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Coldplay: un manto de estrellas de colores

18 Abr, 2016 Etiquetas: , ,

La tercera fecha de Coldplay en la Ciudad de México también estuvo repleta de magia y color. Quienes asistieron a este concierto experimentaron un show, una fiesta, en el que la música de estos británicos iluminó cada espacio, cada rincón del Foro Sol.

TEXTO: XOCHIKETZALLI ROSAS / FOTOS: CÉSAR VICUÑA / CORTESÍA OCESA

Para cuando el cielo se cubrió de colores, la incipiente lluvia había dejado de mojar y las nubes grises desistieron su amenaza de tormenta; solo aprisionaban celosas a la luna, como si no quisieran que presenciara el firmamento de luces multicolores que se había formado en el Foro Sol para recibir el último concierto de Coldplay en la Ciudad de México.

Los fuegos artificiales y las pulseras Xyloband que cada uno de los asistentes portaba se encendieron al ritmo de las primeras notas de «A head full of dreams». Las miles de luciérnagas que la banda británica dio en aquellos trozos de tela y plástico que los asistentes, los de la pista y los que se encontraban en las gradas, colocaron en sus muñecas, cambiaron de color de acuerdo con los sentimientos que provocaban sus interpretaciones. El naranja alumbró las notas musicales del sencillo que daba nombre al tour.

La gente frente al escenario no dejó de saltar en los casi cuatro minutos que duró la primera canción. Todos los que llegaron en las dos horas que demoró en iniciar el concierto se juntaron en una sola masa que subía y bajaba; dejaron de lado los vasos de cerveza y la impaciencia que les provocó la media hora de interpretación de Ximena Sariñana, la sensual hora de folk y soul que ofreció la cantante británica Lianne La Havas, y la media hora de silencio y oscuridad en la que tuvieron que esperar el gran momento.

«Ellos son muy puntuales. Ya va a iniciar», había dicho Sicarú, una joven que no dejaba de capturar instantáneas y sonidos con su celular. Y así había ocurrido: dos minutos después de las palabras de Sicarú, a las 20:30 en punto, una grabación con la voz de María Callas en «O Mio Babbino Caro» fue el preludio para la aparición de Chris Martin, Jonny Buckland, Guy Berryckland y Will Champion en el escenario que no abandonaron las dos horas siguientes.

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Chris Martin al frente de Coldplay.

Así, tras la primera intervención de Chris en español, demostrando las clases que ha tomado, todo se tiñó de amarillo. El Foro Sol completo acompañó a Coldplay con «Yellow». Los gritos se intensificaron y formaron un solo canto.

Los cuerpos embarrados y disparejos en estaturas apenas dejaban ver el escenario y las pantallas colocadas a los lados. Muchos brincaban para ver si alcanzaban a ver el azul de los ojos del exesposo de Gwyneth Paltrow. Y muchos tantos más optaron por apreciar el concierto a través de las pantallas de gran resolución de los celulares de los que se encontraban frente a ellos; aquellos que estiraron sus brazos al límite de sus posibilidades y procuraron mantener firme el aparato.

La energía fue contagiosa.

Las luces de las pulseras, y las del escenario, intensificaron los gritos, los saltos, los sentimientos: el baile con «Every Teardrop Is a Waterfall» y «Paradise»; los abrazos y los besos de las parejas, y los gritos desgarradores con «The Scientist» cuando Chris, desde el piano, callaba para que al unísono explotara el coro: «Nobody said it was easy».

Mientras que una parvada de pájaros de papel voló sobre el público con «Birds», una lluvia de azul, verde, rosa, amarillo, blanco resplandecía en todo el espacio. Y la luna aún luchaba con las nubes que no la dejaban asomarse.

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Apenas habían pasado 30 minutos de concierto cuando la banda cambió de escenario. Unos minutos de oscuridad anunciaron el momento más romántico y calmado de la velada. En un espacio circular al costado derecho del escenario principal aparecieron los cuatro músicos rodeados de fans. «Everglow», «Magic» e «Ink» sonaron. Entre cada una Chris habló de nuevo en español, esta vez más fluido, y ocupó la oportunidad para presentar a cada uno de los integrantes del grupo. A todos calificándolos de «guapos y hermosos», repitiendo quizá las palabras que más había aprendido en el idioma. Todo el público reía y aplaudía cada comentario del británico.

De vuelta en el escenario principal, «Clocks» anunció una serie de electrochoques. Las vibraciones en las entrañas no se detendrían. Los gritos continuaron escandalosos y los brincos no aminoraron. Las luces parecían resplandecer cada vez más. Todos los que se encontraban en el centro de la pista, frente al escenario, se prepararon para la llegada de la banda al tercer escenario que se encontraba a unos metros de ellos; comenzaron a replegarse alrededor de aquel círculo, todos amontonados, pero sin que en ningún momento dejaran de cantar y bailar.

La energía al tope la logró «Hymn for the Weekend», seguido del bajón de «Fix you», que provocó las lágrimas de muchos. En ese momento, mientras todos coreaban y el agua salada les escurría por las mejillas, sólo la luz del escenario era la que existía.

Así, en un sube y baja de emociones, Coldplay interpretó su cover de «Heroes», en una forma de tributo a David Bowie. Y entre el encendido y apagado de las luces de colores, «Viva la Vida» y «Adventure of a Lifetime» destruyeron el cansancio. En las gradas pocos eran lo que se alcanzaban a ver sentados. En pista, todos bailaban y cantaban; no había oscuridad; no había semblante que no tuviera una sonrisa.  

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Will Champion.

Sarahí, la joven de 20 años que de regalo de cumpleaños se había comprado su entrada al concierto, luchaba con la memoria de su celular porque le indicaba que ya no había más espacio. Quería capturar el momento del color del silencio: todas las pulseras se tiñeron de blanco cuando Chris Martín pidió a todos los presentes que también encendieran la luz de su celular y permanecieran en silencio 30 segundos por las víctimas del sismo en Japón.

Después, Coldplay regresó el tiempo. Y a todos transportó al inicio del concierto. Con un discurso en un español casi perfecto [que leía de una hoja pegada en el suelo del escenario, donde estaba en cuclillas] pidió al público la energía del principio porque estaban grabando un video y querían filmar «A head full of dreams». Un dron ya sobrevolaba los cielos. Todos al unísono aceptaron la petición de Chris Martin. Y un flashback de color y música ocurrió otra vez.

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Jonny Buckland.

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Guy Berryckland.

Enseguida vino una ola de calma.

Tras unos segundos de oscuridad, la banda apareció en el tercer escenario. Sicarú y Saraí se adentraron entre la gente para acercarse lo más que pudieron a los músicos, quienes tras un pequeño error de Chris en la guitarra tuvieron que iniciar de nuevo con «In my place». Las dos vieron fijamente al hombre, que de cerca lucía más rubio de lo que podría ser, y pudieron apreciar el azul de sus ojos. Cantaron a gritos y sonrientes «Parachutes» y «Shiver». Se les unieron quienes las rodeaban.

Y al fin  la luna le ganó la pelea a las nubes y se posicionó en el centro del cielo, justo en el momento en que «Amazing Day» y «A Sky Full of Stars» se acompañaron de fuegos artificiales y de una tormenta de estrellas de papel de colores que empaparon a todos los que seguían bailando y cantando. Todos bajaron los celulares e intentaron capturar entres sus manos a alguna de aquellas estrellas.

A las 22:30 la música paró. Los gritos de los fans clamaban por una canción más. Todos estaban envueltos en éxtasis. Chris, Jonny, Guy y Will se tomaron de las manos y se colocaron en el centro del escenario; hicieron varias reverencias, sonrientes, y dijeron sus últimas palabras de agradecimiento en español. Chris se arrodilló y besó el suelo que pisaban; después, de pie, sacudió la mano en el aire para despedirse de los que minutos antes, mientras interpretaba desde el piano «Up&Up», dijo que eran el mejor público del mundo. Las luces se apagaron. Ellos desaparecieron entre la oscuridad y quienes aún vibraban caminaron hacia la salida sobre el manto de estrellas de colores que quedó en el suelo.



Xochiketzalli Rosas
Xochiketzalli Rosas
Coordinadora editorial de Kaja Negra. ¿Que si escribo? No, imagino que lo hago. En Twitter: @xochketz Correo: ketzalli@kajanegra.com



  • Sarahi TN

    Realmente no hay manera de describirlo mejor, es como si de nuevo lo estuviera viviendo.

    • Xochiketzalli Rosas

      ¡Muchas gracias por tu comentario, Sarahi! 🙂


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