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Elecciones 2015, ¿cuál es su relevancia?

02 Jun, 2015 Etiquetas: , ,

A unos días de la jornada electoral del 7 de junio, vale la pena preguntar: ¿cuál es la relevancia de estas elecciones? Y después de este proceso electoral: ¿qué sigue? Sobre estos cuestionamientos, y más, se desarrolla la siguiente entrevista con la exconsejera electoral María Marván.

TEXTO Y FOTO: CÉSAR PALMA

El próximo domingo 7 de junio se decidirá quiénes ocuparán alguno de los 2 159 cargos públicos, ya sea como gobernador, diputado (local o federal) o presidente municipal. La elección de los ciudadanos será de gran importancia, fundamentalmente por el contexto que rodea el proceso electoral: una serie de factores novedosos, indignantes y también alentadores como el aumento de la cantidad de partidos políticos; las candidaturas independientes; el creciente rechazo de la ciudadanía por todas las fuerzas políticas; los grupos que se movilizan para evitar la elección en algunos estados de la república y el surgimiento de iniciativas para conocer a los candidatos, sus propuestas o  su declaración patrimonial, por citar ejemplos.

Por otra parte, esta elección (en palabras del presidente del INE, Lorenzo Córdova) es la “prueba de ácido” de la reforma electoral de 2014; es decir, sabremos si todo el trabajo legislativo y de partidos tendrá efectos positivos para nuestra elección o, una vez más, se tendrá que reformar la ley, esta vez, con miras al 2018.

Para dimensionar este proceso electoral y su impacto futuro, conversamos con María Marván exconsejera electoral e investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas.

¿Cuál es su opinión general sobre este proceso electoral intermedio?

Este proceso tiene varias peculiaridades, si bien es un proceso intermedio en cuestión federal, también hay que reconocer que se junta con 16 elecciones locales, de las cuales nueve eligen gobernador. Es un proceso peculiar.

Desde hace unos años, desde la reforma de 2007, los partidos políticos se dieron a la tarea de conjuntar los procesos electorales locales con el calendario federal, de tal manera que no todos los años hubiera elecciones. Esto ha hecho que cada proceso venga acompañado de más elecciones locales.

A pesar de ser una elección intermedia, tiene características únicas, y eso no deberíamos olvidarlo.

Y en particular, ¿cuál es la relevancia de esta elección?

Podemos esperar, y no me atrevo a aventurar ningún número, una participación mayor que si sólo fuera una elección de diputados federales. Sin embargo, tenemos dos eventos que actúan en sentido contrario sobre la elección: aumentará o puede aumentar la participación por el hecho de las elecciones locales; o puede aumentar el abstencionismo, el desencanto de la sociedad, por el proceso de las campañas que ha sido poco propositivo, poco debate, centrado en millones de spots que dicen muy poco.

A pesar de que es una elección que interesa a más personas, porque involucra gubernaturas, continúa un descontento generalizado con los partidos…

Hay un descontento que pocas veces habia llegado a estos niveles. Hay dos fenómenos nuevos en esta elección: por un lado el desencanto de la sociedad, la sensación de que haber transitado a la democracia, haber logrado la alternancia, no ha mejorado, sino por el contrario, ha empeorado la calidad de la vida política. Y por otro lado, un fenómeno absolutamente nuevo, y subrayo el absolutamente nuevo, es la aparición de grupos políticos radicales en una actitud de abierto chantaje al Estado…

Por ejemplo, ¿cuáles?

La CNTE. Para chantajear al Estado diciendo “no vamos a permitir que se realicen elecciones”, y al mismo tiempo sin tener propuest. Porque no es que digan “no va a haber elecciones, pero proponemos lo que sigue”. El ejemplo más claro fue Guerrero. “Si no aparecen los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, no vamos a permitir las elecciones”. Y qué vamos a hacer al dia siguiente, es la pregunta racional, pero evidentemente estos grupos ya no estan en una lógica racional, no en una racionalidad política, sino en una racionalidad económica de chantaje.

¿Las posturas radicales son producto de las elecciones del 2006 donde se dividió parte de la sociedad entre un proyecto de izquierda, encabezado por Andrés Manuel Lopez Obrador, y otro de Felipe Calderón?

Lo que tenemos como producto del 2006 es el aprendizaje social del segundo lugar a entrar en la lógica del chantaje y la impugnación. No hay una radicalización de la sociedad entre un proyecto de izquierda y de derecha.

Entonces, ¿en qué momento las campañas electorales se convirtieron en un escenario de pocas propuestas y mucha descalificación?

El problema no es tanto que haya campañas negras o que se pueda señalar lo negativo, el problema está en el exceso de spots y en la falta de debate. Se están vendiendo los candidatos, los partidos políticos, como marcas, como si fueran un producto comercial, como si fueran un refresco, una botanita. Hay una serie de spots, muchos de ellos negativos, que buscan hacer daño, pero que al mismo tiempo tampoco demostrar; es decir, se avientan la pedrada y da lo mismo si estamos ante una gracejada del oponente o si estamos realmente ante una denuncia de corrupción.

Yo quisiera saber si alguno de los spots negativos se han convertido en denuncias frente a las contralorías de los estados, frente a la Secretaría de la Función Pública. Son anuncios mediáticos, no son denuncias, porque tampoco hay propuestas. El hecho de que los partidos políticos gocen de la cantidad de spots que tienen ha empobrecido de manera muy fuerte las campañas.

En México hay pocas campañas de a pie porque se les ha regalado a los políticos un tiempo inmenso en radio y televisión.

Los partidos tienen muchos spots, pero limitados a 30 segundos, lo que nos lleva a una spotización y no a un debate. Muy pocas propuestas y una apuesta por el escándalo mediático.

¿Por qué estos ataques no se convierten en denuncias? ¿Hay cierto encubrimiento entre ellos?

Claro. Una cosa es gritar a los medios y otra levantar una denuncia de investigación. Se entiende como parte de las reglas del juego.

¿Cuáles son las razones por las que, teniendo un abanico de tantas opciones partidarias, se siguen haciendo campañas de la misma manera?

Todos los partidos aprendieron prácticas clientelares. Las altas burocracias de los partidos controlan no sólo la forma en la que se hace campaña, incluso la selección de candidaturas. Las candidaturas ya tienen dueño porque hay un reparto familiar y clientelar al interior de los partidos.

Tuvimos como aparente gran novedad la exigencia de la paridad de género, sin embargo, esto no llevó a la promoción de nuevos liderazgos de mujeres, sino a que las mujeres de las familias que ya tenían aseguradas candidaturas llegaran a ser candidatas.

Las candidaturas son acuerdos establecidos ex ante, por eso no tenemos ningún tipo de  elección primaria en el país. Para esta elección, hasta donde recuerdo, todos fueron procesos burocráticos internos donde el comité ejecutivo nacional fue repartiendo candidaturas como cuotas de poder y como arreglos de control de clientelas. Es algo que se reproduce en los diez partidos. Inclusive en Encuentro Social, que no tiene ningún antecedente partidista. En Morena finalmente es gente que estuvo en el PRI, otra que estuvo en partidos de izquierda, la gran mayoría de la gente de Morena es gente que lleva mucho tiempo en la política, no podemos hablar de un liderazgo nuevo, podemos hablar de una franquicia nueva para un viejo liderazgo.

¿Esa manera de seleccionar las candidaturas, como estrategia para allegarse a la mayor cantidad de votos nos ha llevado a que en ocasiones se eligan personas con antecedentes criminales, solo por la necesidad de ganar?

Son dos procesos distintos. Difícilmente podemos decir que la estructura clientelar lleva a una convivencia con el crimen organizado. Lo que sí podemos decir es que en el ámbito local si ha habido una imposición de candidaturas y penetración donde no está clara la frontera entre el crimen, sea narcotráfico o no, con las candidaturas que presentan los partidos. Parte de ello se refleja en el profundo desprecio de los partidos y candidatos a presentar la biografía de los candidatos. A ninguno le interesa, no tienen la mínima preocupacion de que conozcan a sus candidatos como personas de carne y hueso, sino como una marca.

¿Debería ser una obligación revelar la biografía de los candidatos?

Espero que no. El día que lo tengan que revelar por ley, ese día se tendrá que generar toda una burocracia que se ponga a verificar candidato por candidato si mintieron o no en sus curriculums. Me parece que ya es hora de que los partidos empiecen a hacer algo por ética y no sólo por ley.

La evolución de la legislación electoral ha llenado de obligaciones a los partidos, ha llenado de requisitos a las autoridades y no ha servido en un ápice para que los partidos tengan el mínimo compromiso ético o de vocación democrática con la sociedad. Eso no nos va a dar mejores candidatos, pero habrá que vigilar a más mentirosos.

Se dice que las elecciones intermedias son una preparación para la elección presidencial. ¿Qué nos podría esperar para el 2018 en este contexto de descalificaciones, descontento ciudadano y con un INE cuestionado en sus acciones?

Yo creo que la gran interrogante es si habrá otra reforma electoral antes del 2018. Recordemos que la reforma del 2014 fue una reforma refundacional, partiendo de la premisa de que los institutos locales estaban coptados por los gobernadores, y por tanto el PAN y el PRD no daban gubernaturas.

La pregunta sería, ¿cuántas gubernaturas van a satisfacer al señor Gustavo Madero para pensar que los institutos locales son independientes? Puede ganar tres o ganar una. ¿Qué pasa si gana una gubernatura el PAN, una el PRD y las otras siete las gana el PRI? ¿Eso será suficiente para decir que la reforma electoral fracasó? Ya lo dijo Barbosa hace una semana: la reforma no sirvió.

La gran pregunta es si habrá reforma o no.

Mucho va a depender de cuantas impugnaciones vamos a tener. La ley electoral hoy está hecha para que haya impugnaciones, es decir, para que las elecciones, en última instancia, se resuelvan no en las urnas sino en tribunales.



César Palma
César Palma
Editor de fotografía en Kaja Negra. Si alguien tiene que fotografiar al presidente, al papa o a mi abuela, ése quiero ser yo. En Twitter: @LittleChurch_ Correo: cesar@kajanegra.com



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