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Libia: de lo mejor a lo peor

06 Mar, 2011 Etiquetas: , ,
¿Qué pasará con Libia sin Gaddafi, después de 42 años en el poder?
TEXTO: FERNANDO RODRÍGUEZ

Hasta el momento de escribir este texto, Muammar Gaddafi ha resistido las presiones internas y externas y continúa refugiado en Trípoli, cumpliendo su palabra de que no dejará el poder de Libia y que luchará “hasta la última gota de sangre”.

Más allá de lo que diga el “líder de la revolución libia”, su caída es cuestión de tiempo, y no le queda mucho. La aseveración no es desproporcionada si dimensionamos el panorama que juega en su contra: las principales tribus del país están del lado de los opositores, quienes controlan las ciudades más importantes después de Trípoli y los puertos petroleros, y mientras la comunidad internacional estrecha el cerco contra quien hasta hace unas semanas era para ellos casi el modelo de un estadista.

Partiendo de la hipótesis de la salida de Gaddafi, caben las preguntas ¿qué puede pasar en Libia mientras eso ocurre y qué pasará la mañana que el país despierte y vea que, después de 42 años, Gaddafi no está en el poder? Aventuremos algunos escenarios, los mejores y los peores, y en el camino abordemos los puntos finos de la crisis libia.

1.- Gaddafi dimite, viene la transición. Quizá sea necesario detenernos primero en la palabra “dimite”, que puede no ser la más adecuada frente a una hipotética salida del líder libio. Como bien lo ha recalcado él mismo en sus interminables mensajes televisivos, no puede renunciar sencillamente porque no ostenta ningún cargo al cual renunciar.

Como “Líder de la Gran Jamahiriya Árabe, Libia, Popular y Socialista”, Gaddafi es una figura aparentemente ornamental pero con un poder de facto. La Jamahiriya, ese “poder de las masas” que ideó cuando llegó al poder, es tan ingenioso como macabro; al final cualquier crisis que atraviese el país no es responsabilidad de él, sino de la sociedad que ahora protesta.

Decíamos pues que Gaddafí deja el poder en unos cuantos días a partir de ahora. Su salida provoca dos movimientos hasta ahora apenas contenidos: desde el interior y desde el exterior. Los opositores toman finalmente Trípoli y organizan un gobierno provisional como los ya establecidos en las ciudades que han tomado de cara a una transición ordenada, que mantenga unidas a todas las tribus.

Desde fuera, la ONU y el Tribunal Penal Internacional emprenden acciones legales contra Gaddafi quien, en el mejor de los casos, se refugia en algún país aliado junto con su familia. Por su parte, la comunidad internacional se enfoca en detener la crisis humanitaria provocada por el conflicto, ayudar al país en la transición política mientras las compañías petroleras aprovechan el río revuelto para administrar, o controlar las enormes reservas de petróleo de Libia.

2.- Gaddafi dimite y su salida trae el caos. La peor manera de analizar la crisis en el mundo árabe es tratar de encajar los movimientos de cada país en un solo modelo que los explique a todos. A diferencia de Egipto y Túnez, la sociedad Libia está atomizada. Enfrenta un panorama de balcanización, como algunos aseguran (africanización lo llaman otros), en el que el país puede dividirse una vez que la figura de Gaddafi no esté presente para asegurar la cohesión de las tribus que lo mantuvieron cuatro décadas en el poder.

De manera inteligente, el líder libio supo tener el control de las tres mayores tribus en un país con 140 grupos tribales: Warfallah, Magarha y Gaddadfa (a la cual pertenece), divididas en tres regiones principales: Tripolitania, Cirenaica y Fezzan.

Cada tribu jugaba un papel importante incluso en el ejército, en donde los miembros de una estaban encargados de los depósitos de armas y los miembros de otra de los depósitos de municiones, por ejemplo.

La dimisión de Gaddafi puede abrir la puerta a la fractura del país en estas tres regiones, cada una con importantes yacimientos petrolíferos.

La placenta de la división puede estar gestándose con la organización de gobiernos provisionales en las ciudades tomadas por los opositores, mientras el poder central permanece en Trípoli. A la salida de Gaddafi el país podría encontrarse ante un panorama de regiones controladas por grupos distintos, con administraciones provisionales enquistadas en la identidad tribal de cada región y con poco espacio para el consenso. En esta hipotética Libia dividida, la administración o el reparto o el control del petróleo sería un reto sencillo para las compañías

3.- Gaddafi resiste, el mundo interviene. A diferencia de Túnez y Egipto, en donde su relación de aliados obligaba las reacciones mesuradas, en el tema libio Estados Unidos dejó claro desde el principio que se barajaban todas las soluciones posibles. En ese espectro cabe mucho, desde un cerco económico al régimen hasta la abierta intervención en suelo libio.

Imaginemos que Gaddafi, echando mano del control que le queda sobre el ejército y de mercenarios africanos, resiste en Trípoli, desgastando la rebelión y en el camino aumentado las víctimas civiles. La situación allana el camino a una intervención de Estados Unidos. La medida sería unilateral y solitaria (el poder de veto de China en la ONU muy probablemente frenaría cualquier intento de enviar una fuerza internacional conjunta al país), pero bien podría contar con el respaldo de la OTAN y el comando africano de Estados Unidos, el Africom.

Ante la intervención, la duda no sería el futuro del régimen de Gaddafi, sino el panorama una vez que caiga y el país deba ser “apoyado” para orquestar su transición o “democratización”. Europa tiene mucho por perder y EU mucho por ganar. Actualmente el 85% de las exportaciones de energéticos de Libia van a Europa mientras las compañías petroleras de EU no gozan de la comercialización del crudo libio, por lo que no vería mal el invertir la balanza.

Por otra parte, la ganancia sería doble si consideramos las crecientes relaciones económicas entre Libia y China y la posibilidad de cerrar ese mercado. Por ahora, el gigante asiático ya ha comenzado a resentir la crisis, según aceptó el Ministerio de Comercio. El conflicto ha obligado a evacuar a miles de chinos de los 36 mil que viven en Libia, laborando para 75 compañías chinas.

Hasta el día de hoy, mientras Gaddafi resiste en Trípoli, cualquiera de los tres escenarios descritos es plausible. Aunque bien podrían darse combinaciones de los tres, o escenarios imprevistos, la evolución de la crisis en los últimos días se decanta hacia alguno de estos epílogos. Esperemos el desarrollo de los hechos y confiemos en que pare antes de tener que plantear panoramas más crudos.



Fernando Rodríguez
Fernando Rodríguez

Periodista. Fue editor en @ExpansionMX. Actualmente trabaja en Foro global, de Foro TV. En Twitter lo encuentran como: @fe____r.





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