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Equis, somos cord cutters

11 Ago, 2016 Etiquetas: , ,

Ya no vemos la televisión como antes. Las nuevas generaciones optan, cada vez más, por un servicio on-demand o streaming. ¿Será que pronto diremos adiós a la televisión de paga?

TEXTO: MARIANA TORRES

No tengo televisión de paga. ¿Ustedes?

Por el año de nacimiento, pertenezco a la tan popular generación millennial que ronda los 30 años. Buena parte de mis contemporáneos tampoco considera la TV de paga como una necesidad. Algunos la tienen contratada porque «la incluía» la suscripción de banda ancha, pero el televisor no es ni siquiera una prioridad. Sin embargo, son[mos] suscriptores en más de un servicio de streaming audiovisual [Netflix y Spotify, la mayoría].

Me explico.

De acuerdo con un estudio realizado por la consultora Forrester, 2015 marcó un hito entre los adultos jóvenes que no tienen el hábito de contratar televisión de paga. El estudio estuvo realizado en Estados Unidos [tomado como modelo en el consumo de este mercado]. Según la investigación, el año pasado siete por ciento de los adultos menores de 32 años no contrataron este servicio; pero para 2025 la cifra alcanzará 50 por ciento.

La tendencia del consumo de video sobre demanda es tan fuerte que incluso las empresas de televisión de paga han comenzado a crear su propia plataforma.

El fenómeno llamado cord-cutting refiere a cuando los usuarios deciden concluir su contrato de televisión de paga, por satisfacer la necesidad de entretenimiento a través de los servicios llamados over-the-top como Netflix, Claro, Hulu, etcétera. La tendencia del consumo de video sobre demanda es tan fuerte que incluso las empresas de televisión de paga han comenzado a crear su propia plataforma, como Televisa con Blim, por mencionar un ejemplo.

Forrester sostiene que los jóvenes que no han adquirido una suscripción a televisión de paga son, al mismo tiempo, responsables de hasta 25 por ciento del total de minutos de visualización de video en dispositivos móviles.

Somos una generación sobre demanda. Los millennials crecimos buscando películas en Cuevana, descargando series de torrents, compartiendo programas para PC, buscando los libros en PDF antes de comprarlos o fotocopiarlos [como se usa en algunas universidades]. #Yoconfieso que descargo muchos más libros de los que puedo leer. Hasta nuestros encuentros casuales son on-demand, pensemos en Tinder, aunque eso es un tema para otro espacio.

También tenemos empleos que implican un desgaste laboral tremendo, de tal modo que nunca estaremos en un horario fijo frente a la televisión; además, como explicaba, no creamos este hábito de consumo audiovisual. Tal es el caso de varios de mis contemporáneos económicamente activos quienes se dedican a la industria de la información, pero incluso aquellos que no, se involucran en diversos proyectos que atienden a deshoras. No conozco a nadie que se sienta atormentado por «perderse» su programa favorito en un horario en particular.

Y es que además somos una generación impaciente [inserte aquí como responsable a Internet y su mensajería instantánea]. Somos incapaces de esperar una semana para el siguiente capítulo de una serie, sobre todo si podemos descargar toda una temporada o la serie completa y concluir el consumo en un fin de semana.

No conozco a nadie que se sienta atormentado por «perderse» su programa favorito en un horario en particular.

Por otra parte, la programación de la televisión de paga nos ha decepcionado. Crecimos con canales de música [por años MTV hizo tareas conmigo] que luego migraron a los reality shows de entretenimiento. Ahora son las series de televisión que producen las cadenas de streaming las que muestran realidades más complejas, formatos nuevos y más arriesgados. Baste ver cómo House of Cards o Stranger Things fueron rechazados por los productores de televisión de paga; Martha Kauffman de Grace & Frankie afirma que su serie no hubiera sido aceptada en la TV con sus capítulos de lubricantes, suicidio asistido y drogas recreativas, y seguramente Orange Is The New Black se transmitiría en un horario inhumano por sus varias escenas sexuales y de desnudos.

No se piense que alimentamos el discurso apocalíptico del fin de la televisión de paga, porque en principio, América Latina todavía no ha resuelto el que la mitad de la población no tenga acceso a Internet. Además, este servicio parece tener una amplia perspectiva; según el Instituto Federal de Telecomunicaciones, de 2013 a julio de 2016 los suscriptores de televisión de paga han aumentado 30 por ciento y 6 de cada 10 mexicanos cuentan con el servicio.

Los expertos señalan que los eventos deportivos mantendrán viva la televisión de paga, por su carácter de transmisión en tiempo real y frecuentemente exclusivo de las cadenas privadas. Se trata de momentos en que la sintonía en las redes sociales se dispara en otro fenómeno denominado «segunda pantalla»; es decir: al mismo tiempo que miramos la televisión, el posteo en las redes sociales está vinculado a la opinión sobre lo que observamos. Sin embargo, estamos expectantes de lo que ocurra con Chivas TV y Claro de América Móvil, luego de la experiencia de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, así como la compra de 10 partidos de la temporada 2016 de la NFL por parte de Twitter.

Imagen de portada: Netflix on the iPad by Shardayyy. Flickr-[CC BY 2.0]


Mariana Torres
Mariana Torres
Periodista egresada de la UNAM y obsesiva del estudio de los medios. Escritora por compulsión, la encuentran en Twitter como @grafografa.




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