. En Twitter: @villedaedw.



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