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Mancera: privatización y palos

13 Ene, 2016 Etiquetas: , ,
El nuevo reglamento de tránsito, el Corredor Cultural Chapultepec
y el árbol de Navidad de Coca-Cola, dan elementos para analizar el
estilo de la gestión del jefe de gobierno de la ciudad de México.
TEXTO: RICARDO CRUZ GARCÍA

Con el nuevo reglamento de tránsito de la ciudad de México, vigente desde el pasado 15 de diciembre, dos cosas quedan claras sobre el estilo personal de gobernar de Miguel Ángel Mancera:

Primero: ha hecho de la concesión de la administración y el espacio público a particulares una política característica de su gobierno. Lo más escandaloso y reciente es el asunto de las fotomultas, servicio concesionado por la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal a la empresa Autotraffic, en cuyo contrato se establece que el gobierno capitalino pagará el 46% del dinero obtenido por la aplicación de multas efectivamente pagadas y que hasta el momento determina una cuota mínima de 150 mil al mes [un promedio de 5 mil al día], aunque se ha dicho que tal cuestión se ajustará –por presión social, no porque el GDF quisiera– para evitar falsas interpretaciones, porque en realidad eso que decía en el contrato no es lo que se quería decir [échenle la culpa a la criptográfica redacción abogadicia], sino otra cosa, pero ya ve que uno es bien malpensado y siempre sospecha cosas que no.

Pero antes de eso también estuvo el caso del Corredor «Cultural» Chapultepec –menos reciente pero igual de escandaloso–, mejor identificado por la malpensada chilangada como #Shopultepec, proyecto que fue echado atrás, igualmente más por presión social que por voluntad del gobierno mancerista. Sin embargo, era la misma cuestión: la concesión a particulares de un ámbito de la administración pública –en este caso la modificación de un espacio: parte de la avenida Chapultepec–, que uno piensa debiera ser competencia del gobierno de la capital.

Parece que ésa es la ruta que pretende seguir el mandatario capitalino: privatizar o concesionar diversos ámbitos de la vida pública con el fin de ahorrar dinero, pero sin sopesar lo que implica otorgarlos a entes privados que, finalmente, lo que buscan es la máxima obtención de ganancias […]

Resulta vital atender la justificación que dio Mancera en ambos casos: el gobierno no está gastando nada, no se va a endeudar a la ciudad, las empresas particulares son las que van a poner toda la inversión. Parece que ésa es la ruta que pretende seguir el mandatario capitalino: privatizar o concesionar diversos ámbitos de la vida pública con el fin de ahorrar dinero, pero sin sopesar lo que implica otorgarlos a entes privados que, finalmente, lo que buscan es la máxima obtención de ganancias, y es por eso también que se piensa en abuso cuando se habla del mínimo de 150 mil fotomultas al mes o se acusa que en Chapultepec se pretendía hacer más una plaza comercial que un corredor cultural. Y es que de alguna forma tienen que recuperar su inversión y obtener ganancia los inversionistas.

Lo mismo pasó en la temporada decembrina con el árbol de Navidad en el Zócalo y el paseo de nieve en la calle Madero [«Snow Parade 2015»]. El gobierno del DF llenó ambos «servicios navideños» con publicidad de sus respectivos patrocinadores, con tal de ofrecer –gastando el menor dinero posible– el espectáculo de un arbolote en la principal plaza pública del país y el de una vía peatonal que en un tramo y por momentos veía caer nieve artificial desde máquinas instaladas en grandes columnas [por demás estorbosas en una calle atascada de gente].

El arbolote fue apadrinado por Coca-Cola, refresquera que además tiene una singular tienda en la calle Madero. El paseo nevado corrió a cargo del Dr. Simi, Coronado y otras marcas. ¿Acaso el gobierno mancerista no sabe que México es uno de los principales consumidores de refrescos en el mundo y el primero en consumir productos de Coca-Cola? ¿Acaso no conoce sus efectos nocivos en la salud? ¿Por qué hacerle el juego a Coca-Cola dándole publicidad y asociando su «chispa de la felicidad» con espectáculos públicos organizados por el GDF? Lamentablemente, aquí ganan más las marcas anunciantes que los habitantes de la capital.

[…] al parecer las autoridades piensan que reaccionamos más y entendemos mejor con castigos y palos que con educación e información. Porque de otra forma no se comprende que para dar cumplimiento al reglamento de tránsito se dé más importancia a la aplicación de fotomultas que a crear una cultura vial entre los automovilistas.

El otro aspecto –no menos importante– a considerar con el nuevo reglamento de tránsito está relacionado con la forma en que el gobierno de la capital percibe a –y se relaciona con– los ciudadanos: al parecer las autoridades piensan que reaccionamos más y entendemos mejor con castigos y palos que con educación e información. Porque de otra forma no se comprende que para dar cumplimiento al reglamento de tránsito se dé más importancia a la aplicación de fotomultas que a crear una cultura vial entre los automovilistas. Claro, esto último quizá costaría más dinero al gobierno [otra vez el maldito dinero].

Más allá de que es un reglamento lejano a la realidad de los conductores de esta ciudad [a la «escandinava», han dicho algunos], sin duda sería más efectivo educar a los capitalinos e informar, por ejemplo, sobre por qué debe haber límites de velocidad y por qué es importante respetarlos; pues si no cómo entender que una calle de dos carriles en cada sentido y llena de semáforos como José Ma. Vértiz tenga el mismo límite de 50 km/h que un eje vial como Eje 3 Oriente, que en un tramo asemeja una vía rápida; parece una clasificación incoherente, pero si se justifica con información tal vez ya no lo sea tanto. Y ya no se hable del siempre postergado examen que debería hacérsele a los que aspiran a obtener su licencia de conducir… Pero ¡ay! esto también significa gastar dinero [que no invertir en cultura vial].

Al final, a partir de estos casos se puede vislumbrar cuáles son las prioridades del gobierno de Mancera.

Imagen de portada: Angel en Reforma by Eduardo Meza Soto-Flickr-(CC BY-NC-ND 2.0).


Ricardo Cruz García
Ricardo Cruz García
Escritor, editor e historiador de la prensa mexicana. Es profesor de la FES Acatlán de la UNAM y se dedica a la divulgación de la historia. Obtuvo el premio a la mejor tesis de licenciatura sobre la Revolución mexicana, otorgado por la UNAM. Colaborador en diversas publicaciones impresas y electrónicas, es jefe de redacción de la revista Relatos e historias en México y autor de Nueva Era y la prensa en el maderismo (UNAM-IIH, 2013).




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