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El poema que Neruda no escribió

17 Ene, 2014 Etiquetas: , ,

En Internet también podemos encontrar contenidos sin fuentes precisas y sin que se pueda identificar autores. Así le ocurrió a Alfredo Cuervo Barrero, autor de un poema mal atribuido al escritor chileno Pablo Neruda.

TEXTO E ILUSTRACIONES: ALINE MÁRQUEZ

No sabe la fecha exacta del inicio de todo esto, pero recuerda que un año después de la publicación fue cuando comenzó a recibir correos en los cuales lo acusaban de plagio, lo insultaban; le recriminaban por haberse apropiado de una obra que no era suya.

No le sirvió enviar mensajes aclaratorios a los diversos sitios que alojaban el escrito. Google mostraba una veintena de páginas que atribuían ‘Queda Prohibido’ a Pablo Neruda; sólo en la fuente original, www.deusto.com (hoy fuera de servicio), podía encontrarse la verdadera autoría. En seis meses el apócrifo había alcanzado cientos de repeticiones.

‘Queda Prohibido’ se convertía así en una creación atribuida al poeta chileno, en pocas páginas se vinculaba con el autor real. Fue entonces cuando decidió explicar lo ocurrido. A través de su blog, Centro y Contorno, relató que fue el 22 de julio de 2001 cuando escribió el poema, una tarde que tomó determinaciones en su vida y quiso plasmarlas en un papel y al siguiente día lo publicó en la mencionada página web.

Han pasado 12 años desde la publicación de ‘Queda Prohibido’ y aproximadamente 11 desde la mala atribución que sigue siendo replicada en incontables sitios web. Para estas fechas, Alfredo Cuervo Barrero, el verdadero autor, cuenta con 33 años de edad, y sigue sin leer un solo verso de Neruda.

Poema apócrifo

Lo que se puede encontrar en Internet

Te dispones a revisar tu correo. La bandeja de entrada muestra un mensaje, es una de esas “cadenas”. Ahí miras ese escrito que enlista diversas acciones que quedan prohibidas. Llegas al final. La firma dice: Pablo Neruda. Has leído algo, o bastante, del poeta chileno: este escrito te parece extraño. Lo relees. Sigue sin serte familiar, pero lo dejas pasar.

Años después lo vuelves a ver, ahora en las imágenes virales que se comparten en las redes sociales. Otra vez con la atribución a Pablo Neruda. Ya te comienza a molestar un poco. No encuentras una referencia del libro de donde fue extraído. Buscas en la página de la Fundación Neruda. Nada. Hay un correo de contacto. Escribes, preguntas por el escrito y un día después obtienes la respuesta: “efectivamente ese poema no pertenece a Neruda”. ¡Ya lo sabías!

Transcurren más días y en las mismas redes ves que alguien comparte una imagen, otra, ahora con la firma de Mario Benedetti. Dice algo como: “no te rindas, aún estás a tiempo”. La duda está instalada. El poeta uruguayo escribió un poema llamado ‘No te salves’. Rendirse y salvarse son palabras distintas, reflexionas.

“No te rindas Mario Benedetti” es una de las sugerencias que Google arroja al escribir las tres primeras palabras y obtiene casi 100 mil resultados. También es replicado en las fanpages de Facebook. Frases Celebres, con más 80 mil likes, ha caído en el error. Marcos Redondo, administrador de esa página, publicó ‘No te rindas’ y lo atribuyó a Benedetti. Nadie le advirtió del error, pero recuerda que a mucha gente le encantó el poema.

‘Queda Prohibido’

El 23 de julio de 2001, un día después de haber escrito ‘Queda Prohibido’, a Alfredo Cuervo le pareció que el tema era interesante y decidió enviarlo a deusto.com, una página que daba la oportunidad a escritores no conocidos de publicar sus obras. Antes ya le habían publicado otros 13 poemas. Fue ese día cuando los usuarios de esa página conocieron el poema que Alfredo escribió en un momento de decisiones importantes en su vida. ‘Queda Prohibido’ salió pronto, quizá “por la acumulación de muchas experiencias anteriores”.

Frases de Neruda

Esa creación original, de la cual Alfredo aún conserva el manuscrito sin tachaduras ni correcciones “como quedan todos los escritos que verdaderamente salen de lo más profundo de nosotros mismos”, no es la que circulaba por las páginas web atribuida a Neruda, que también sigue siendo difundida. Se trataba de “una copia amputada, tergiversada, cambiada de persona”, como recuerda en su blog.

Alfredo sólo veía cómo se expandía la difusión de ese error y no podía hacer mucho. Con lo imparable que resultaba, en 2003 Alfredo inscribió ‘Queda Prohibido’ en el Registro de Propiedad Intelectual de Vizcaya.

—Si te digo la verdad, el motivo fue la insistencia por parte de mi madre, al ver cómo pasaban los meses y la magnitud que iba alcanzando la difusión del poema a nombre de Neruda. Mi madre empezó a insistirme en que la verdadera autoría había que asegurarla y la mejor forma fue registrarla.

Hoy, Alfredo labora en el departamento de recursos humanos y contabilidad de una empresa de construcción, estudió Relaciones Laborales en la Universidad Pública Vasca, y ha dejado de preocuparle que su poema siga siendo copiado a nombre de Neruda. En ocasiones revisa la Red y aclara el asunto en algunas páginas que considera podrían tener más difusión, porque ahora el problema se traslada a las redes sociales. A veces, se encarga de enviar aclaraciones en videos colgados en Youtube, por ejemplo, o, aunque no gusta mucho de las entrevistas, accede a contestar a través de su correo electrónico.

&

Recuerdo que ‘Queda Prohibido’ tuvo un buen recibimiento. Es más, durante un año no hubo ningún tipo de problema. La gente me felicitaba por la originalidad del mensaje al darle la vuelta a la palabra ‘prohibido’ para transformarla en algo positivo. Tuvo buenos comentarios, hasta que cierto día comencé a recibir correos electrónicos acusándome de plagio, me insultaban y recriminaban. Imaginen mi cara al leer esos mensajes. No era uno ni dos, eran muchos más. La curiosidad me llevó a investigar lo que había pasado. Google me dio la respuesta: en un par de veintenas de páginas web venía siendo atribuido el poema a nombre de Pablo Neruda y sólo en una, en deusto.com, al mío.

Me dispuse a aclarar la situación. Algunos webmaster me respondieron, otros no, la mayoría reconoció el malentendido y corrigieron el error en sus páginas, pero a la par que unos rectificaban la autoría, otras tantas web iban saliendo con el poema apócrifo. Un día decidí que el asunto sería sepultado, que fuera la gente quien juzgara, al leer la obra, si ésta pertenecía a Neruda o no. Los años han pasado y ‘Queda Prohibido’ sigue su camino. Es un poema que me ha dado varios quebraderos de cabeza… Pero también varias alegrías. Quizá no habría llegado a tanta gente si no hubiera ocurrido este error.

Un día un lector me escribió, me pedía permiso para leer el poema en el funeral de su padre. Por supuesto le respondí que ni siquiera había necesidad de pedirlo, que lo hiciera. Tiempo después volvió a escribir, me contó de lo emocionados que se sintieron los asistentes durante la lectura del poema y que no pudieron contener las lágrimas. Este suceso lo recuerdo como algo muy emotivo también para mí. Esa es una de las satisfacciones que me ha dado ‘Queda Prohibido’.

Siempre me siento muy agradecido cuando me escriben chavales para contarme que la lectura del poema les ha cambiado en cierta forma la vida, que han aprendido unas nuevas bases con las que afrontar la vida. Yo siempre les comento que si crearan sus propias prohibiciones, entonces sí que me sentiría totalmente satisfecho.

También ha habido sucesos no muy agradables, por ello lo de los quebraderos de cabeza. Entre esos momentos está una demanda judicial. Sí, resulta que ‘Queda prohibido’ había sido publicado en un libro llamado ‘Toma un café contigo mismo’ del doctor Walter Dresel. Fui a una librería y, efectivamente, el poema estaba a nombre de Neruda. Me puse en contacto con un abogado y a su vez contactamos a la editorial y al autor. No quisieron resolver el tema por las buenas. El caso fue largo, unos dos años, al final el juez nos dio la razón y tuvieron que retirar todos los libros editados y llevados a las librerías que contuviesen el poema, así como eliminar el poema de las siguientes ediciones.
Me han dicho que ‘Queda prohibido’ está en paredes, en hospitales, en escuelas. El único que he visto con mis ojos es un cartel en la oficina del Instituto Nacional de Empleo, pero estaba a nombre de Neruda. Le expliqué la historia a la chica que me atendió. Es más, le dije que si no tenía inconveniente en quitarlo. No pasó nada. La última vez que fui seguía colgado.

Es una pena que muchas páginas sigan repitiendo esa mentira, más aún que reproduzcan una versión tergiversada de mi poema. Sería una lástima pasar a la historia por sólo eso, mi obra abarca mucho más. Si ‘De un niño al Mundo’, ‘El Último Adiós’, ‘Aprendiendo a Querer’, ‘Alter Ego’ o ‘Centro y Contorno’ pudieran sentir, estarían muy enojados por la sombra tan larga de ‘Queda Prohibido’.

He dejado de escribir. Hace bastante tiempo que no lo hago porque ahora los sonidos han ido ganando la batalla a las letras. Mis trabajos como tal siempre han estado alejados de la creatividad, todo el día estoy rodeado por números; pero tal vez la escritura y la música, que han sido y son mis dos grandes aficiones, sean un bálsamo y un aliciente para la monotonía del día a día de los trabajos que me han tocado.

Fallo de demanda

De malas atribuciones y apócrifos

Varios son los escritores a quienes se les han atribuido poemas, reflexiones, ensayos que no son de su autoría y que, a pesar de las aclaraciones, son muy difundidos. Se trata de mensajes que primero viajaban como archivos de Power Point en los correos electrónicos y hoy han “evolucionado” a imágenes que en las redes sociales rápidamente se convierten en virales.

Estas malas atribuciones y apócrifos no son propios de la era del Internet, pero la gran difusión que permite la Red ha colaborado en que sigan siendo replicados aún con los errores, lo cual no ha ocurrido con las aclaraciones hechas por las diferentes fundaciones encargadas de proteger la obra de los grandes escritores.

Desde la Fundación Neruda se han hecho aclaraciones sobre diversos poemas que circulan en Internet y de los cuales diariamente reciben consultas. Ahí han logrado identificar a los verdaderos autores de algunos escritos. De Neruda ellos remiten a tres apócrifos: ‘Queda Prohibido’, ‘Nunca te quejes’ y ‘Muere Lentamente’.

En el caso de la fundación Mario Benedetti, tienen identificados al menos diez textos distintos que no pertenecen al poeta uruguayo, entre los que se incluye ‘No te rindas’, un poema al que Héctor Ulises Passarella, bandoneonista uruguayo, le compuso música y ha ofrecido recitales donde se interpreta. Incluso los medios de comunicación lo anuncian así: Música para el poema ‘No te rindas, de Mario Benedetti. Este poema ha sido tan del gusto de la gente que también se convirtió en canción. Al parecer el poema fue “mejorado en su letra” y se le eliminó la falsa autoría de Benedetti.

Marcos Redondo es de los que gusta mucho de ese poema y un día lo publicó en su fanpage. Marcos, desde Galicia, España, en 2007 comenzó con la aventura de la página web FraseCelebre.net para luego llegar a Google+, donde tiene más de 500 mil seguidores, Twitter (@TuFraseCelebre) y Facebook. Él todos los días selecciona qué frase o qué imagen compartirá en sus redes, lo de menos es el autor, “lo importante siempre es y será el mensaje”, dice, y comprueba en la wikiquote y en sus propios libros la autoría de ésta. Si existe un error, los usuarios son quienes están atentos para corregirle.

De ‘No te rindas’, Marcos ha encontrado mucha información en Internet, aparece a nombre del uruguayo y eso lo confundió, “a veces es difícil encontrar información cien por ciento veraz en Internet y como te dije antes, por desgracia, a veces cometemos errores”. Igual que los cientos de personas que lo compartieron, comentaron y dieron ‘Me gusta’, Marcos siempre ha pensado que ese texto es de Benedetti. Hasta leer el cuestionario enviado es cuando se entera de que no es así y confiesa llevarse una desilusión, es más, lo duda porque responde: “si me envías una información que me demuestre fehacientemente que ese poema no es de Benedetti modificaré el post como he hecho siempre que alguien me ha informado de un error”.

FanPageFraseCelebre

En algunas páginas donde han sido publicados otros apócrifos de Benedetti, como ‘La gente que me gusta’, se puede encontrar la inconformidad de los lectores, y son éstos los que piden que se hagan las aclaraciones para que no se siga cayendo en el error. Comentarios como: “creo que si de verdad sos admirador de Benedetti deberías sacar esto de tus publicaciones, o mínimamente rectificar la autoría”, son muy comunes. Aunque eso nunca pasó cuando en FraseCelebre, Marcos copió ‘No te rindas’ y lo atribuyó al autor de ‘La Tregua’.

A pesar de que en ese caso no pasó, los lectores fueron quienes ayudaron para que Alfredo ubicara que su poema era atribuido a Neruda, y también ellos propiciaron que las fundaciones tengan conocimiento de la existencia de los apócrifos, pues gracias a las consultas que hace la gente, en Fundación Benedetti han identificado los diez textos mal atribuidos, y en la Fundación Neruda les ayudaron a conocer las verdaderas autorías de dos.

Estos apócrifos del uruguayo y el chileno son algunos de los poemas que han tenido una aceptación, independientemente de los autores verdaderos, y digamos que (aunque la historia no concluye) un final afortunado. Pero hay otros que han causado verdaderas polémicas en el mundo editorial. Es el caso de ‘Instantes’, que fue citado por Elena Poniatowska en el libro Borges y México y ante el reclamo de María Kodama, viuda de Jorge Luis Borges, se retiraron de circulación los dos mil ejemplares de la obra. “Debo de señalar el error muy grave de uno de los trabajos firmado por Elena Poniatowska…el poema ‘Instantes’ fue escrito por una americana Nadine Stair y está en una antología publicada por editorial Bandan Press de NY…” dijo Kodama en un chat organizado por el periódico El Universal en junio de 2012. La periodista mexicana, por su parte, declaró que el error fue sin darse cuenta.

Sin embargo, Kodama cae en el mismo error que critica, pues la verdadera autoría de ‘Instantes’ parece estar en otra persona. Iván Almeida, investigador de la Universidad de Pittsburgh, publicó en 2001 un estudio según el cual se demostraba que el poema pertenece a Ron Herold y fue publicado en la revista Reader’s Digest en los años 50.
Las conclusiones del investigador apuntan a que quizás Nadine Stair jamás existió. Sin embargo, en este caso es común que los lectores reclamen la autoría de Borges, ya no por ignorancia sino parece que por una necesidad ciega de “defender” la obra del autor.

‘Instantes’ ha aparecido hasta en revistas literarias, y sí, atribuido a Borges. La investigación de Almeida hace referencia a la publicación del texto en 1992 en la revista Queen’s Quarterly (una revista de literatura de Canadá, de las más antiguas y prestigiosas, según él mismo), titulado como ‘Moments’ y traducido por Alastair Reid, un poeta escocés traductor al inglés de Borges y Neruda.

De los plagios y el Copyright

Los casos de plagios y malas atribuciones preocupan a los autores y las fundaciones, pero no parece pasar lo mismo con administradores de páginas web y editores de revistas. No cuando el proceso de edición, al menos en un medio que se presuma de serio, requiere que para poder difundir un texto con copyright se debe contar primero con el permiso del autor o del depositario de los derechos. El caso de Borges demuestra que no es sólo en Internet donde se saltan esas condicionantes, sin embargo siempre se suele culpar al medio.

10poemasBenedettiEntre las fundaciones y los defensores del copyright existe uniformidad de pensamiento, generalmente tienden a afirmar que la falta de legislación en Internet ha ayudado a que los casos de apócrifos se extienda y que la obra de los autores no sea protegida, aunque el derecho común también es aplicable en la Red, y de ello se parte para afirmar que no existen razones urgentes para que exista una reglamentación específica para Internet.

En la Fundación Mario Benedetti recomiendan que por la circulación libre de contenidos en Internet: se debe remitir siempre a la obra publicada del autor porque muchas veces éstos “no son de fiar”.

Para Alfredo, quien ha compartido sus escritos en la web, el medio ha sido determinante, pues gracias a ello su obra ha sido conocida. Y para Marcos, el publicar reflexiones y frases a través de Facebook le hace feliz, por su necesidad de compartir lo que leía en libros, entrevistas, artículos, le llegó la satisfacción de ayudar a que una persona tenga un mejor día por la simple lectura de una frase.

Todos estos casos, y otros que omitimos, llevan a pensar que los defensores del copyright tienen razón y que Internet necesita una regulación, pero Marcos y Alfredo no piensan lo mismo. Ellos opinan que la Red debe ser autorregulada, donde los usuarios sean los creadores y sean estos mismos quienes la corrijan. No es así para la Fundación Benedetti, ahí afirman que existe “una importante falta de legislación al respecto”.

Aunque sí hay un punto de encuentro entre un creador independiente, un difusor y los encargados de proteger la obra de “los grandes”. Marcos opina que, mientras no haya un interés económico de por medio, la autorregulación es lo mejor: “¿qué opinaríamos si un policía nos multase por decir equivocadamente que una obra es de un autor en una conversación en la calle?”. Alfredo dice que “Internet no se puede regular… somos las propias personas las que debemos ser juiciosos con todo ello y tratar con cuidado la cantidad apabullante de información que recibimos”. Y en la Fundación Benedetti dan con el punto que quizás sea el medular en estos apócrifos: “el que se sigan reproduciendo está en la falta de rigurosidad y desconocimiento en las fuentes de lo que circula por la web”.

Tal vez cabría la reflexión del investigador Almeida, ¿vale la pena indignarse ante estos errores? “No creo que haya motivos. No hay que olvidar que, a pesar de todo hay personas a quienes la lectura de ‘Instantes’ ha llevado a descubrir ‘Ficciones’. Quizá la historia de la literatura sea la historia de algunos grandes errores de lectura”.

Imagen de portada: Pablo Neruda by Ceetap- Flickr-[CC BY-NC-ND 2.0]


Aline Márquez
Aline Márquez
Es preguntona y bastante habladora, le gusta contar lo que ocurre a su alrededor y se esfuerza en conocer los porqués. Comunicóloga egresada de la FCPyS de la UNAM. A veces se disfraza de recepcionista, asistente, vendedora, cobradora, afanadora y la actividad que se le cruce por el camino, siempre y cuando le guste hacerlo; como bailar y cantar, aunque esto último no le sale muy bien. Cuando requiere de ilusiones prefiere leer novelas antes que mirar propaganda gubernamental. @alineareli




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