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El pueblo donde nada se desperdicia

28 Nov, 2017 Etiquetas: , ,

La comunidad de San Juan Tlacotenco ha aprendido a incorporar en sus vidas proyectos de agua y saneamiento ecológico. La mayor parte del agua de San Juan Tlacotenco proviene de la lluvia. Los pobladores la captan porque no tienen conexión a un sistema entubado. Este proceso ha implicado, gradualmente, la transformación de esta comunidad que se ubica en Tepoztlán, Morelos.

TEXTO Y FOTOS: TANIA CHACÓN

Don Alberto Máximo tiene cultivos de aguacates. Para fertilizarlos, utiliza su propia orina y sus heces fecales a través de un sistema llamado baño seco, en el cual almacena sus desechos en recipientes. Cuando los contenedores están casi llenos los saca del baño. En sus terrenos de cultivo hace un hoyo, vacía su caca, la tapa con hierba y la deja reposar. Después de un tiempo, utiliza la composta formada en el agujero para sus aguacates y el resto de sus plantas. Don Alberto utiliza su pipí para darle brillo y mejor color al pasto de sus terrenos.

—Uno como campesino quiere una frutita, que si cosechas, si es durazno, pues que de un buen durazno. Las heces sí ayudan un poco. No sé qué capacidad tengan que sí ayudan al fortalecimiento de las frutas.— dice don Alberto, uno de los 1,890 habitantes [914 hombres y 976 mujeres], del pueblo San Juan Tlacotenco, que se ubica en Tepoztlán, Morelos, en el centro de México.

En el pueblo de don Alberto la mayoría de las familias venden nopal. Por esta razón, les es de mucha utilidad reutilizar todos los nutrientes de sus desechos para enriquecer las tierra de cultivo. La reutilización no es algo generalizado en México, por ejemplo, en el país la tendencia en cuanto a manejo del agua es extraerla, darle diferentes usos, combinar aguas negras con grises, agua de lluvia, y aguas residuales de las industrias; para finalmente descargar todo en fuentes de agua superficiales. Solo el 10% del agua que utilizamos recibe algún tipo de tratamiento para reutilizarse.

El baño seco tiene dos compartimientos para almacenar por separado orina y heces fecales. Funciona así: Una vez que haces del baño, a la pipí le agregas un poco de agua para diluirla, y a la caca le pones una mezcla secante hecha con ceniza, cal y tierra seca. La mezcla destruye los agentes que puedan producir enfermedades o daños a la salud. Una vez llenos los recipientes, debes sacarlos y dejarlos reposar. Las heces con la mezcla secante los dejas a la sombra quince días, y la orina la dejas descansar un mes. Transcurridos esos tiempos, el excremento se transforman en composta y la pipí en un fertilizante rico en nutrientes.

Alrededor de 30 familias de San Juan Tlacotenco utilizan baños secos como el de don Alberto Máximo.

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Para Ron Sawyer, el director ejecutivo de la organización SARAR Transformación, el saneamiento del agua debe regresar nutrientes a la tierra, pues la seguridad alimentaria depende de un cambio radical en nuestra manera de producir alimentos. Al echarlos al agua, desperdicias todos los nutrientes de las heces y orina, contaminas el agua, matas especies marinas, y le quitas a la tierra la capacidad de nutrir plantas, pues te encuentras obligado a utilizar fertilizantes químicos. Como adulto, generas 50 litros de caca en un año y aproximadamente 500 litros de pipí, ambas son grandes cantidades de fertilizantes naturales desperdiciadas.

SARAR Transformación es una organización que busca promover la adopción de sistemas descentralizados de agua y saneamiento en asentamientos urbanos, periurbanos y rurales. Como parte de su labor cuentan con un Centro Demostrativo de Ecotecnias. Ahí, también recolectan orina y la utilizan para fertilizar plantas con una técnica llamada organoponia, o como le llaman cariñosamente en SARAR, pipiponia. En esta técnica, utilizas como maceta una llanta o un cajón, metes hoja seca compactada, agregas la pipí con composta, y en la parte de arriba pones tierra normal. Gracias a las reacciones químicas de la orina, la tierra se transforma en un material rico en microorganismos, donde puedes sembrar jitomates, chiles, lechuga y un largo etcétera.

La mayor parte del agua de San Juan Tlacotenco proviene de la lluvia. Los pobladores la captan porque no tienen conexión a un sistema entubado. En temporada de lluvias los cerros cercanos al pueblo recargan sus ojos de agua, los cuales escurren poco a poco hacia algunos pozos. Esos pozos son una fuente de agua, es temporal e implican gastar tiempo en acarreo. Como el agua no alcanza, algunas familias deben pagar por pipas de agua en temporada de secas, invierten 800 o hasta mil pesos mexicanos para tener agua durante un periodo aproximado de dos meses. En la época de sequía, el gobierno municipal lleva a San Juan una cisterna de 10 mil litros para abastecer las escuelas. En este contexto, el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, la Comisión Nacional del Agua, SARAR Transformación, entre otras instituciones y organizaciones, se han acercado al pueblo con proyectos de gestión de agua y saneamiento. Han intentado sin éxito, por ejemplo, poner sistemas de agua entubada.

A don Alberto le instalaron primero un sistema de baño llamado de doble cámara. La experiencia fue un fracaso. El recipiente de ese baño para almacenar orina producía cal en las paredes, las cuales se comenzaron a podrir y a oler mal. El olor se agravaba con la humedad de la temporada de lluvia. Los contenedores de este baño estaban al nivel del suelo, no enterrados como en un baño seco, eran difíciles de sacar y se desbordaban si empezaba a llover.

Después de esta experiencia, en una asamblea comunitaria, don Alberto escuchó el proyecto de los baños secos de SARAR, se anotó y resultó seleccionado para convertirse en beneficiario. Asistió a talleres de capacitación antes de tener instalado su baño, aprendió a utilizarlo, repararlo, darle mantenimiento y a hacer la composta. Los cuatro miembros de la familia de don Alberto lo utilizan y dominan su uso.

SARAR Transformación realiza visitas periódicas a la casa de don Alberto y del resto de familias beneficiarias para monitorear el uso del baño y verificar que se adapte a sus necesidades.

—Aquí la situación es de acuerdo a la familia, que si le gusta tener aseado su baño pues lo va a tener aseado, y si no, pues va a estar siempre feo —comparte don Alberto durante una visita técnica que gestores comunitarios, académicos y algunos periodistas realizamos a su pueblo como parte del VIII Encuentro Latinoamericano de Gestión Comunitaria del Agua, que se realizó en Oaxtepec, Morelos.

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El saneamiento es sustentable cuando uno participa en el proceso de recolección, transporte, tratamiento, y manejo de aguas grises, sólidos, aguas residuales que tiran las industrias, y del agua de lluvia. Aunque San Juan Tlacotenco ya tiene una larga tradición de captación de agua de lluvia, sus sistemas eran improvisados, consistían en tambos y cubetas conectados con tubos directamente a la cisterna, no recibían ningún tipo de filtración ni limpieza. Las familias están acostumbradas a captar agua, sin embargo, es una práctica que no se realizaba en las escuelas.

La escuela primaria y preescolar Concepción Flores Naranjo es un centro educativo de tiempo completo en San Juan. Como parte de sus servicios, ofrece comida y desayuno a los niños. Al principio la cocina era muy improvisada, las cocineras trabajaban con un lavadero montado sobre tabiques, y los niños se lavaban las manos con una jícara que pasaban las maestras. La cocina demanda mucha agua para lavar y desinfectar los alimentos, lavar trastes, lavar las manos de los niños, y de las cocineras. La escuela cuenta con una cisterna de 60 mil litros, pero nunca se llenaba, porque el gobierno municipal solo les llevaba 10 mil litros. Necesitaban comenzar a captar agua de lluvia.

SARAR Transformación instaló en la escuela y en las casas de algunos pobladores de San Juan un sistema de captación de agua de pluvial para abastecer las cisternas. Cada sistema varía de acuerdo a las necesidades de cada familia y del terreno, pero el principio es el mismo. La lluvia cae en el techo de la vivienda, el cual debes dejar limpio para que el agua se ensucie lo menos posible al hacer contacto, de ahí pasa a un sistema de tubos con varios filtros. El principal componente es la separación de las primeras lluvias. El agua que llueve durante los primeros minutos puede tener contaminantes de la atmósfera y los techos, por eso debes dejarlos escapar. Después, puedes cerrar el sistema para captar el agua de lluvia que caerá más limpia. Del sistema de captación, el agua se almacena en la cisterna, la cual también debes limpiar constantemente.

Para entender mejor la separación de primeras lluvias, Nabani Vera, director de comunicación de Isla Urbana, la organización que diseñó el sistema de captación de la Escuela Concepción Flores Naranjo, hace la siguiente analogía: abres la llave de tu fregadero y pones abajo un recipiente transparente, el agua va a caer en el recipiente tan limpia como sale de la llave. Pero si debajo de la llave colocas un plato con mole, el agua que llegue al recipiente va a estar sucia porque lava el plato. Si cuando el agua termina de lavar el plato retiras el recipiente transparente y pones uno nuevo, aunque el agua pase por el plato va a caer limpia en el recipiente nuevo. Así, no toda el agua de la lluvia está sucia, solo el primer volumen, el cual lava el cielo y los techos. Los sistemas se encargan de captar solo el agua limpia, después de haber lavado el cielo y los techos.

En el Centro Demostrativo de Ecotecnias de SARAR Transformación potabilizan el agua pluvial. Para hacerlo, utilizan filtros que contienen cerámica, plata coloidal y carbón activado. La cerámica ayuda al paso del agua, la plata coloidal desinfecta, y el carbón activado le quita el sabor. Después el agua pasa por un sistema de goteo, tarda de 15 a 20 minutos en bajar, y rellenar un recipiente parecido a un garrafón, donde ya es 99.9% segura para beber.

En la escuela Concepción Flores Naranjo, SARAR también arregló la cocina, instaló un lavadero para el lavado de manos de los niños, y construyó un bebedero que purifica el agua de la lluvia a través de dos filtros y una lámpara de luz ultravioleta. El comité de padres de familia de la escuela se entusiasmó tanto con los cambios en la escuela, que también se organizaron para reparar otro lavadero que estaba echado a perder.

El agua de la cocina de la escuela tampoco se desperdicia. SARAR Transformación les instaló un sistema de tratamiento de aguas jabonosas. Para empezar, como cocinera debes cuidar el jabón que utilizas, debe ser lo más biodegradable posible. El agua de las tarjas tiene unas canastas que retienen los restos de comida para que estos no pasen a las tuberías. El agua de la cocina llega hasta una trampa de sólidos y grasas, la cual tiene la forma de una caja. En ella, la grasa queda flotando y los restos de comida se asientan en el fondo del contenedor. El mantenimiento consiste en ir periódicamente a limpiar la grasa y los restos de comida de la trampa. El agua pasa después hacia un filtro que se ve como una jardinera rellena con grava. Dentro de la grava se ponen plantas que les guste estar en medios muy saturados de agua, como papiro, alcatraces y platanillo. El agua entra por una lado de la jardinera, mantiene vivas las planta, las cuales absorben los nutrientes del agua, y sale por el otro lado de la jardinera, la almacenas y puedes utilizarla para riego de los jardines de la escuela.

En el Centro Demostrativo de SARAR existe una trampa similar, pero no tiene la caja que separa los restos de comida y las grasas. El agua pasa directamente a un filtro con corteza de árbol, la cual atrapa los sedimentos. El filtro también tiene tezontle, que al ser poroso, filtra el agua de la grasa, y de ahí pasa a la cisterna. Este filtro también tiene plantas que les gusta estar en el agua, absorben las grasas, nutrientes, y bacterias contaminantes. En el Centro también reutilizan el agua del lavado de ropa, la limpian con un filtro que atrapa pelusas por medio de una malla. Después pasa a un filtro con corteza de árbol y tezontle, la cual absorbe el jabón. Este filtro también tiene un árbol que se nutre del agua que pasa por ahí.

La metodología de SARAR generalmente incluye un encuentro participativo, donde se invita a toda la gente de la comunidad a participar. Al mismo tiempo realizan un análisis necesidades. Para instalar los sistemas de captación de agua, por ejemplo, les preguntaron dónde encuentran su agua, dónde consiguen agua en época de lluvia, la calidad de su agua, si compran garrafones, cuánto pagan, y si tenían sistemas de captación de agua de lluvia. También se aseguran de que exista una  necesidad, para que de esta manera las personas asuman la responsabilidad de sus propios sistemas, y no los abandonen. Los sistemas de saneamiento no funcionan para todos, debes elegir el sistema que mejor se adapte a tu contexto.

Don Alberto Máximo también tiene un sistema de captación de agua de lluvia, el cual instalaron los mismos pobladores de San Juan Tlacotenco. SARAR Transformación capacitó a trabajadores de la comunidad para instalar los sistemas, arreglarlos, y darles mantenimiento. Si el sistema de captación de don Alberto tiene algún problema no llama a SARAR, sino a los mismos miembros de su comunidad.

De hecho, la llegada de SARAR a San Juan fue iniciativa de los jóvenes de la comunidad. Se realizó un diplomado sobre saneamiento ecológico, vinculado a la Universidad de la Tierra en Oaxaca, al cual se inscribieron jóvenes recién egresados de preparatoria de San Juan. El diplomado los inspiró y hoy lideran los proyectos de agua y saneamiento ecológico en su pueblo.

 

Imagen de portada: Its raining in nottingham :) by Natesh Ramasamy. Flickr-[CC BY-NC 2.0]


Tania Chacón
Tania Chacón

Periodista freelance. Egresada de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco. Su primer trabajo como periodista fue en la agencia de noticias Notimex. Los temas que más le gusta cubrir son género, medio ambiente, educación, salud, y ciencia.





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