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Con V de salvaje

22 Oct, 2015 Etiquetas: , ,
Los seis cortos de comedia negra y drama que integran el filme argentino Relatos salvajes
inspiraron la corrosiva reflexión de esta reseña que, al igual que la película, centra su génesis
en la iracunda esencia de la venganza. En la capacidad de encabronarse a placer.
TEXTO: SAMUEL SEGURA

No hay manera de contenerte. Una vez que te encabronas no puedes parar. Lo sabes. Esa furia que vive dentro de ti espera siempre un pretexto para desbordarse. El mínimo detalle, por insignificante que a otros les parezca, aunque te llamen exagerada. No importa. Tú les llamas razones. Eso que para ti vale más que cualquier cosa, y que te hará explotar como una maldita bomba programada para estallar donde sea. Pase lo que pase. Aquello que vaya en contra de tus principios, de tus ideales, de tus valores; aquello que te ofenda, que te hiera, que te desespere. Aquello que no tenías previsto y que de pronto aparece y arruina tu armonía. Tu paz. La tranquilidad interrumpida. Eso no lo toleras. No, no. Que se burlen de ti, ¡por favor! Que quieran cobrarte de más, ¡en la vida! Que tu pareja te engañe… ni lo sueñes. Nadie podrá salirse con la suya si están frente a ti. Pobre de aquel que te enfrente. Puede terminar colgando de un puente con todo y su auto. Pobre de aquel que se pase de listo o si comete una injusticia ante tus ojos. Te encargarás de cobrarte con sangre cada chingadera. Cada desliz. Llamarlo venganza sería poco: lo tuyo requiere cien vidas para pagarse. Lo tuyo se escribe con V, pero de salvaje. ¿O no? Yo creo que sí. Al menos a mí me pasó viendo esta cinta: Relatos salvajes (2014). Me sentí, cómo decirte, plenamente identificado.

Hace poco, creo que ya te había dicho, me dijeron que yo era rencoroso y vengativo ¿Y sabes qué? Lo soy. En ese momento quise arrancarle la cara a esa persona. ¿Quién se cree para decirme así? Carajo. Nomás porque estábamos en un lugar público, que si no, habría dejado a un lado la civilidad y le habría cortado la lengua con un cortaúñas. Como en esta película. El arquitecto ése al que le llaman Bombita. Vaya buen apodo. Me cayó a toda madre el actor. Él hace poco dijo que no le importaba el dinero, o el llamado de Hollywood, no recuerdo bien. No sé, para mí todos los argentinos tienen acento poético, así que le creí todo. Se ve que es buena gente, como el personaje ése, y que no pierde los cabales a menos de que sus circunstancias sean verdaderamente apremiantes. ¿Eso es lo que nos lleva al salvajismo, no? Sentirnos amenazados, heridos, en peligro. Es ahí cuando nos sale lo que nunca hemos dejado de ser: unos animales, unas bestias. ¿Quién fue el hijo de puta que se atrevió a reprimirnos? ¿Dios? Que le corten los huevos. Yo por eso no creo en él. Nunca escuchó mis rezos, siempre me ignoró. Y mira, de paso nos quitó la capacidad de encabronarnos a placer. Hoy tenemos que ser políticamente correctos casi bajo cualquier circunstancia. Así se estén tirando a tu madre frente a ti, hay que ser amables. A la mierda todo eso. Si alguien se mete con mi madre, uf, mejor ni te digo. Ya, ya sé, son situaciones hipotéticas, ¿pero crees que no pueden pasar? Caramba, parece que no viste la película. Las situaciones límite existen. Están ahí, flotando como globos esperando reventar. Uno lleva consigo siempre ese alfiler, por si acaso, ¿o no? No creas que estás libre de perder los estribos. Ni creas. Ya quiero verte cuando tu noviecito ése te ponga el cuerno, o cuando una vieja te vea feo en la combi. Ve, si luego luego explotas. Eres de mecha corta, como yo. No lo niegues. Ahí vas a decir que no. No se puede hablar tranquilamente contigo porque luego luego empiezas a encabronarte. Mira, mejor tranquilízate, o esto puede acabar mal, como siempre, con una discusión y con lágrimas y todo eso. Mejor dime qué te pareció la película. ¿No te sentiste identificada? Uta, pos qué hipócrita. Yo sí, con casi todas las historias, la verdad. Un poco exageradas, pero muy bien contadas, carajo: te dejan pensando. Te dejan pensando.

Trailer oficial:

 

Imagen de portada: fotograma de la película.
En interiores: Cartel de la película.


Samuel Segura
Samuel Segura

Obrero de la palabra escrita. En Twitter: @SamBodoque





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