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El problema no son las narcoseries

14 Nov, 2016 Etiquetas: , ,

Las series que abordan historias sobre el narcotráfico no deben transmitirse en televisión abierta, piensan legisladores como Zoé Robledo y Lía Limón, ¿en qué fincan su demanda? Mariana Torres considera que ignoran sus características, contexto y, también, aspectos de la regulación de programas televisivos, por eso en este texto nos detalla algunos elementos a tomar en cuenta si queremos discutir en serio estas series.

TEXTO: MARIANA TORRES

Veo con preocupación que las comisiones de Radio y Televisión de ambas cámaras del Congreso pidieron a la Secretaría de Gobernación [Segob] que «los programas conocidos como narcoseries no se transmitan en televisión abierta por no ser aptos para menores de edad». Según el senador Zoé Robledo [del PRD] y la diputada Lía Limón [del PVEM] la presencia de estos programas en la televisión abierta nacional es una violación a la Ley Federal de Telecomunicaciones y a la Constitución.

Me preocupa esta petición no porque yo sea espectadora de las series [que lo soy, como ya he contado en este espacio], sino porque es una solicitud que nace desde la ignorancia del contenido y de la regulación.

Según Limón, los programas «hacen apología de la violencia, y presentan al narco y sus actividades como un modelo de vida aspiracional»; mientras, Robledo afirma no haber visto ninguna, de acuerdo con declaraciones de ambos a El Universal.

Apenas el 4 de noviembre de 2015, la Segob publicó en el Diario Oficial de la Federación los nuevos Lineamientos de clasificación de contenidos audiovisuales de las transmisiones radiodifundidas y del servicio de televisión y audio restringidos. La nueva regulación es similar a la antigua: contempla seis clasificaciones de contenido por edad y horario, y establece criterios específicos en temas de violencia, adicciones, sexualidad y lenguaje, como hace 40 años. Por ejemplo, esta normativa prevé que los programas infantiles y aptos para todo público [clasificaciones A y AA] no presenten violencia, adicciones, sexualidad ni lenguaje soez.

Pero, la clasificación B [a partir de 12 años] puede presentar estas situaciones violencia, adicciones, sexualidad y lenguaje soez, «siempre que la trama lo justifique y muestre sus consecuencias negativas» y permite que la transmisión de estos contenidos suceda a partir de las 16:00 horas. Antes esta clasificación iniciaba a las 20:00 horas.

En su momento, en la Asociación Mexicana de Derecho a la Información [Amedi] nos pronunciamos por lo inapropiado que consideramos dichos lineamientos, pero no fuimos escuchados. No olvidemos, además, que diversos estudiosos de la comunicación han urgido a que estas decisiones [los lineamientos] salgan de la Secretaría de Gobernación y sean competencia del regulador autónomo [el Instituto Federal de Telecomunicaciones], pese a esto hemos visto cómo sus palabras son vertidas en un saco roto.

Ahora bien, ¿por qué las narcoseries son contenidos tan exitosos? ¿Qué elementos debemos considerar si queremos discutir en serio sobre estos contenidos? Aquí algunos puntos para tomar en cuenta:

a) Las narcoseries abordan historias de personajes con mayor complejidad que los provistos por las telenovelas tradicionales, con claroscuros, e incluso resultan, buena parte de las veces, más cercanos a la vida cotidiana de muchas personas en varios rincones del país. Es muy interesante, por ejemplo, el nivel de enganche que tiene el personaje de Fernanda Castillo [Mónica Robles en El Señor de los Cielos], gracias a que se ha mostrado como una mujer fuerte, que responde a las agresiones con la misma violencia y frialdad que cualquier hombre de esta ficción, y se antepone a sí misma como prioridad a los demás.

b) Cuando la trama incluye investigación, muestra paralelismos con la vida pública del país. Por ejemplo, la primera temporada de El Señor de los Cielos estaba muy bien contextualizada con la aparición de personajes que se asemejan a los políticos de la época y a altos mandos militares.

c) Quienes se han manifestado en contra de estos contenidos afirman que hacen apología del delito porque muestran estilos de vida opulentos entre bienes, dinero, armas y mujeres hermosas, pero olvidan que este estilo de vida se ha dado a conocer a través de los medios de comunicación, de los noticiarios y los recuentos de los decomisos. Pierden de vista, además, que es responsabilidad de la corrupción de los distintos niveles de gobierno del Estado que los miembros de los cárteles gocen de total impunidad para disponer de los bienes materiales de su «negocio».

d) Sin embargo, estas series no están exentas de un defecto de los contenidos nacionales en términos de formato e historia: cuando son exitosos, las televisoras son incapaces de renunciar a los niveles de audiencia [y de anunciantes que ello representa], por lo que se alargan en capítulos de forma interminable hasta volverse inverosímiles; de tal suerte que muestran protagonistas invencibles temporada tras temporada.

e) Además, la manufactura de las series mexicanas tiene la necesidad de embellecer la historia a niveles igualmente difíciles de creer y frecuentemente olvidan retratar otros detalles propios de la vida del narcotráfico. Por ejemplo, la colombiana Griselda Blanco no fue ni de lejos parecida a la actriz Ana Serradilla, y la serie no refleja otros aspectos, por ejemplo, que la llamada «madrina» en su madurez desarrolló una personalidad que gustaba de encerronas de sexo, drogas y alcohol [según cuenta Roberto Saviano en CeroCeroCero]. Las pocas fotografías de Amado Carrillo no retratan a un hombre que se parezca en lo más mínimo a Rafael Amaya. Ni Enedina Arellano Félix se parece a Fernanda Castillo.

Así, me atrevo a decir que la del narcotráfico no es la única realidad del país ni la que dé motivos de orgullo, pero las series inspiradas en estas historias han tenido mucho éxito porque son contenidos más arriesgados, complejos y con manufactura de mayor calidad [aunque tampoco era tan difícil superar la de las telenovelas].

Y en términos de contenidos televisivos, pienso que cuando los productores decidan hacer más contenidos de mayor calidad, aun situados en otros contextos, seguramente cosecharán buenos niveles de audiencia. Ahí tienen, por ejemplo, el éxito que reportó la serie de Manolo Caro, Club de cuervos.

#TelecomTopic

Tal como lo vaticinamos, Imagen Televisión no ofrece ninguna opción diferente a Televisa y Televisión Azteca en materia de contenidos. Todo mundo pelea por las audiencias millennials, pero les tengo noticias: ¿quién les dijo que queríamos otra televisora?

Imagen de portada: Channel 666 by WellHidden. Deviantart-[CC BY-NC-ND 3.0].


Mariana Torres
Mariana Torres
Periodista egresada de la UNAM y obsesiva del estudio de los medios. Escritora por compulsión, la encuentran en Twitter como @grafografa.



  • Berush Kalavera

    Claro que las narco series tienen mejor trama, se basan en hechos verídicos y en personajes que ya han probado su fama precisamente por sus acciones, pero me deja mucho a desear el texto ya que ninguno de sus puntos habla del impacto real en las audiencias. En resumen dice que la autora sí es consumidora de ellas y que están bien producidas. Ojalá todo las personas vieran con ojos críticos está series pero la verdad es que México es un país plagado de violencia y lo menos que necesitamos son contenidos que alienten a descerebrados a seguir los pasos de estos anti héroes.

    • Mariana Torres

      Hola estimada Berush. Gracias por leer y comentar.
      Por desgracia, las ciencias sociales no han encontrado la forma de medir el “impacto” de los contenidos de los medios en la sociedad. No tenemos manera de justificar científicamente la forma en que las narcoseries ni ningún otro contenido impacta a sus audiencias, sólo nos podemos aventurar a opinar de lo que podemos comprobar.
      Tienes razón en que nuestro país en este momento se encuentra en un punto poco envidiable de violencia; sin embargo, no es culpa de los contenidos de los medios. Pienso que es exactamente al revés: los medios reinterpretan una realidad y la muestran, pero la realidad está ahí, aunque no nos guste. No sé de ningún caso en el que un país haya eliminado o reducido los índices de violencia por transmitir contenidos únicamente pacíficos.
      Y eso que tampoco es que México produzca las mejores narcoseries, como ya he expuesto arriba.
      En fin, si tú tienes más respuestas que yo, agradecería que sigamos el debate.
      Nuevamente, gracias por leer.

  • Fulanitoo Cosme

    La cultura es muy importante para una sociedad y es por ello
    que debemos cuidar que clase de cultura se transmite en los medios, justificar
    la violencia en la televisión porque es un reflejo de la sociedad es ridículo e
    irresponsable. No será la primera vez que la promoción de pésimas ideas deriva
    en totalitarismos que le cuestan la vida a personas inocentes, aun cuando estas
    ideas solo eran un reflejo de la sociedad. Los medios de comunicación ayudan a
    consolidar ideas que influyen en la sociedad, creando patrones de conducta y estándares
    de convivencia.

    Si creen que no es malo, sustituyan las narco series por
    series de violadores, series de machistas, series de racista, después de todo
    solo son un reflejo de la sociedad ¿no?


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