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Sin ceder al silencio

17 May, 2017 Etiquetas: , ,

El asesinato del periodista y escritor Javier Valdez Cárdenas, fundador de Ríodoce y corresponsal de La Jornada, ocurrido el pasado 15 de mayo, motivó que los periodista de distintas partes de México salieran una vez más a las calles a exigir justicia para él y para las y los colegas asesinados en el país. Afuera de la Secretaría de Gobernación, en la Ciudad de México, se exclamó: «Basta de tanta muerte». Un grito cuyo eco hace conectar momentos inusitados en las demandas de los periodistas mexicanos quienes refrendan la consigna #NoAlSilencio.

TEXTO: LIZBETH HERNÁNDEZ /VIDEO: DOSPASOSABAJO / FOTOS: SARA ESCOBAR, LIZBETH HERNÁNDEZ  Y XOCHIKETZALLI ROSAS

Son casi las diez de la noche, la mayor parte de las/os periodistas, activistas e integrantes de distintas organizaciones que acudieron a la Secretaría de Gobernación [Segob] para protestar por el asesinato del periodista y escritor Javier Valdez [ocurrido el 15 de mayo plena luz del día en Culiacán, Sinaloa] se han retirado. La circulación en la calle Abraham González está a punto de reabrirse. Un grupo de personas, las que quedan, se acerca a la ofrenda instalada —dedicada también a la memoria de los periodistas asesinados en los últimos cinco años, 32 desde que Enrique Peña Nieto asumió la presidencia del país en 2012— observan y acomodan imágenes de los rostros de Valdez, de Miroslava Breach [periodista asesinada en marzo pasado]. La luz desprendida de las velas les pega en el cuerpo y contrasta con la del edificio de la dependencia. Es entonces que esta escena me remite a otras sucedidas en este mismo lugar, otras tardes, días. Porque la protesta que se hizo este 16 de mayo no ha sido la única registrada en este sitio. A partir de 2010 los periodistas se han lanzado con mayor frecuencia a las calles [tanto de la Ciudad de México como de otros estados del país, Veracruz, por ejemplo] como a la Segob para pedir al Estado mexicano garantías para ejercer su trabajo.

Foto: Lizbeth Hernández.

Foto: Sara Escobar.

La del 7 de agosto de 2010 fue una marcha que se consideró inédita porque «los periodistas han asumido en silencio el duelo de sus víctimas, pero la gravedad de los acontecimientos recientes, sus implicaciones para el periodismo y todavía más para los ciudadanos, nos animan a salir a la calle para demandar protección y responsabilidad compartida», expresaron los organizadores de esa movilización a la que se sumaron cerca de 2 mil personas [entre periodistas, activistas y ciudadanos]. Entonces se denunció que 64 periodistas habían sido asesinados desde el año 2000, que había 11 desaparecidos. El detonante de la protesta, que implicaría caminar en silencio, fue el secuestro de cuatro periodistas que cubrían la crisis en el penal de Gómez Palacio, Durango. «No quiero convertirme en ‘la nota’», «Me da rabia el silencio», decían algunos carteles.

Llegar y manifestarse afuera de Segob fue un acción que se repetiría en otros momentos, por otros casos, por citar un par: en septiembre de 2011 cuando se demandó el esclarecimiento de los asesinatos de Marcela Yarce y Rocío González, de Contralínea. Luego en abril de 2013, cuando se protestó por los asesinatos de periodistas en Veracruz, como el de Regina Martínez, corresponsal de Proceso [las protestas por casos como el de la Gregorio Jiménez y el multihomicidio en la Narvarte llevaron a los periodistas a otros puntos de la ciudad, como el Ángel de la Independencia y la Representación de Veracruz].   

Foto: Xochiketzalli Rosas.

Foto: Xochiketzalli Rosas.

Es notable el salto en las demandas de «Los queremos vivos» [de 2010] a «No al silencio», «Nos están matando» [de este 2017]. La violencia contra periodistas pasó en este mismo periodo de tiempo de estar focalizada a ser generalizada e incluso a agudizarse [6 periodistas han sido asesinados en lo que va de 2017]. Sin embargo, hay detalles, consignas y aspectos que se mantienen.

¿Para qué la marcha?, pregunté el 7 de agosto de 2010 a algunos colegas y cuyo diálogo recupero:

—Para decir ya basta —suelta tajante una reportera de playera blanca.

—Esto no sirve para nada, es coyuntural —considera un fotógrafo.

—Debió hacerse desde que mataron al primero —sugiere alguien que camina rápido.

—Deberíamos, también, exigir mejores condiciones de trabajo en nuestras empresas —matiza una fotógrafa.

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Tras el asesinato de Javier Valdez han habido aspectos inéditos en la protesta de los periodistas en México y fuera del país: «La respuesta al artero asesinato de Valdez no se hizo esperar, medios nacionales e internacionales comenzaron a cubrir el acontecimiento desde el primer momento en que se conoció. Las redes, por su parte, tampoco tardaron mucho en convertirse en espacio de construcción de encuentro para la indignación, así como en espacio para la articulación de un discurso colectivo», apuntan Rossana Reguillo y Víctor Hugo Ábrego. Y sí, ha habido silencio, ruido, un paro [al que se sumaron distintos medios y organizaciones, entre ellos Kaja Negra]. En estos días también he visto, leído y escuchado a colegas [yo misma lo he hecho] cuestionar a «los grandes medios», a los gobiernos locales y federal. También, como en la protesta de 2010, hay contrastes en lo que se debe exigir y en cómo se debe exigir que la violencia contra las/os periodistas pare y que los asesinatos no queden impunes. Se señalan los vicios del sistema de medios mexicano [la dependencia de la publicidad oficial, los vínculos de dueños de empresas con grupos políticos, la lejanía de estos, los dueños de las empresas de medios, con las/os reporteros/as, fotógrafos/as, corresponsales; la necesidad de otros modelos de negocio]. Se apunta que otras formas de violencia que padecen las/os periodistas inician en las redacciones [por ejemplo, con las precarias condiciones laborales: la explotación, los sueldos miserables]. Se cuestiona a la Fiscalía que atiende estos casos, a la inutilidad de los mecanismos de protección. Se señala que se ha generalizado y normalizado la violencia en el país y la omisión del Estado ante esto.

Foto: Lizbeth Hernández.

Foto: Xochiketzalli Rosas.

Foto: Lizbeth Hernández.

Ahora, como en 2010, se habla de lo que pierde una democracia sin el periodismo: el derecho a informarse, a saber, a tomar decisiones, a pensar y tratar de tener otra realidad. Ahora suenan más nombres: Cecilio Pineda, Maximino Rodríguez, Ricardo Monlui, Filiberto Álvarez, Miroslava Breach, Javier Valdez Cárdenas, son más de cien los periodistas asesinados desde el año 2000 a la fecha.

Ante toda esta situación, la respuesta del gobierno mexicano ha sido torpe, pues tal como señala el periodista Javier Garza Ramos: «El crimen [de Valdez] también provocó una reacción inusitada, contundente, enérgica de parte del Gobierno mexicano que, paradójicamente, solo resaltó el desdén, la ignorancia y la negligencia que han tenido durante años ante la violencia contra periodistas».

Foto: Sara Escobar.

Foto: Sara Escobar.

Foto: Lizbeth Hernández.

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Ya no se escuchan los gritos «¡Justicia!» «¡No queremos condenas, queremos acciones!» afuera de la Secretaría de Gobernación. El sonido de una noche cotidiana en la Ciudad de México me envuelve mientras me acerco a la avenida Reforma. En el camino repaso imágenes: las de la protesta, las de colegas conocidos que vi ahí manifestándose, las palabras de Carmen Aristegui sobre que debemos seguir informando, no ceder, la de los testimonios de reporteros de otros estados como el de Nayarit, quien dijo: «Basta de tanta muerte». Repaso detalles del altar dedicado a las y los periodistas muertos, en las fotos de sus rostros ahí colocados, rodeados de velas, flores, números [como en escena del crimen], en esas letras que conformaban la palabra «Basta». Pienso también en las palabras del emblemático Javier Valdez, el fundador de Ríodoce, el periodista que se especializó en cubrir y documentar historias del crimen organizado como nadie: «A Miroslava la mataron por lengua larga. Que nos maten a todos, si esa es la condena de muerte por reportear este infierno. No al silencio».

Y sigo.



Lizbeth Hernández
Lizbeth Hernández
Directora de Kaja Negra. Periodista e investigadora freelance. Los temas que más le interesan son: movimientos sociales, derechos humanos, feminismos, agenda lgbt+, arte y cultura pop. Escribe sus ideas y apuntes en Medium. Se la vive entre la sabrosura y el desasosiego. En Twitter e Instagram: @abismada_ Correo: lizbeth@kajanegra.com




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