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No nos falles #Girlboss, por favor

02 May, 2017 Etiquetas: , ,

La historia de Sophia Amoruso, una joven que se convirtió en una exitosa empresaria a una velocidad meteórica, es una de las nuevas apuestas de Netflix. La primera temporada nos ha mostrado que tiene potencial; sin embargo, hay luces y sombras del personaje que los productores deben cuidar para que #Girlboss no se convierta en otra aburrida bioserie que solo construye el mito de un personaje.

TEXTO: MARIANA TORRES

Casi abandoné el más reciente lanzamiento de Netflix, #Girlboss, en el primer capítulo. No porque fuera una serie de manufactura deficiente, sino porque me encontré al personaje de una mujer brillante, egoísta, arrogante, insolente, inmadura, un poco insufrible, pero vaya, humana: Sophia Amoruso.

Amoruso es una joven que abandona la universidad y vive lo más lejos que puede de sus padres. Tiene trabajos eventuales para sobrevivir y pagar la renta de su departamento hasta que se queda sin empleo y recibe una orden de desalojo. Aún en esta situación, se compra una chamarra de piel de 1970 de segunda mano que, cuando no sabe a dónde ir ni de dónde sacar dinero, subasta por Internet.

Ese paso, el de la subasta, lleva a Sophia a descubrir que su pasión por la moda vintage puede ser rentable, que puede comprar ropa usada en perfecto estado a muy bajo costo y que en Internet hay compradores dispuestos a pujar por esas piezas, así que decide seguir adelante con un proyecto que con el paso del tiempo se llamará Nasty Gal.

Es difícil hablar sobre #Girlboss sin que parezca discurso de superación personal o de empoderamiento femenino, baste decir que esta antiheroína aprende las lecciones más importantes de su vida al forjar su propio negocio. Por eso avancé.

Esta primera temporada de #Girlboss nos traslada al 2007, el año de MySpace. Vemos cómo entre el inicio del comercio electrónico en eBay, los foros de chats y las BlackBerry, el negocio de Amoruso nace, crece, se enfrenta a la competencia y debe reinventarse. Así, la serie presenta una mirada a la juventud de emprendedores que ha movido la economía digital este milenio, con todas sus particularidades económicas y de personalidad, como lo hemos podido vislumbrar en la literatura [y otras películas como Social Network] sobre sus dinámicas de trabajo y su ascenso meteórico a las listas de los multimillonarios a cortísima edad.

Es difícil hablar sobre #Girlboss sin que parezca discurso de superación personal

También vemos a Sophia enamorarse, decepcionarse; pero, pese al dolor, su vida no gira en torno a la búsqueda de pareja, sino a la pasión por sostener el negocio. Amoruso es un personaje femenino poco común, que rompe los estereotipos de dulzura y bondad, por su rudeza, honestidad y soberbia que la convierten en una mujer políticamente incorrecta; al mismo tiempo, inteligente y audaz.

No sobra decir que los capítulos de alrededor de 20 minutos permiten al espectador adentrarse rápidamente en la serie enmarcada en una de las ciudades más estéticas y típicas del emprendimiento: San Francisco.

#Girlboss deberá incluir en sus siguientes temporadas los matices de Nasty Gal, las dificultades y las glorias de una empresaria por intuición, y no sólo la versión romántica

Protagonizada por Britt Robertson y producida por Charlize Theron, #Girlboss, basada en el libro del mismo nombre [autoría de la verdadera Amoruso], tiene en sus manos una muy buena temporada que permite vislumbrar el reto de las siguientes. Me explico: todo el mundo sabe que las biografías autorizadas dan pereza por la necesidad de los personajes de consagrarse. Lo cierto es que  la verdadera Sophia Amoruso creció como la espuma con una empresa que vendía 300 millones de dólares al año, lo que la llevó a aparecer en Forbes como una de las mujeres que se hizo a sí misma. Pero hay otro aspecto en la biografía de Sophia que no hay que perder de vista y habrá que ver cómo lo sortea la serie: Amoruso ha sido demandada por sus prácticas laborales, y se declaró en quiebra.

Para no decepcionarnos, #Girlboss deberá incluir en sus siguientes temporadas los matices de Nasty Gal, las dificultades y las glorias de una empresaria por intuición, y no sólo la versión romántica de una joven surgida de la nada. De lo contrario, será otra aburrida bioserie que solo construye el mito de un personaje.

 

Imagen de portada: Sophia Amoruso speaks at TechCrunch Disrupt NY 2014 by TechCrunch. Flickr-[CC BY 2.0]


Mariana Torres
Mariana Torres

Periodista egresada de la UNAM y obsesiva del estudio de los medios. Escritora por compulsión, la encuentran en Twitter como @grafografa.





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