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Discutamos la ciencia y el periodismo: entrevista con Manuel Lino

14 Abr, 2016 Etiquetas: , ,

¿Se puede ser feliz siendo periodista de ciencia? Conversamos con Manuel Lino, presidente de la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia, para esbozar un panorama de cómo se vive y trabaja esta especialización de nuestro oficio en nuestro país.  

TEXTO: XOCHIKETZALLI ROSAS

Todo se gestó en una reunión con chelas. Aleida Rueda, Carlos Guevara, Laura Vargas Parada y Manuel Lino se encontraban en una velada imitación de las que realizan los periodistas anglosajones y estadounidenses que vienen a México a alguna cobertura para platicar y compartir experiencias e inquietudes sobre su quehacer en un nivel más informal, más social. Así estaban ellos: sentados alrededor de una mesa, intercambiando aquellas ideas que les hacían explotar la cabeza. «¿Por qué no hacemos algo para que haya una representación de México en la Federación Mundial de Periodistas Científicos?», se preguntó el grupo de periodistas.

Y así fue como dos años después, el 13 de enero de 2016, firmarían el acta constitutiva para establecer formalmente a la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia, la primera asociación civil de este tipo en el país que busca impulsar el periodismo de ciencia en México.

Constituida por 29 socios fundadores todos periodistas y comunicadores de la ciencia, profesores, estudiantes y divulgadores que comparten el interés de fortalecer y promover el ejercicio del periodismo de ciencia de calidad la red, en la voz de Manuel Lino, su presidente, quiere ir contracorriente de la visión centralista del país para poder incluir a más miembros que no sólo radiquen en la Ciudad de México; cuentan con cinco socios de los estados [dos de Michoacán, una de Puebla, una de Veracruz y una de Morelos].

Lo anterior, pese a que el mismo Manuel Lino considera que hay poco periodismo de ciencia al interior del país: «Si hay lugares donde lo hay. Y esto tiene que ver con el contexto científico de la región y las inversiones que se han hecho. Por ejemplo, hay gente muy interesada en Yucatán, cosa que no ocurre en Campeche aunque en los dos estados coman cochinita pibil. Son periodistas que saben y creen que el periodismo puede colaborar mucho. Tal es el caso de Veracruz, donde a pesar de la situación tan ruda con el periodismo en general, hay colegas interesados en las cuestiones ambientales que afectan a la entidad».

Y a esos pocos también quiere llegar la red.

Así, los creadores de la idea forman el primer consejo directivo, que tendrá un periodo de gestión de dos años: Manuel Lino [presidente], Aleida Rueda [vicepresidente], Fabiola Trelles [tesorera] y Elizabeth Ruiz [secretaria]; además de tres vocales: Carlos Guevara [Ciudad de México], Cecilia Montero [Veracruz], y Ana Claudia Nepote [Michoacán]. Todos ellos serán los encargados de elegir a la siguiente consejo.

Y aunque la red se está enfrentando a diferentes obstáculos, como todo lo relacionado a las obligaciones fiscales con las que tienen que cumplir o la búsqueda de financiamiento [con las aportaciones de los miembros fundadores lograron un capital de 16 mil pesos; la cuota para pertenecer a la red es de mil pesos anuales, y 250 pesos anuales para estudiantes, incluso de doctorado], pues no alcanzaron la convocatoria para el apoyo económico del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología [Conacyt], tienen en claro sus objetivos e ideales.

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Manuel Lino tiene 50 años. Estudió biología y música, pero durante 25 años se ha dedicado al periodismo, no sólo de ciencia, también cultural. Toda su trayectoria la pasó en el diario El Economista y actualmente, además de presidir la red, es Jefe de Información en Foro TV.

No obstante, la verdadera importancia de su profesión la entendió fuera de los periódicos, pues cuando recién se inició en el quehacer reporteril él apenas conocía a algunos colegas que apenas empezaban a hacerlo. Y como él quería hacer divulgación de la ciencia en la que se había formado, enganchado por la mística que encuentra este quehacer, inició la búsqueda de lo que se debe lograr con el periodismo de ciencia: «un periodismo que se debe a la gente», dice sonriente.

—¿Qué es lo que impulsó la creación de esta red? —le pregunto entre el ruido de las personas que llegan a la Biblioteca México. Nos encontramos en uno de sus jardines.

Creo que los periodistas de ciencia tenemos una gran fortuna. La fuente que cubrimos: ciencia, es la forma más certera que ha encontrado la humanidad de llegar a un conocimiento; no cien por ciento verdadero, porque siempre hay cosas por añadir, por debatir, pero es un método, una forma de trabajo que encuentra certezas y eso para los periodistas es padrísimo. Pero además, quisimos aspirar a lo que los científicos hacen: asociaciones, reuniones y congresos en donde debaten ideas, las ponen a prueba para mejorar a cada rato. Y eso es lo que queremos hacer, como se hace en la Federación Mundial de Periodistas de Ciencia, donde los periodistas se reúnen mundialmente a discutir cosas que le interesan al gremio, a definir qué es el periodismo de ciencia, qué es una nota desde el punto de vista del periodismo de ciencia, desde cosas tan básicas como eso, en las que no necesariamente estamos de acuerdo, pero platicarlo, discutirlo, confrontar las ideas, nos sirve muchísimo. Esa es básicamente la idea.

—En ese sentido, ¿dentro de los los objetivos de la red está la confrontación de ideas?

No sé si haya uno como tal, pero son pocos. Primero queremos formar un gremio que se reúna a discutir, a confrontar ideas de periodismo, así a secas, y también periodismo de ciencia. Porque antes que otra cosa, somos periodistas. Otro objetivo es impulsar nuestra propia formación, así como la de los miembros estudiantes que hay en la red; estamos planeando cursos. Entonces, nos interesa la formación de periodistas de ciencia en general y entre nosotros pelear porque se lleven a cabo las mejores prácticas periodísticas. La red no será un comité de vigilancia, pero creo que se podría dar la discusión.

—¿Cuál considera entonces que sería el terreno óptimo para que la red cumpla sus objetivos?

El terreno óptimo no existe como tal. Es un terreno que debemos arar, construir y poner nosotros. Lo que sí creo es que nuestra obligación sería, justamente, construir el terreno óptimo. A qué me refiero, lo voy a poner con un ejemplo: los periodistas de ciencia somos muy chillones porque nosotros creemos que nuestro tema es tan interesante, tan padre, tan útil, tan maravilloso que no entendemos por qué en las redacciones no nos pelan, no nos abren un lugar. Bueno, pues porque no, compadre, porque te toca a ti demostrar a la gente, a los lectores, pero también a los dueños de los periódicos, a los editores, a la gente que está a cargo que tu tema es importante. No es que sean tontos y no lo vean. La gente no es tonta ni los editores ni nadie, eres tú quien debe hacerse ese lugar.

El periodista de ciencia tiende a ponerse dentro del vulgo; el científico es el que todo lo sabe. Esa idea que está implícita en la divulgación no es periodismo; el periodista no mira para arriba ni para abajo, sino de frente. No ves al científico como «Oh, fuente de toda sabiduría», ni miras a la gente, tus lectores, como «Oh, pobres ignorantes ahí les va la sabiduría que me transmitió aquel».

—Pero eso es complicado: abrirse espacios en los medios, no sólo en temas de ciencia. ¿Cómo abrir esos espacios para estos temas?  

—Mira, cuando trabajaba en El Economista una nota de agencias que subió la gente de la edición en internet sobre un eclipse que iba a haber tumbó el sitio de la cantidad de visitas que tuvo. El sitio no estaba preparado para tantas visitas. Eso fue un detonante: «oigan, ¿ya vieron? Sí jala gente». Y luego lo fuimos viendo. Teníamos notas de arqueología que en una semana tenían 26 mil visitas, eso para los estándares del sitio en aquel momento era mucho. Entonces, a la gente sí le importan esos temas, y así como tienes que construir el terreno para publicar, tienes que construir tus herramientas de medición, eso también lo tomamos de la ciencia, para decir: «Miren, sí pasa. ¿No me creen? Vamos a hacer la prueba, vamos a hacer el experimento», eso también se lo copiamos a la ciencia. «Denme un día, una nota, un chance y vemos cómo funciona».

—¿Cuáles crees que son los principales problemas a los que se enfrenta el periodista de ciencia en nuestro país; además de poder abrirse un espacio al momento de hacer su periodismo?

Existe mucho en la fuente esta idea, y por eso yo distingo el periodismo de la divulgación, porque no estamos haciendo divulgación de ciencia. La divulgación implica que hay una élite sabia y un vulgo ignorante, entonces la élite va a llevar el conocimiento a la gente en un lenguaje que entienda porque «nosotros somos listos y ellos son tontos». El periodista de ciencia tiende a ponerse dentro del vulgo; el científico es el que todo lo sabe. Esa idea que está implícita en la divulgación no es periodismo; el periodista no mira para arriba ni para abajo, sino de frente. No ves al científico como «Oh, fuente de toda sabiduría», ni miras a la gente, tus lectores, como «Oh, pobres ignorantes ahí les va la sabiduría que me transmitió aquel». Es: ante usted científico vengo hacerle preguntas, que a lo mejor no soy ningún experto [como no lo es el de política, economía], somos el vínculo, el medio de comunicación entre usted y la gente. A final de cuentas el trabajo es suyo, como el de los políticos, pero todos se deben a la gente. Entonces, yo periodista soy el medio. Luego dicen que hay que entrenar a los científicos para que se comuniquen con la gente. No señores, ése es mi trabajo. Y no sólo es de arriba para abajo, también es a la inversa, también la gente debe preguntar: por qué usted ve estrellas y no hace algo útil por la sociedad y la salud de las personas. Es una pregunta totalmente válida y hay respuesta, y hay científicos que no están preparados para darla, pero ahí es donde el periodista entra. Sí creo que el principal problema al que nos enfrentamos los periodistas de ciencia es a ese: a ver a la horizontalidad. A ver a la gente, unos y otros, de frente, no de arriba a bajo. No tengo nada en contra de la divulgación, yo crecí con la divulgación. Yo aprendí más en eso que en la carrera de Biología. Se hace un muy buen trabajo de divulgación y de conocimiento, y es ahí donde los periodistas tenemos que hacer preguntas de cosas que puedan importarle a la gente.

Sí creo que el principal problema al que nos enfrentamos los periodistas de ciencia es a ese: a ver a la horizontalidad. A ver a la gente, unos y otros, de frente, no de arriba a bajo.

¿En qué radica que los jóvenes que apenas estudian se interesen o no en este tipo de periodismo?

Esta frase se la copió al editor de Científica Médica. Una vez le tocó dar una conferencia y le pusieron de título: «¿Se puede ser feliz siendo periodista de ciencia?». Y él dijo: yo no entiendo cómo otros periodistas, que no sean de ciencia, puedan ser felices, porque nosotros como periodistas de ciencia tenemos la grandísima ventaja, la felicidad, de poder basarnos en la evidencia; no me baso en los dichos, me baso en los hechos, no es la declaración, no es la promesa, esto es una evidencia que soporta lo que el científico está diciendo, yo como periodista me puedo basar en la evidencia. Porque si creo que los periodistas en general, independientemente de a lo que se dediquen, deberían saber qué de ciencia hay detrás de su fuente: de ciencia política hay detrás de la política… Yo sí creo que el periodista, se dedique a lo que se dedique, también tiene que decir qué sustrato real tiene esto. Detrás de cualquier proyecto, de cualquier emprendimiento humano hay una base científica, o hay una base que es susceptible de ser estudiada por la ciencia. Hay que preguntar qué sabe la ciencia de eso. Incluyendo las ciencias sociales que luego tendemos a menospreciar. Detrás de todo hay ciencia, aún si el tema de ciencia como tal no le importa al periodista en general, le debería importar la ciencia que hay detrás de su fuente.

—En ese sentido, ahí se rompería el estereotipo de que quienes hacen periodismo de ciencia no son periodistas, son médicos o tienen otra formación y después llegaron al periodismo. Lo cual tampoco es del todo falso porque sí hay casos, pero, ¿cómo podríamos decir que no se necesita ser médico para cubrir el periodismo de ciencia, o dónde dejar la especialización?

—Ese es un propósito que todo periodista debe tener. Se requiere especialización, pero no ser científico para hacer este tipo de periodismo. Yo soy biólogo, también estudié música y hago periodismo.

Detrás de cualquier proyecto, de cualquier emprendimiento humano hay una base científica, o hay una base que es susceptible de ser estudiada por la ciencia. Hay que preguntar qué sabe la ciencia de eso. Incluyendo las ciencias sociales que luego tendemos a menospreciar.

—Ahora, retomando los objetivos que tiene  la red, ¿cómo es que será la contribución de la red, si es que eso se ha contemplado, en este tipo de emergencias sanitarias como lo fue la influenza en 2009, o ahora el chikungunya o el zika? Esto precisamente por el manejo mediático de este tipo de información, por las carencias de quienes cubren las fuentes, etc.

Es muy importante lo que me preguntas. Precisamente porque en ese tipo de cosas se tiende a asumir lo contrario a una posición periodística. Es decir, se dice que la gente no necesita, o hasta es peligroso que tenga toda la información porque puede haber una crisis de pánico. Pero ahí el periodista de ciencia es fundamental. Tiene que asumir que se dirige a un público adulto, inteligente y tu obligación como periodista es darle esa información sobre ciertos temas. Es un poco como lo propuso con la epidemia de ébola la Federación Mundial de Periodistas de Ciencia. El contagio se fomentaba por los usos y costumbres locales, la gente entraba en contacto con los fluidos de los infectados porque así eran los usos de enterramiento y entonces se planteó que se necesitaba decirle a la gente: «¡No, cuidado! Por esto, por eso, por aquello». Porque incluso aunque les digas: «No hagas eso porque te contagias» no te van hacer caso. Tenemos esta idea de teorías de la conspiración y aunque la Secretaría de Salud tenga las mejores intenciones, si no pasas el mensaje asumiendo que estás hablando con gente inteligente, que piensa, que razona, no se llega a nada. Entonces, ni modo. En el caso del zika: ¿causa o no microcefalia? No lo sabemos todavía. Eso no se lo puedes decir a la gente. Sí se le puede decir: no lo sé.  La gente sí puede manejar ese tipo de información. La gente es inteligente; entonces el periodista de ciencia le dice: estas son las formas de contagio, no existe una vacuna todavía, lo mejor que se puede hacer ahorita es eliminar las fuentes por donde se propaga el mosquito y estemos atentos.

—Eso que mencionas es en cuanto a la labor del periodista de ciencia, pero, ¿y el trabajo de la red al respecto?

Ese no es un trabajo de la red. Es el trabajo de los periodistas que integran la red, o los que no. Sin embargo, una cosa que sí hizo la red fue contactar a Susana López Chapetón, presidenta de la Red Mexicana de Virología, cubriendo lo del virus del zika, le pedí una opinión; recibí críticas porque su opinión fue sobre que no se sabe si causa microcefalia. Entonces nos enviaron un comunicado. Yo les dije, pensando en que contrataran a alguien de la red: Necesitan alguien que les haga la comunicación, necesitan saber cómo comunicarse con los periodistas para pasar esta información de la mejor manera posible y, entonces, se pusieron en contacto con nosotros, con la Academia Mexicana de Ciencias y dieron una conferencia, todo eso por su cuenta. Lo que la red le dijo fue que necesitaban a los periodistas, lleguen a ellos, ustedes no van a poder solos con esto.

—En ese sentido, Manuel, ¿cómo crees que el periodista de ciencia puede acercar a la gente de la mejor manera estos temas, por un lado, y, por el otro, cómo saber sobre el impacto: ¿cuándo se logra en los medios tradicionales y cuándo en los digitales?

—No sé qué tanto existe esa diferencia. Pero una cosa que también queremos hacer en la red es hacer estudios científicos sobre cómo funciona el periodismo en nuestro país. Tenemos integrantes que lo están haciendo: Javier Cruz en la UNAM. Pero estudiamos poco el periodismo. Puedo decirte lo que creo, pero estaría muy mal de un periodista de ciencia. Lo que sí puedo decir es que los medios tradicionales tienen una marca. No es lo mismo que aparezca en paginita punto com a que salga en un periódico de circulación nacional, aunque puede ser lo mismo, porque eso no habla de la calidad de la información. Puede ser un artículo maravillosamente escrito en paginita y un pésimo artículo en el periódico; eso puede ocurrir, sólo que el segundo tiene el respaldo de la marca y paginita todavía no. Cómo se lo va a ganar: ofreciendo transparencia. Los medios emergentes tienen una gran ventaja que es un terreno virgen, porque los tradicionales son muy oscuros. La gente sí lee la prensa diciendo, ajá, éste tiene tratos con tal partido. Si hemos llegado a una crisis del periodismo: la gente no nos cree, la gente cree que no estamos de su lado. El periodista debe estar de lado de la gente, no puede estar del lado del dueño del periódico, no puede estar del lado de los amigos del dueño. Y paginita punto com tiene esa ventaja de decir: yo estoy de tu lado, no te trato como idiota, no te oculto cosas, procuro hacerlo lo más claro posible, sé que no eres un experto, pero asumo una base de conocimiento y de ahí parto para explicarte las cosas. Entonces, sí hay esta crisis de confianza y sí creo que los medios emergentes pueden apropiarse de eso y revirar.

Sí hemos llegado a una crisis del periodismo: la gente no nos cree, la gente cree que no estamos de su lado. El periodista debe estar de lado de la gente, no puede estar del lado del dueño del periódico, no puede estar del lado de los amigos del dueño.

—Manuel, entonces, ¿en esta crisis de credibilidad se gesta la red; en la intención de «vamos hacer algo por el gremio»?

El inicio de la red como tal es un proyecto de paginita punto com que se llamaba Los intangibles, a muchos de los que están en la red yo los quise convencer de que entraran y arriesgaran todo su dinero con Los Intangibles. Desde luego no lo logré, pero de ahí viene buena parte de la organización. Estaba muy neurótico y era mi proyecto e invitaba a todos para que se me unieran, y de pronto ya nos estábamos reuniendo. De ahí surgió la red de contactos. La idea era eso: generemos un medio que sea transparente, que le hable a la gente, era periodismo de ideas. Todos los que estamos en la red estamos conscientes y si queremos apoyar de alguna manera. No se trata de destruir los medios tradicionales, pero sí ayudar a los periodistas que están ahí a que vuelvan a ganar la confianza de la gente. Esa es una pelea mucho más dura que publicar notas de ciencia en un periódico. Porque eso es lo que buscamos: la confianza de la gente.

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Después de 50 minutos del bombardeo de preguntas, Manuel tiene que salir corriendo a sus labores en Foro TV, no sin antes enfatizar que quieren concretar muchas cosas en la red, sobre todo poder contratar a un contador que los auxilie en la parte fiscal, así como dos personas que se encarguen de sacar la convocatoria para que se unan más socios a la red [como todos aquellos que ya les han escrito a los correos de la red]; que organicen los cursos, seminarios para periodistas de ciencia. Pues se trata de discutir ideas y de profesionalizar periodistas.

Imagen de portada: Bright Letters by Sam Javanrouh-Flickr-(CC BY-NC 2.0).


Xochiketzalli Rosas
Xochiketzalli Rosas

Coordinadora editorial de Kaja Negra. ¿Que si escribo? No, imagino que lo hago. En Twitter: @xochketz Correo: ketzalli@kajanegra.com





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