El lugar: un salón de clases del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica, (CONALEP) número II ubicado en la delegación Gustavo A. Madero. La situación: alumnos al interior del aula se sientan, no prestan atención, eso se infiere al ver que hacen dibujos, repasan revistas, platican entre sí, incluso, hay quienes encienden sus reproductores de música personal u optan por tomar una siesta. ¿Y el profesor?
El implicado: Marco Antonio Pérez Vargas es el nombre del profesor responsable de la clase. El cuadro descrito no le resulta grato. Confiesa que es difícil relacionarse de manera positiva con los alumnos: “Son indisciplinados, les hace falta educación”, dice. Agrega que no sabe con precisión de dónde viene el problema de la, a veces, tensa relación entre alumnos y docentes.
La violencia en las aulas de bachillerato
Datos sobre el maltrato de profesores hacia alumnos han sido consignados por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), se sabe que durante 2009 una tercera parte del 30% de estudiantes agredidos en la escuela, en todos los niveles educativos, ha recibido el maltrato de parte de un maestro.
Si la violencia de profesores hacia alumnos es un fenómeno que requiere atención y soluciones, también es importante no olvidar que hay otra manifestación de agresiones: las de estudiantes hacia docentes.
En nivel bachillerato, asunto base de esta investigación, la convivencia se ve interferida por ambientes hostiles. “Ha habido casos de violencia física en contra de algunos profesores, con frecuencia se reciben amenazas de que los van a golpear como represalia ante cierta decisión tomada”, revela Marco Antonio Pérez, quien también es ingeniero.
Saúl Sánchez Torres, otro profesor del CONALEP II, tiene una apreciación distinta, afirma que él no ha sido agredido y que lo más parecido que ha vivido es una ligera confrontación con un alumno que le faltó al respeto, pero no de manera grave.
En otro plantel, Ana María Peralta responsable de la materia de inglés en el Colegio de Bachilleres plantel número 1, en Azcapotzalco, plantea que la violencia sí llega a estar presente en el salón de clases, pero no es un común denominador.
Por su parte, Antonio Gamboa, miembro del departamento de Orientación en el Colegio de Bachilleres 1 explica que las conductas no idóneas más comunes del alumnado son: interrupción de clases, ignorar al profesor, responderle con molestia y faltas de respeto como ridiculizarlo poniéndole apodos, principalmente.
La armonía en la escuela tiene que ver, además de la disposición de los jóvenes, con que el maestro ponga bases claras, pues la relación alumno-profesor ha cambiado en los últimos años, así lo apunta Lourdes García, profesora de Literatura y Lengua Española en la Preparatoria número 2 de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
“El primer día es muy importante. Tienes que poner las cartas sobre la mesa”, agrega Lourdes García. Comparte que ella establece un reglamento, además de utilizar un lenguaje particular para ubicar a los jóvenes. “Yo pensaba que estaba con chavos de preparatoria”, les dice a sus estudiantes para hacerlos concientes de las circunstancias en que están.
La profesora de la preparatoria 2 de la UNAM también tiene experiencia en escuelas particulares, donde laboró de 2000 a 2007, abunda sobre la situación ahí: “en las escuelas privadas es más fácil que falten al respeto”.
Relata un caso: A una profesora de inglés le fue mal en su primer día. Llegó a un grupo que ya había cambiado de profesores en tres ocasiones. Los alumnos le dijeron “si no se porta bien, también la vamos a correr”. La maestra lloró, pero sí impartió el resto del curso.
Padres y directivos
En la convivencia escolar hay dos figuras que también entran en escena, aunque a veces de manera indirecta: padres y directivos.
María Eugenia Román quien trabaja en el Colegio Federico Froebel señala que en algunas circunstancias los padres de familia condicionan el papel del educador. “Uno no se siente con la misma libertad de poder corregir a los alumnos porque de lo contrario vas a tener a los papás sobre ti”.
Román tuvo un incidente con una madre de familia. Todo inició cuando ésta le recogió el celular a una alumna, la profesora ignoraba que esa misma alumna había tenido un altercado con una de sus compañeras en su hora de clase, la situación se complicó cuando la madre de la chica acudió a la escuela y acusó a la maestra de incompetente.
María Eugenia Román dice que en ese momento la directora intervino. “Sí sentimos respaldo de la dirección pues ahí canalizan las quejas de los padres”. Aunque apunta que la dirección les recuerda: “’De algo tenemos que comer’, como diciendo te aguantas porque ellos te están pagando y tú estás prestando un servicio. Se da también mucha prepotencia por parte de los papás”.
Lourdes García de la UNAM agrega respecto a la situación de escuelas privadas: “los directivos siempre le darán la razón a los padres de familia y a los alumnos, pues dicen ‘no olviden quién paga su cheque’”.
Los alumnos
Aunque hay normas de convivencia en las escuelas, es común que aparezcan situaciones inesperadas. Un caso extremo fue el que vio la profesora Ana María Peralta del Colegio de Bachilleres al sorprender a dos jóvenes teniendo sexo oral en el salón de clases, esto con el consentimiento del resto de alumnos.
Pero, a todo esto, qué dicen los estudiantes. Una joven, Karen, compartió su visión: “en mi escuela sólo he visto burla, si algo más se presenta corren al alumno, igual los profesores tienen que ser cuidadosos”.
Explica que en su escuela - prefiere no decir cuál, sólo revela se trata de una institución privada- hay un reglamento “nos dan un reglamento, un libro, y firmas, si cometes algún acto indebido que esté en el reglamento y que no lo hayas leído o que no estés al tanto, no es responsabilidad de la escuela”.
Recuerda también una anécdota: dos alumnos un hombre y una mujer planearon hacer quedar mal a un profe, el chico lo llamó y la chica se sentó en sus piernas, lo grabaron y subieron el video a YouTube exponiendo que el profesor estaba teniendo algo con la alumna. Al profe lo corrieron, después investigaron y descubrieron que era una farsa. El video fue denunciado y lo quitaron.
Karen opina que es necesario establecer respeto entre alumnos y profesores. “Hay de todo la verdad y no es válido ni mucho menos justificable (la violencia) creo que hay formas mejores de arreglar una inconformidad, digo todos se deben respeto”.
Atención necesaria
La convivencia escolar entre alumnos y maestros es un asunto que hay que atender. Países como España y Argentina ya lo hacen. El primero cuenta, incluso, con la Asociación Nacional de Profesorado de la Enseñanza (ANPE) encargado de estudiar y atender los comportamientos de indisciplina, vandalismo y agresiones contra profesores. Establecieron en 2005 “El defensor del profesor”. Cuenta, también, con un portal de Internet (defensordelprofesor.com) en donde dan servicio gratuito, anónimo y psicológico.
En Argentina se desarrolló en 2008 un Estudio sobre la convivencia escolar, avalado por la Organización de los Estados Iberoamericanos (OEI) para tener un panorama claro de cómo se vive en la escuela.
El estudio incluye como temas puntuales: Clima escolar, relaciones sociales, normas, participación de los alumnos, agresión y/o maltrato en las escuelas, alumnos maltratados por otros alumnos, alumnos agresores de otros alumnos, agresión de profesores a alumnos, agresión de alumnos a profesores, causas de los conflictos, formas de abordar los conflictos, medidas adoptadas a nivel institucional, medidas adoptadas por el alumno, valoración de la escuela, factores relevantes, apoyo familiar, autopercepción, tipo de gestión de la escuela: pública o privada y contexto socioeconómico.
En México aún es difícil tener datos precisos sobre aspectos del maltrato de alumno a profesor y en la Secretaría de Educación Pública hay un documento referente a la educación media superior que no abunda en detalles.
El final: el salón queda vacío. Las bancas quietas. El pizarrón borrado. La clase termina.