Recomendamos

Ciudad de México, 1915: días nefastos

04 Sep, 2013 Etiquetas: , ,
La Revolución mexicana causó hambre y pobreza en la urbe del país.
TEXTO: RICARDO CRUZ GARCÍA

Entre 1914 y 1915 la capital de México sufrió como en mucho tiempo no lo había hecho. Aunque no había sido escenario de cruentas batallas como las que se habían librado en el norte del país y el Bajío, la guerra de las facciones revolucionarias había causado hambre, pobreza e inseguridad entre los habitantes de la urbe.

Aquella mañana del 2 de agosto de 1915, cuando el general Pablo González, al mando del Ejército de Oriente, entró a la Ciudad de México, el ambiente era más que de alegría, de incertidumbre y desánimo.

Y es que no ha de haber sido fácil padecer una guerra en que cualquiera podía acostarse sabiendo que los convencionistas (zapatistas y villistas) tenían el control de la plaza y luego despertar con la noticia de que ahora los carrancistas gobernaban el destino de la capital; además de la especulación mercantil derivada de la circulación de diversos tipos de monedas emitidas por las distintas facciones y el consiguiente encarecimiento de la vida. En esta revolución, la Ciudad de los Palacios y sus habitantes quedaron en medio de la disputa por el poder. Se vivía, además, un ambiente de anarquía en el que se podía esperar cualquier cosa, y la famosa Banda del Automóvil Gris hacía de las suyas sin que nadie pudiera ponerle un límite.

Tres semanas antes de que el general González entrara a la capital, prometió a sus pobladores terminar con el desabasto de alimentos y castigar “a todos los que todavía pretendan obstruir su sana labor de paz”; además decretó el “restablecimiento del Poder Judicial, institución que hará respetar y hará respetable la vida” y se comprometió a restablecer “el orden en México y sus garantías a todos sus habitantes”; para finalizar señaló: “Aconsejo sean respetuosos de las leyes, amigos del orden y auxiliares del Ejército Constitucionalista, que con ello harán fáciles las obras de Paz y Reconstrucción Nacionales”. Era, pues, la entrada definitiva de los carrancistas a la Ciudad de México.

A partir de entonces ya no habría más gobiernos efímeros, ni entradas o salidas constantes de tropas. Los constitucionalistas habían llegado para quedarse en el poder. Sin embargo, tendrían que pasar aún varios meses para que los pobladores y las autoridades encontraran un remanso de paz y pudieran comenzar la reestructuración de la urbe, después de la desarticulación del sistema de abastecimiento de alimentos, derivada del mal funcionamiento de los ferrocarriles, utilizados principalmente para la guerra, las numerosas tierras que estaban sin producir y los conflictos agrarios que surgieron; además de la exorbitante alza de precios, pues algunos productos como el maíz y el frijol aumentaron su costo hasta 1200 por ciento debido a las prácticas monopólicas y el caos monetario.

Pero sobre todo, los capitalinos padecieron el hambre, esa hambre que obliga a echarse al plato a animales domésticos como gatos, a comer bolas de masa insípidas, a vagabundear entre las huertas en busca de algún vegetal comestible, a buscar entre los desperdicios; esa hambre que en 2013 muchos siguen padeciendo y aún se puede ver con frecuencia entre las calles de esta capital.

 

Fuerzas constitucionalistas en Paseo de la Reforma



Ricardo Cruz García
Ricardo Cruz García

Escritor, editor e historiador de la prensa mexicana. Es profesor de la FES Acatlán de la UNAM y se dedica a la divulgación de la historia. Obtuvo el premio a la mejor tesis de licenciatura sobre la Revolución mexicana, otorgado por la UNAM. Colaborador en diversas publicaciones impresas y electrónicas, es jefe de redacción de la revista Relatos e historias en México y autor de Nueva Era y la prensa en el maderismo (UNAM-IIH, 2013).





Artículo Anterior

Seis perros negros

Siguiente Artículo

Los malditos. J. Jesús Lemus





También te recomendamos


Más historias

Seis perros negros

No encontraron rastro alguno del hombre ni del sexto perro. Todavía lo están buscando: se fue sin pagar completo el funeral...

29 Aug, 2013