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La viuda negra: casi una heroína

25 Jun, 2014 Etiquetas: ,
¿Qué aciertos tuvo y qué quedó a deber la serie protagonizada por Ana Serradilla?
TEXTO: MARIANA TORRES

Muy pocas mujeres tienen la oportunidad de tener un puesto de poder y de toma de decisiones en el narcotráfico. Roberto Saviano habla sólo de dos: la colombiana Griselda Blanco, alias “la madrina”, pionera en el transporte de cocaína a Estados Unidos y la mexicana Sandra Ávila, “la reina del Pacífico”.

Griselda Blanco tuvo una vida interesante: fundó un imperio, estuvo presa en Estados Unidos y por algunos errores legales, tuvo la oportunidad de volver a Colombia para vivir de las ganancias de su negocio. Murió asesinada en 2012 en una carnicería de Medellín, a los 69 años. 

Univisión decidió retomar su historia para seguir con la tendencia exitosa de llevar a la pantalla la vida de los narcotraficantes, y lanzó La viuda negra.

 

La serie fue protagonizada por Ana Serradilla. Sin duda, este ha sido el mejor trabajo de la actriz, quien se esforzó por actuar el acento colombiano y mostrar el temperamento que forjó la vida de Griselda Blanco. Esto es uno de los aciertos de La viuda…

Sin embargo, la actuación de Serradilla no bastó para evitar que la serie cayera en uno de los problemas estructurales de este tipo de contenidos hechos por mexicanos: la necesidad de inclinarse por lo estético, lo bonito, incluyendo a sus protagonistas. ¿A qué me refiero? Explico: en El señor de los cielos, el personaje que representa a Amado Carrillo, Aurelio Casillas, es encarnado por Rafael Amaya. En el caso de La viuda basta ver una fotografía de Griselda Blanco para darse cuenta que Ana Serradilla dista mucho del estilo de la mujer colombiana, es más, no se parece ni siquiera a la actriz que representa a Griselda Blanco de joven.

Ilustración especial

Por otra parte, está el aspecto del realismo de la historia.  Durante la serie vemos a una Griselda Blanco que nuevamente dista de ser la mujer de la que hablan sus biógrafos y tenemos, en su lugar, a una Griselda entrañable, cuyos crímenes se justifican a la circunstancia. Me explico:

Griselda Blanco sale de su casa materna porque la violan; ingresa al negocio de la cocaína porque le promete a su madre convertirse en una mujer exitosa, pero no estudió ni cuenta con otra arma que su inteligencia natural; mata a su primer marido porque lo encuentra en medio de una infidelidad; se va a Estados Unidos donde mata a todas las demás mafias; reparte a sus trabajadores más cercanos obsequios de muy alto valor por lo que le son leales hasta la muerte. El agente antidrogas que la persigue está enamorado de ella. Mata a su segundo marido porque intenta traicionarla. Es una madre doliente capaz de dar todo por su hijo. Cuando ingresa a la cárcel, mata a dos guardias porque la quieren violar y destapa prácticas corruptas que se desarrollan en el penal; se vuelve una especie de superhéroe.

El hecho es que, al final de todo, los actos del personaje están justificados generando una empatía con el televidente.

Por supuesto, de la vida de la verdadera Griselda Blanco se saben varios detalles menos, pero algunos autores señalan que cruzó la línea del consumo de la cocaína, que pasaba largos periodos de encierro y aislamiento junto a su perro, un pastor alemán de nombre Hitler, que tuvo más de un hijo y los involucró en el negocio del narcotráfico, que disfrutaba de tener fiestas de varios días con grandes cantidades de cocaína y actos sexuales. Roberto Saviano en CeroCeroCero también cuenta dos anécdotas más de este personaje que la hacen ver como una mujer que no pudo menos que perturbarse por el ambiente en que se desarrolló.

Y es en este último detalle en donde está la mayor falla La viuda negra. No dudo que Griselda Blanco haya tenido un lado humano, como todos habrá sido una persona de claroscuros con razones de su comportamiento, pero con la idea de volver estética y bonita esa realidad para que logre ser compatible con la de la pantalla chica, tenemos un personaje que aspira a la simpatía, alguien que en cierto momento puede tomarse como modelo; como una “guerrera”, según la calificó Univisión.

Esto no pasó en Pablo Escobar, el patrón del mal, producida por Caracol, pues tuvieron el acierto de mostrarnos sin maquillaje la vida del narcotraficante. Conocimos las historias de las familias, de los involucrados, entre ellos el candidato a la presidencia Luis Carlos Galán. Además, vimos a un Escobar que vivía oculto en la selva, que veía poco a su familia y que finalmente muere asesinado en manos de la justicia. Abonó a esta historia Los pecados de mi padre, documental del hijo de Escobar que narra la vida de la familia de los narcotraficantes más allá de los lujos.

Los productores de La viuda negra tuvieron en el final de la serie la oportunidad para reivindicar la historia. No la aprovecharon. El personaje de Ana Serradilla termina suicidándose junto a su hombre de mayor confianza, el lugarteniente que, además, estaba enamorado de ella. Es decir, pese a que la serie está inspirada en la vida de Griselda Blanco, una narcotraficante que escapó de la justicia legal, se prefirió darle una muerte casi heroica al personaje, dándole el reconocimiento de haber sido mujer fuerte y “guerrera”. Casi una heroína.



Mariana Torres
Mariana Torres

Periodista egresada de la UNAM y obsesiva del estudio de los medios. Escritora por compulsión, la encuentran en Twitter como @grafografa.





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