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La victoria moral de México

12 Jul, 2018 Etiquetas: , ,

En un país tan deshumanizado por la violencia, indiferente ante la pobreza, apacible frente a su ignorancia, acostumbrado a la corrupción y con un porvenir desalentador, una transformación se percibe complicada, pero habrá que dar un voto de confianza a AMLO, señala Luis Aguilar en esta entrega de Can Cerbero.

TEXTO: LUIS AGUILAR/ FOTO: LIZBETH HERNÁNDEZ

En medio de un ambiente cargado de clasismo, miedo, ignorancia y esperanza el pasado 1 de julio se llevaron a cabo elecciones en México, dentro de ellas, el cargo más importante a elegir fue el de presidente de la República. El resultado fue una avasalladora victoria del partido Movimiento de Regeneración Nacional [Morena] y su candidato Andrés Manuel López Obrador [AMLO].

Desde la primera vez que AMLO se postuló a la presidencia, he inclinado mis preferencias hacia él; si bien no creo en el voto, los políticos y mucho menos en la democracia en México, me ganó cuando fue Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, específicamente con la construcción de una universidad pública en la ciudad: Universidad Autónoma de la Ciudad de México [UACM]. Sin embargo, considero que lo negativo es que Andrés Manuel está rodeado de demasiados políticos que saltaron de un partido a otro para terminar en Morena.

No se me olvida que AMLO se autonombró presidente legítimo de México en el Zócalo capitalino en 2006. Entonces, se organizó una ceremonia con banda y silla presidencial. Eso me habla de una obsesión por el poder, pero hay que ser sinceros, a esas alturas, ¿quién no está enfermo de poder?

Además, algo que también salió a relucir en este proceso electoral de 2018, fue que distintos sectores de la población expresaron su clasismo —ese que admira más lo extranjero, reniega de su cultura, menosprecia su pasado y se cree que entre más posesiones materiales tenga alguien, más valor tiene como persona— antes que ideas y argumentos para razonar su voto. Pocas personas encontré que me compartieran razones para no votar por Morena alejadas de palabras como: naco, pobre, chairo, huevón, mantenido o aquellos que me pedían imaginarlo sentado en una mesa con otros presidentes, “¿En serio quieres que él represente a México? Está bien mugroso y naco”. Esos argumentos pasaron de ser estúpidos a ridículos.

Por otro lado, las razones que escuché para votar por Morena tampoco eran muy sólidas, la mayoría pedía un cambio. Entonces ¿cuántos dieron su voto pensando en un proyecto y cuántos lo basaron en el hartazgo? ¿Hubo votos comprados? Seguro, pero también es estúpido venir a asustarse cuando en México estamos más que acostumbrados y nos callamos la boca.

Más allá de los mensajes de que el cambio está en uno, la historia de este país habla por sí misma. Soy de los que cree que la democracia en México no existe; para muestra los 70 años seguidos de gobierno PRIISTA, el sexenio sanguinario de Felipe Calderón o la imposición de Peña Nieto en la presidencia mediante una magnífica campaña de mercadotecnia. Esto es un poco de la burla a la cual estamos sometidos como mexicanos, esa donde creemos que nuestras decisiones cuentan para elegir a nuestros gobernantes.

México es un país dividido, creo que eso es irreversible, y trabajar con una situación similar, es complicado. AMLO tiene un camino difícil por delante, cumplir lo que dijo [cosa que ningún presidente ha hecho] y batallar contra sus detractores [no lo he visto en este país] para integrarnos [esto ni siquiera se ha intentado]. Tampoco creo que la idea de López Obrador sea unificar a México; actuará con lo que tiene a su alcance. El tiempo juzgará, pero con una sociedad donde una gran fracción gusta por olvidar, no creo que le vaya tan mal.

Este 2018, el pueblo mexicano, acostumbrado a la derrota y mirar siempre hacia abajo, por fin tuvo una victoria moral; Obrador supo hacer correctamente su campaña, escuchó las necesidades [al menos eso me gusta pensar] de comunidades olvidadas, otras azotadas por la violencia o pobreza, las incluyó y ganó su confianza. Parece ser que AMLO conoce a su gente y eso aumenta las expectativas puestas en él.

Este 2018, el pueblo mexicano, acostumbrado a la derrota y mirar siempre hacia abajo, por fin tuvo una victoria moral.

En este momento, a pesar de todo, le doy mi voto de confianza a Morena, específicamente a AMLO, si me equivoco, tendré que cargar con lo que venga. Lo único que en verdad espero, es que su llegada al poder no haya sido una burla más a México. Ojalá sí consiga cambiar las cosas para bien, ¿cuáles?, ¿por dónde empezar? En un país tan deshumanizado por la violencia, indiferente ante la pobreza, apacible frente a su ignorancia, acostumbrado a la corrupción y con un porvenir desalentador, se percibe complicado.



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Blog tricéfalo dedicado a la literatura, el cine, la música y la bebida. Un invitado diferente cada mes. Porque cuatro cabezas son mejor que tres. Autores: Enrique I. Castillo | Gonzalo Trinidad Valtierra | Luis Aguilar * Contacto: cancerbero0666@gmail.com



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