Recomendamos

Descifrar a Žižek, una conversación con Santiago Castro-Gómez

11 May, 2016 Etiquetas: , ,

El filósofo colombiano toma a Slavoj Žižek como punta de arranque para hacer un análisis sobre la filosofía, la esfera intelectual y los medios de comunicación. ¿Pueden ser éstos últimos lugares de disputa para llegar a más personas? ¿Qué se puede aprender Žižek en este sentido? Sobre esto gira la siguiente entrevista.

TEXTO: YESENIA TORRES / FOTO: OLLIN BUENDÍA

No es fácil entender a Slavoj Žižek [Lubliana, 1949], mucho menos hablar o escribir algo de él. El filósofo, sociólogo y psicoanalista es, quizá, uno de los pensadores más famosos en la actualidad. Amado, odiado y criticado. El esloveno que en 1990 fue candidato a la presidencia de su país, se convirtió en una figura de culto mediático en los Estados Unidos, plantea Castro-Gómez en su libro, pues los libros, ensayos y entrevistas de Žižek venden, cautivan e inquietan a la sociedad de una manera impresionante.

¿Cómo es posible que el filósofo marxista se atreva a seducir a las masas a través de chistes obscenos y repentinos comentarios sobre cine y música, en lugar de hacerlo por el tradicional espíritu de seriedad que abunda en las universidades? ¿Será que el esloveno ha reinventado la profesión? Una respuesta surgió en Latinoamérica. El filósofo colombiano Santiago Castro-Gómez [Bogotá, 1958], quien es un referente intelectual de las ciencias sociales y la filosofía contemporánea latinoamericana, conocido  por su reflexión en torno a la herencia colonial, arriesgadamente encara al también psicoanalista en su más reciente libro Revoluciones sin sujeto: Slavoj Žižek y la crítica del historicismo posmoderno [Akal, 2015].   

Castro-Gómez no conoce a Žižek y nunca pensó escribir un libro sobre él, pero tras largas horas de debate con sus alumnos de la maestría en Filosofía de la Universidad de los Andes y del doctorado en ciencias sociales de la Universidad Javeriana en Bogotá, decidió resumir en cinco grandes capítulos un debate en torno al pensamiento y método marxista y lacaniano del hombre a quien algunos han llamado Elvis de la teoría cultural.

______        

Minutos antes de comenzar una charla, el semblante del catedrático colombiano cambia y no es muy grato. Estamos en la cafetería del Centro Nacional de las Artes. El doctor en filosofía de la Universidad de Fráncfort ha concedido otras  entrevistas, entre ellas, una para una cadena televisiva de su natal país. Quizá sea un pequeño coqueteo con el método Slavoj Žižek.

—Me han entrevistado algunas veces para televisión. Pocas. No hablé de mi reciente libro. Hablé sobre la recién legislación de marihuana en Colombia y mi opinión ante la posibilidad de que esto suceda en México, también mi opinión sobre la oportunidad que perdieron frente a la lucha social en torno a la desaparición de los chicos normalistas. Me preocupa saber con qué fines podría ser utilizado lo que dije, en mi país no hay mucha democracia en los medios de comunicación. —comenta antes de que lance mis preguntas.

Bueno, México es un tanto paralelo en conflictos a tu país. Tampoco creo que exista mucha democracia en los medios de comunicación nacionales y predominantes del nuestro. Pero, la sociedad está cada vez más cansada y encuentra nuevas formas de informarse, regularmente a través de redes sociales. El caso de los normalistas fue un movimiento que se agitó desde ahí…

—Sí, estas redes hacen circular ideas, pero los medios son parte de la sociedad civil. La sociedad articula y este caso hizo entender que no es un problema de los padres que reclaman al gobierno la desaparición de sus hijos; es algo muy profundo. Mirando desde afuera, me parece que han perdido una oportunidad porque desde este problema se pudieron haber generado una serie de reclamos al gobierno. Pudieron aprovechar y entablar una lucha más profunda. Me parece increíble cómo un caso como este pueda pasar impune y hasta la fecha no exista ningún detenido culpable.

Portada del libro editado por Akal.

­­Tu persona y pensamiento son importantes para alguien y si llegan a través de imagen, creo que tienen más poder hoy en día. De hecho, es un poco el debate en torno a tu objeto de estudio, Slavoj Žižek, a quien, pese a su condición mediática, le das tu voto de confianza como uno de los grandes filósofos del siglo.

—Se ve con malos ojos que un filósofo aparezca en los medios de comunicación. Se piensa que eso le quita seriedad al ejercicio de la filosofía pues se cree que las personas que aparecen en televisión quieren figurar y es  justo por eso que a mí me gusta Žižek. Él utiliza los medios de comunicación como lugares de disputa, de circulación de ideas políticas. Hay que tomarlo en serio. A través de los medios intenta establecer una dura crítica hacia la posmodernidad, sobre todo a la izquierda posmoderna, hacia la psicología, la economía del mercado y cómo estamos apegados a esa economía. Él está creyendo que a través de sus intervenciones pueda ser posible que la gente se dé cuenta de lo tontos que estamos. Critica fuertemente  las propuestas interesantes en torno a la democracia, al lugar de las luchas políticas como el feminismo y la lucha ecologista que nacen de las masas, pero él está hundido en esa esfera y funciona, por eso es muy interesante.

—Él está creando un personaje: su barba, su cabello largo y sus playeras holgadas. Da la impresión de que está sudando todo el tiempo…

—Sí, anda despelucado y desalineado pero él juega con eso conscientemente. Él sabe que el público lo está escuchando y que se ríe de sus chistes aunque en realidad está experimentado y quiere jugar a que la gente se dé cuenta que en realidad se está riendo de su estupidez, no de él. Además, cree mucho en el psicoanálisis e intenta funcionar con su público de una manera análoga como un psicoanalista y analizado. El propósito del psicoanalista es hacer que el paciente  se confronte consigo mismo y pueda de alguna manera sacudirse con su propia subjetividad para zafarse de un trauma: es una operación de transferencia entre el analizante y el analizado, entre él y su público. Es muy interesante porque sale de un seminario a la esfera pública.

Sus ideas son valiosas entre los latinoamericanos porque hace una crítica muy importante hacia nuestro continente ya que evidentemente somos sociedades muy desigualitarias

Me parece correcto que alguien crítico pueda tener fuerza en el universo mediático, aunque no creo que toda la gente entienda las ideas que quiere transmitir. Se conoce porque se introduce en la cultura popular, más que como una ideología que quiera transmitir; además, los medios de comunicación europeos son diferentes a los americanos, la gente es diferente, el público que lo escucha también. ¿Por qué la voz de Žižek le puede interesar a nuestro continente?

—Lo que debemos entender es que es fundamental dinamizar la discusión porque lo que ocurre en Europa porque es realmente importante para América Latina. No creo que haya que ver o ir a una conferencia de Žižek solo porque es un rockstar y porque echa chistes. Sus ideas son valiosas entre los latinoamericanos porque hace una crítica muy importante hacia nuestro continente ya que evidentemente somos sociedades muy desigualitarias y estas comunidades están ancladas en nuestra cultura en nosotros mismos. No son desigualdades [de las] que podríamos culpar a otros como al imperialismo, porque son consecuencias de nuestras propias herencias coloniales. Entonces la función de la filosofía crítica debería ser mostrar cómo funcionan esas inequidades en el sentido común y cómo atacarlas. La política tiene que poder transformar esos sentidos comunes en donde están ancladas: las crisis sanitarias, la violencia contra las mujeres, el racismo, etc. Todos estos problemas suceden aquí y al otro lado del continente; sin embargo, América Latina se ha vinculado a la modernidad gracias a la colonización. Los procesos  y herencias  que aún llevamos muy presentes no podemos ignorarlos, porque la colonización fue un proceso muy violento. La forma en cómo estos países fueron involucrados a la modernidad fueron procesos violentísimos y también la forma en que siguen sobreviviendo.

—¿Qué es lo que debemos entender en América Latina?

­—Entender que no podemos permitir que las desigualdades sigan creciendo de este modo y que cada vez la riqueza esté concentrada en tan pocas manos. Mi apuesta en este libro es sobre la democracia, un sistema que permita no estar de acuerdo en todo, pero al mismo tiempo sin matarnos. En América, al enemigo lo conviertes en un antagonista con el que estás en desacuerdo, no necesitamos estar todos de acuerdo pero sí necesitamos crear un sistema de reglas de convivencia ciudadana que nos permita estar en desacuerdo sin necesidad de armar una guerra todo el tiempo. Eso es América. Hasta el rico debe de entender que es insostenible un sistema político de ese modo. En algún momento los pobres se van a revelar y van a querer zafarse y el sistema entero va a colapsar.

[…] esa es una de mis apuestas por la filosofía. Me gusta leer para entender la vida porque desde mi posición me siento responsable de lo público y esa es una forma de atacar la desigualdad social.

—Y en este sentido, has dicho en tu libro que el filósofo mediático arremete en contra de las pequeñas luchas sociales, crítica a los que defiende los derechos animales, a las feministas y a los que protestan en defensa de los derechos humanos. ¿Estás de acuerdo con esto? ¿Cuál sería una alternativa para entender que el sistema capitalista no puede seguir así?

—No. Es el debate que yo le hago a Žižek [es] porque él cree que mientras exista el capitalismo, esas reglas democráticas van a seguir reproduciendo reglas desiguales. Yo en cambio pienso que las inequidades del capitalismo pueden ser puestas en cintura pero no podemos resignarnos a aceptar el mundo desigual en el que vivimos. Pienso que debemos combatir y él creé que las luchas sociales no sirven para nada. De hecho, esa es una de mis apuestas por la filosofía. Me gusta leer para entender la vida porque desde mi posición me siento responsable de lo público y esa es una forma de atacar la desigualdad social. Las sociedades tan desiguales no son sostenibles, debemos buscar oportunidades democráticas. Mi apuesta en este libro es por la democracia. Otra forma, es atacar al sistema que no es democrático es en su día a día porque reproducimos desigualdades todo el tiempo: «Tú eres mujer y eres bruta» como lo reflejan las canciones  rancheras mexicanas… hay que cambiar eso porque no puede seguir así, solo porque es «la cultura mexicana». La cultura no es una cosa muerta, la cultura debe transformarse. Tú como periodista puedes contribuir en mucho, los medios son un papel fundamental en la democratización de una sociedad.

—¿Un cambio ideológico?

—No es ideología. Pero al igual que Slavoj Žižek debemos liberarnos de esas creencias conservadoras. Yo argumento eso muy fuerte en el libro: Conmover y hacer reflexionar a la sociedad civil es primordial, pero también son muy importantes las instituciones, ambas cosas tienen que ir cambiando. Debemos ser sensibles, porque es nuestra responsabilidad, desde donde estemos.



Yesenia Torres
Yesenia Torres Torres

México, DF, 1992. Comunicóloga egresada de la UNAM. Periodista en proceso.




  • Pingback: Slavoj Žižek y la crítica del historicismo posmoderno |()

  • Pingback: NC#54: Hola, que venía a hablar de Dostoievski()

  • Héctor Medina

    Por la introducción que hace a las preguntas, y por las preguntas mismas, la entrevistadora parece sesgada, como si de antemano desvalorara a Žižek, sobre todo cuando menciona algo totalmente salido del contexto que compete aquí: “Da la impresión de que está sudando todo el tiempo…” Además, parece desconocer el libro de Castro-Gómez. ¿Lo habrá leído antes de la entrevista? Al parecer no, o si lo leyó no lo entendió en sus premisas más básicas, lo cual hace que se sienta aún más desperdiciada la conversación porque pudo ser la oportunidad para entender los puntos importantes del texto. Los errores de ortografía, aunque sean un asunto de forma, también le restan calidad a la entrevista. Es una lástima porque se desperdició la oportunidad de entablar un verdadero diálogo. Un saludo.

    • Yesenia Torres

      Héctor, agradezco tu crítica. Trabajo en ello.

  • José Miguel Ramírez Guaigua

    La entrevista tiene numerosos errores de carácter orto-tipográfico, lo que hace perder la atención al momento de leerla. Sería conveniente hacer las correcciones pertinentes.


Artículo Anterior

Hasta encontrarlos

Siguiente Artículo

Transmetropolitan: la voz de la nueva escoria





También te recomendamos


Más historias

Hasta encontrarlos

Para madres mexicanas que tienen hijos desaparecidos, el 10 de mayo es un día para protestar, para exigir al Estado mexicano...

10 May, 2016