Recomendamos

El momento político de París

02 Dic, 2015 Etiquetas: , ,
Nunca antes tantos líderes políticos habían coincidido en el mismo lugar.
Lo más sorprendente es que se reunieron para hablar del clima.
TEXTO: DAVID GAWITH 

La 21 conferencia sobre cambio climático de Naciones Unidas inició el lunes pasado en París con la reunión de poder político más grande en la historia. En dos sesiones paralelas, que se prolongaron más de tres horas, casi 150 jefes de Estado y jefes de gobierno fijaron sus posturas.

De acuerdo con la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas contra el Cambio Climático [UNFCCC], Christiana Figueres, más de 20 mil delegados oficiales y más de 40 mil personas participan en la cumbre de dos semanas.

Tras los atentados terroristas del 13 de noviembre pasado, que cobraron la vida de 130 personas en la capital  francesa, Figueres sintió la necesidad de asegurar a los asistentes que la seguridad está en alerta máxima debido a la concentración de los líderes, sugiriendo incluso que el lugar era «tal vez el lugar más seguro en Francia en estos días».

Invitar a los líderes a hablar en el inicio de la cumbre es un nuevo enfoque, ya que normalmente estos llegan en los últimos días solo a firmar los acuerdos. Según el profesor Howard Barnsey, el objetivo esta vez es evitar que se repita la angustia de las últimas horas en la conferencia de Copenhague en 2009, donde la presión del tiempo llevó a los líderes políticos a negociar detalles técnicos que simplemente no estaban calificados para abordar. En París, los líderes están poniendo el impulso político desde el principio y dejando los detalles del acuerdo para que los expertos les den forma.

Pero más allá de la apabullante cantidad de líderes, la importancia del encuentro orbitó alrededor de lo que tenían que decir.

Muchos utilizaron sus turnos al micrófono para resaltar la gravedad de lo que está en juego en París. «Todo lo que sé y todo lo que amo está en las manos de los que estamos reunidos aquí hoy», dijo a los asistentes el presidente de las Islas Marshall, Cristopher Loek, en una alocución profundamente personal.

El primer ministro de Tuvalu [otra nación amenazada con la extinción por el cambio climático], Enele Sopoaga, adoptó una postura similar: «Nuestra supervivencia como nación depende de las decisiones que tomemos en esta conferencia. Imaginen que están en mis zapatos. ¿Qué harían? Ningún líder aquí se enfrenta a la carga que yo.»

La urgencia de la situación global fue abordada por el primer ministro de India, Narendra Modi. «En los próximos días vamos a decidir el destino de este planeta», sugirió. Esta urgencia tuvo eco en el discurso del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien citó al fallecido Martin Luther King Jr. al advertir que «hay tal cosa como llegar demasiado tarde». Obama habló en la conferencia sin la ayuda de notas, un hecho poco habitual incluso para él, y una clara muestra del esfuerzo diplomático que está poniendo en este proceso.

La mayoría de los líderes optaron por comenzar sus discursos reconociendo el dolor derivado de los ataques en París y transmitiendo su solidaridad con Francia. La canciller alemana Angela Merkel y el presidente chino Xi Jinping describieron a la conferencia como un acto de desafío al terrorismo, mientras que Obama cuestionó: «¿Que mayor rechazo a aquellos que destruirían nuestro mundo que afianzar la convención que busca cambiarlo?»

Nuestra supervivencia como nación depende de las decisiones que tomemos en esta conferencia. Imaginen que están en mis zapatos. ¿Qué harían? Ningún líder aquí se enfrenta a la carga que yo.

En su turno, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, recordó la respuesta ampliamente difundida del parisino Antoine Leiris a los ataques terroristas que cobraron la vida de su esposa, en la que Leiris se comprometió a criar a su hijo en una felicidad desafiante. «Garantizar la felicidad de ese niño es su responsabilidad. Garantizar un entorno estable para los niños de todo el mundo es nuestra responsabilidad», dijo Juncker.

Algunos líderes trazaron vínculos entre el clima y la inseguridad, como el primer ministro de Tuvalu, quien aseguró que la inseguridad y la migración masiva que enfrentamos ahora podría ser solo una introducción a lo que enfrentamos en un mundo desestabilizado por el cambio climático.

Un pequeño grupo de líderes optó por no referirse a los ataques en sus alocuciones, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el primer ministro británico, David Cameron, son los ejemplos más notables.

Muchos líderes también optaron por referirse a la relación con sus hijos y nietos en el problema del cambio climático. El presidente Janos Áder, de Hungría, habló de un sueño recurrente en el que se ve a 20 años, en un futuro distópico en el que responde preguntas hechas por sus nietos a las que él es incapaz de encontrar una respuesta reconfortante. «¿Pudiste haber detenido todo lo que pasa hoy? ¿Por qué dejaste que esto pasara?», describió.

David Cameron permaneció en el tono transgeneracional cuando afirmó que «tendremos que decir a nuestros nietos que era muy difícil». Luego añadió que nuestros nietos justamente preguntarían: «¿Por qué era tan difícil?». En referencia a los 100 mil millones de dólares necesitados anualmente para abastecer el Fondo Verde para el Clima a partir de 2020 y con ello pagar la adaptación al cambio climático de los países vulnerables, Cameron cuestionó cómo podríamos decir a nuestros nietos que la meta era difícil cuando tan solo en Londres se hacen transacciones por 5 billones de dólares. «La próxima generación está observando lo que hacemos… debemos crear un mundo que valga para nuestros hijos», dijo momentos antes Barack Obama.

Aunque se ha puesto un gran énfasis en definir el objetivo general de la conferencia en París, los detalles siguen siendo controversiales. La canciller Merkel subrayó que el objetivo es nada menos que limitar el calentamiento global por debajo de 2° C, mientras que reconoció que este límite era ya una concesión para muchos países. El presidente de las Islas Marshall reafirmó que no podía estar de acuerdo con ningún acuerdo que haría inevitable la pérdida de sus islas.

También hubo una diferencia notable de enfoques entre países desarrollados y en desarrollo. Muchos países en desarrollo mencionaron explícitamente la necesidad de reconocer las responsabilidades comunes pero diferenciadas y con sus respectivas capacidades. Un principio que ha regido las negociaciones contra el cambio climático es el reconocimiento al rol causal que han tenido los países desarrollados con sus emisiones históricas.

El primer ministro de India, Narendra Modi, sugirió que hacer «cualquier otra cosa sería moralmente incorrecto» y destacó la necesidad de India para satisfacer las aspiraciones de sus 1250 millones de habitantes. Los líderes de los países desarrollados a menudo reconocen las diferencias en los niveles de desarrollo y la capacidad para reducir las emisiones, sin embargo rara vez incluyen esto de forma explícita en las negociaciones.

Los países en desarrollo también enfatizaron la necesidad de fortalecer la adaptación de países vulnerables, así como de incluir pérdidas y daños para compensar a países ya afectados. En tanto, los discursos de los países desarrollados inclinaron fuertemente hacia la mitigación, un término que solo implica disminuir las emisiones.

A pesar de estas diferencias, hubo una palpable sensación de optimismo en las declaraciones hechas. Hubo un entendimiento generalizado de que las expectativas en París, aunque insuficientes para alcanzar los objetivos finales de la convención, son por lo menos alcanzables.

Un pilar de este optimismo son los ejemplos citados para desacoplar el crecimiento económico de las emisiones de carbono. El presidente Putin señaló que Rusia fue capaz de duplicar su PIB al tiempo que superaba sus objetivos plasmados en el Protocolo de Kyoto. El presidente Obama afirmó que las bajas emisiones de carbono ayudaron a impulsar la economía estadounidense a un máximo histórico. «Hemos roto los viejos argumentos para la inacción», aseguró. David Cameron añadió que «lo que estamos viendo no es difícil, es factible, por lo tanto, debemos unirnos y hacerlo».

El impacto del acto político en la apertura de la COP21 resonará a través de la conferencia en las próximas dos semanas, con la esperanza de lograr un resultado positivo.

El presidente de Micronesia, Peter M. Christian, fue más circunspecto sobre estos cambios. «Escuché a alguien hoy diciendo que su economía había crecido mientras sus emisiones se habían quedado estables. ¡Qué no daría yo para ver esas emisiones disminuir en lo que me queda de vida!».

Atemperando este optimismo estuvo el reconocimiento de que París representa un nuevo régimen en lugar de un objetivo diplomático en sí mismo. Los más de 185 compromisos nacionales de reducción de emisiones presentados hasta la fecha no bastan para alcanzar el objetivo último de la convención [limitar el calentamiento global a 2° C o menos] bajo ninguna interpretación posible.

Casi todos los líderes hablaron de la necesidad de revisar el proceso, con muchos sugiriendo una frecuencia de cinco años para hacerlo y algunos, entre ellos el presidente de la Unión Europea, aludieron explícitamente a aumentar la ambición de la disminución de emisiones periódicamente. El presidente Xi Jinping resumió el ánimo imperante al afirmar que París «no es la meta, sino un nuevo punto de partida».

El lunes 30 de noviembre pasado fue un despliegue sin precedentes de multilateralismo político. Nunca antes tantos líderes políticos habían coincidido en el mismo lugar, posado para la misma foto, y hablado sobre el tema. El impacto del acto político en la apertura de la COP21 resonará a través de la conferencia en las próximas dos semanas, con la esperanza de lograr un resultado positivo.

Pero la pregunta obligada al escuchar estas declaraciones políticas es, invariablemente, ¿qué tanto es sustancia y qué tanto retórica? Como bien cuestionó el presidente de Kiribati, Anote Tong, en su alocución: «¿Estamos realmente dispuestos a tomar las medidas necesarias para garantizar que las personas en la primera línea [contra el cambio climático] puedan permanecer en sus casas? Demos sustancia a las promesas que se han hecho».

 

Este texto es una contribución de TheVerb, organización social que narra las historias que importan sobre las negociaciones contra el cambio climático. Agradecemos a Juan Mayorga su traducción al español.

Imagen de portada: LPAA - Forest Focus Day - Conférence de presse sur la Journée de l’action pour la Forêt by COP PARIS-Flickr-(CC0 1.0).


Colaboración especial
Colaboración especial




Artículo Anterior

La difícil segunda mitad

Siguiente Artículo

Hasta la peor de las escorias





También te recomendamos


Más historias

La difícil segunda mitad

La administración de Peña Nieto luce debilitada. Casos como Ayotzinapa o La casa blanca han impactado negativamente...

02 Dec, 2015