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Movilidad y aire en la Ciudad: entre la corrupción y las leyes

03 Ago, 2016 Etiquetas: , ,

Tras la suspensión del Hoy No Circula, ¿qué sigue? Los problemas de movilidad y la contaminación atmosférica continúan impactando a la Ciudad. La gente necesita alternativas o hará lo que esté a su alcance para circular, incluido entrar a la telaraña de la corrupción. Y esto —más la blanda aplicación de la ley—, es algo, apunta el autor, que el gobierno local y federal no quieren ver.

TEXTO: RICARDO CRUZ 

Se terminó el Hoy No Circula para todos: ¿ahora qué sigue? Aún no lo sabemos. Hemos tenido noticia de algunas propuestas y nuevos lineamientos tanto de las autoridades federales como locales, pero no se ha presentado como muchos hubiéramos esperado un programa concreto e integral, con metas y fechas de cumplimiento específicas, para atender el grave asunto de la contaminación atmosférica y la movilidad en la Ciudad de México.

Se pensó que el Hoy No Circula para todos llegaría a su fin el 1 de julio para dar paso a una propuesta que atendiera esos problemas, pero hasta el momento no se ha anunciado algo [un programa integral] en ese tenor; mientras, en la Ciudad de México el aire que respiramos la mayoría del año sigue siendo de regular a malo y el tráfico muchas veces es insufrible. Parece que esta situación continuará por un largo tiempo.

Llama la atención que entre las propuestas que se han presentado [eliminación de los microbuses, mayor control y efectividad en las pruebas de verificación vehicular, plantar árboles, prohibir la entrada de autos al primer cuadro del centro capitalino], ni el gobierno federal ni el local hayan considerado la cuestión de la corrupción, siendo ésta un asunto vital, pues muchos por no decir la mayoría, o todos de los que hemos ido a hacer trámites a la ahora llamada Secretaría de Movilidad [Semovi] nos hemos topado con ella [en mi caso, por lo menos tres veces]. A eso se suma la tortuguesca y enmarañada burocracia en sus oficinas.

En la Ciudad de México el aire que respiramos la mayoría del año sigue siendo de regular a malo y el tráfico muchas veces es insufrible.

Fruto de lo anterior es el creciente aumento de personas que se ofrecen como «gestores» de trámites vehiculares algunos de ellos extrabajadores de la Semovi, a los que la gente acude para no ir a perder tiempo a los módulos de atención ni dar doble vuelta [no falta que te regresen porque no hay placas de moto, o porque sólo atienden hasta cierto número de formados en la fila, o no llevas una copia que en los requisitos no se mencionaba, o porque ese día hubo comida y no está el jefe que debe firmar tu tarjeta de circulación].

Mejor te evitas la fatiga, pagas de 300 a 1,500 pesos dependiendo el trámite y la celeridad que necesites, y puedes tener tus documentos hasta en unas cuantas horas. Esto, por supuesto, crea un círculo vicioso que, por ejemplo, da pie a que se lentifique aún más la burocracia de los trámites vehiculares porque, entre otras cuestiones, se les da prioridad a esos gestores para que saquen en medio día unas placas. Lo que lleva a que la corrupción impere porque con ellos puedes tener tu tarjeta de circulación incluso sin presentar una identificación oficial [me consta: un conocido lo hizo así].

Otra situación es la siguiente: hay  automóviles que, a pesar de no ser de modelo reciente ni tener una baja emisión de contaminantes y mucho menos transportar o ser conducidos por personas con alguna discapacidad, exhiben placas que los acreditan como tales. Por lo tanto, están exentos de acatar las normas ambientales como el Hoy No Circula y pueden andar diario por las calles, además de que tampoco pueden ser remitidos al depósito o corralón por violación al reglamento de tránsito.

Por supuesto, con esto no quiero insinuar que se debe eliminar tal beneficio para este sector de la población, sólo que también me consta que ese tipo de placas se pueden conseguir gracias a la corrupción en la Semovi. ¿O apoco no han visto esas sospechosas carcachas o camionetas gabachas seguidas de humaredas blancas o negras que circulan como Juan por su casa con sus placas para discapacitados? Y esto sin sumar a aquellos que se van a sacar sus placas al Estado de México porque ahí «sí pasa» la verificación.

Los números de alta de placas para discapacitados son una comprobación de lo anterior: en 2006, cuando se implementó este sistema, se registraron 703 altas de este tipo; ya para 2014, hubo un inquietante aumento de mil por ciento al emitirse 7,034 placas, por lo que ese año ha sido el de más registros hasta la fecha. En la tabla de abajo se puede apreciar la impresionante alza en este rubro –la información de la base de datos fue proporcionada por la Semovi en respuesta a la solicitud de información 0106500193316–, lo que hace pensar sobre hasta qué grado estará metida la mano de la corrupción en dichas cifras. [1]

Información desprendida de la Solicitud 0106500193316

Fuente: Respuesta de la Semovi a la solicitud 0106500193316 realizada a través de Infomex.

De igual manera, según el tercer informe de labores de la Secretaría de Movilidad, de diciembre de 2014 a octubre de 2015 se realizaron 5,999 trámites en ese sentido, lo que contrasta, por ejemplo, con los sólo 1,933 para placas de autos antiguos. En ese mismo documento se dice que se combate la corrupción en dichos trámites, aunque para este 2016 se presenta la misma tendencia, pues hasta el 15 de agosto pasado se habían registrado 2,513 altas de placas para discapacitados. 

Por otra parte, tampoco se ha hablado de algo que ya debería de darse por descontado en la Ciudad de México del siglo XXI: la aplicación de la ley. Se ha mencionado lo eficaz que resultan las fotomultas para hacer cumplir el reglamento de tránsito, pero en el ámbito de la movilidad se ha dejado de lado algo que afecta miles de capitalinos y que está estipulado en el artículo 34 [fracción VI] de dicha norma: en la vía pública está prohibido «cerrar u obstruir la circulación con vehículos, plumas, rejas o cualquier otro objeto, a menos que se cuente con la debida autorización para la restricción temporal de la circulación de vehículos por la realización de algún evento».

¿Cuántos no hemos visto que vecinos cierran una calle con una pluma que incluso es atendida por un vigilante desde su caseta con el argumento de garantizar su seguridad? ¿O cuántos no han tenido que dar vuelta atrás porque resulta que esa vía que se marcaba como transitable en realidad está bloqueada por una reja? ¿Cuántas calles de cuántas colonias están privatizadas de este modo? Por supuesto, esto también afecta la movilidad en muchas zonas e incluso se bloquean vías alternas en casos de tráfico severo.

Tampoco se ha hablado de algo que ya debería de darse por descontado en la Ciudad de México del siglo XXI: la aplicación de la ley.

Me gustaría ver que, así como se aplica la ley de manera estricta en lo que respecta a los límites de velocidad, se haga lo mismo con la privatización de las calles y se recupere ese parte del espacio público ahora que están de moda este tipo de acciones por el gobierno capitalino, con la misma dureza que no permiten que marchas o mítines cierren una avenida.

Una lección que resulta de todo esto: mientras los gobiernos local y federal no vean a la corrupción y la blanda y parcial aplicación de las leyes como pilares del problema será más difícil y largo el recorrido para tener una Ciudad de México que pueda presumir una adecuada movilidad y una buena calidad del aire que respiramos los capitalinos.

 

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[1] En la versión publicada originalmente el 3 de agosto de 2016 este párrafo decía: «Aunque no hay información para comparar el aumento en las placas de este tipo [hemos hecho una solicitud a través de Infomex a la Semovi y aún no hemos obtenido respuesta], destaca que, según el tercer informe de labores de la secretaría de este ramo, de diciembre de 2014 a octubre de 2015 se realizaron 5 mil 999 trámites en ese sentido, lo que contrasta, por ejemplo, con los sólo 1,933 para placas de autos antiguos». Tras recibir la respuesta de la Semovi, y a petición del autor, este 6 de agosto se actualizó la versión del texto para que quedara integrada la información con la respuesta a la solicitud 0106500193316.

 

 

Imagen de portada: IMG_3270 by Miguel Angel Huicochea. Flickr-[CC BY-SA 2.0]


Ricardo Cruz García
Ricardo Cruz García
Escritor, editor e historiador de la prensa mexicana. Es profesor de la FES Acatlán de la UNAM y se dedica a la divulgación de la historia. Obtuvo el premio a la mejor tesis de licenciatura sobre la Revolución mexicana, otorgado por la UNAM. Colaborador en diversas publicaciones impresas y electrónicas, es jefe de redacción de la revista Relatos e historias en México y autor de Nueva Era y la prensa en el maderismo (UNAM-IIH, 2013).




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