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Los Espíritus: el fuego nos unió una noche

09 Jun, 2016 Etiquetas: , ,

Ocurrió el 19 de mayo en la Ciudad de México, cuando, para dar inicio a su primera gira por México, presentaron su álbum Gratitud en el Dobermann Bar Aragón.

TEXTO: MARCOS ESCOBAR 

«El hombre vio un cementerio, donde el perro vio una mina de huesos…», fueron las líneas iniciáticas que entonó, entre cuerdas fantasmagóricas y percusiones místicas, la voz metálica de Maxi Prietto, líder de la banda de blues rock argentina Los Espíritus.

Acudí a la cita cuatro horas antes de que comenzara el recital con «Mina de Huesos». Desde la esquina del Dobermann Bar, mientras revisaban mi identificación, podía escuchar la furia con la que Miguel Mactas ejecutaba de forma precisa los acordes de «Perro Viejo», canción estructurada con una clásica base de blues, revitalizada con la frescura del rock más vertiginoso y el sabor latino de las percusiones de Fer Barrey.

Mientras subía por una escalinata amarilla para entrar podía sentir cómo ésta vibraba por el telúrico bajo de Martín Fernández Batmalle, y me estremecí al caer en la cuenta de los años que tuve que esperar para ese momento, pues Los Espíritus tardaron un rato en materializarse en tierras mexicanas.

En este primer concierto, Los Espíritus contaron con la impecable colaboración de Rodrigo Barbosa en la batería, sustituyendo momentáneamente a Felipe Correa quien debido a contratiempos en el aeropuerto retrasó su llegada a nuestro país. Sin embargo, la presentación no se vio frustrada ya que Barbosa es un reconocido músico con más de 20 años de trayectoria artística: ha tocado con bandas de la talla de Los Dorados y Paté de Fuá.

Cuando crucé el umbral del lugar me encontré un espacio abarrotado: decenas de rostros jóvenes de todos los rincones de la ciudad observaban impacientes los preparativos previos al concierto. En el segundo nivel del establecimiento encontré una mesa vacía, lo cual fue afortunado porque daba de frente al escenario. La arquitectura irregular y el techo de lámina creaban en el ambiente un bochorno insoportable, sin embargo la embriaguez de la cerveza fría convertía la ansiedad en júbilo: cada vaso se llenaba antes de que su contenido llegara a su fin. Incluso los gritos desgañotados de «a ver a ver a quioras, putos», «que esperas que no te encueras» no inquietaban a nadie.

La fiesta había comenzado.

Cartel de la gira de Los Espíritus en México realizado por DG Tu Vieja.

Cartel de la gira de Los Espíritus en México realizado por DG Tu Vieja.

Arduos han sido los años de trabajo de la banda, sin embargo el éxito fue casi inmediato: la aceptación del público argentino creció rápidamente y la necesidad de grabar un álbum fue ineludible. Así, en 2011 nació Hacele caso a tu espíritu, primer EP de la agrupación, luego, en 2012, salió el El gato; pero hasta 2013 dieron a conocer su primer disco homónimo. En México, «Lo echaron del bar» fue un sencillo destacado en la radio especializada. Ahora presentan su segundo material de estudio, Gratitud [lanzado en 2015], con el que esperan crear más adeptos en esta ciudad mezcalera y amante del buen rocanrol.

En la tarima se podía ver a Santiago Moras afinar su guitarra electroacústica y regatear con el ingeniero de audio el volumen de su micrófono; a un costado Martín, Fer y Miguel reían y conversaban junto con Barbosa, disfrutando jovialmente de su bebida tamaño caguamón; la compartían después de cada dos o tres besos a la botella color ámbar al tiempo que Maxi, sentado en el suelo, jugaba con su guitarra y miraba a Santiago exigiendo más volumen en los graves. Pude ver en sus ojos esa tranquilidad de quien se siente en su casa seguro y protegido. Esporádicamente se arrancaban con el final o el inicio de alguna canción; cada que esto ocurría la excitación del público aumentaba; cada vez más calor, cada vez más cerveza.

El preámbulo de la presentación del 19 de mayo corrió a cargo de otra banda argentina llamada Ultramandaco. Guitarras fuertes y letras melodiosas sirvieron para exacerbar los ánimos. Su participación fue breve pero generosa. El momento de Los Espíritus había llegado.

losespiritus_gratitud

Portada del álbum «Gratitud».

Justo cuando vi a Maxi y compañía subir por la escalera de caracol al escenario recordé que en la página oficial del grupo ellos mencionan que «el fuego los unió una noche [en que] la tormenta se hizo barro con la tierra». En ese momento un rayo partió en dos el cielo cimbrando la estructura metálica del recinto. La lluvia cayó estruendosa sobre las láminas de metal que nos cubrían. Por un momento el vicio del agua lo envolvió todo, pero las guitarras fueron más poderosas al tiempo que Maxi cantaba «El hombre vio un cementerio, donde el perro vio una mina de huesos…». Después tocó el turno de «La crecida» y la lluvia de fondo sirvió para dotar a la atmósfera de un misticismo chamánico. La entrega fue total. Todos abandonamos nuestros asientos para levantar los vasos en un ademán de buenos deseos; el coro del público pudo más que el agua cayendo del cielo allá afuera.

Los Espíritus ejecutaron magistralmente su repertorio: «Perro viejo», «Los desamparados», «Jesús rima con cruz», «El gato», «Las sirenas», «Negro chico», y «Noches de verano». Entre canción y canción, los músicos mostraban sorpresa y gratitud por la entrega de los asistentes al ritual, de cómo cantaban y bailaban de forma orgásmica. A nadie importó más la lluvia, la lejanía del lugar ni la inseguridad. Todos aguantamos hasta el final, a sabiendas de que muy probablemente ya no habría metro ni alcanzaría para el taxi: se escuchaba decir al unísono «la última y nos vamos», «cómprate otras dos»; los vasos se mantenían llenos y los rostros sonrientes.

Ya casi a la media noche la música llegó a su fin. Los Espíritus convivieron con su público, firmaron discos, se tomaron fotos. Aún les quedaba una gira a cuestas: presentaciones en Puebla, Guadalajara y Estado de México, pero no importaba el cansancio pues la adrenalina seguía presente. Pero la hora de partir había llegado irremediablemente. El único consuelo que quedó fue que anunciaron su regreso el 28 de mayo para despedirse de la ciudad, para despedirse de todos nosotros, sus seguidores.

Imagen de portada: Abstract Light by Sebastian Dooris. Flickr-[CC BY-SA 2.0]


Marcos Escobar
Marcos Escobar
Marcos Escobar nació en abril de 1989 en el Estado de México. Estudió la licenciatura en lengua y literaturas hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.




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