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Por Mara, por todas

18 Sep, 2017 Etiquetas: , , ,

En la Ciudad de México se registró una de las marchas para exigir justicia para Mara Fernanda, un crimen que reavivó la exigencia de alto a la violencia feminicida en México. Un crimen que también ha puesto a debate la operación de empresas privadas que ofrecen servicio de transporte seguro como Cabify.

TEXTO Y FOTOS: LIZBETH HERNÁNDEZ

Por Mara, por todas

Los gritos de quienes marcharon del Zócalo a la Procuraduría General de la República [PGR] se han quedado plasmados en pancartas que ahora están pegadas en el muro y las rejas de la dependencia. Son las 14:45 horas y las mujeres [y hombres, familias] que se sumaron a la protesta convocada en la Ciudad de México para exigir justicia para la joven Mara Fernanda Castilla, asesinada por el conductor de una unidad de Cabify que debía trasladarla a su casa la madrugada del 8 de septiembre —según la versión que ha dado a conocer la Fiscalía de Puebla, aunque el conductor ha sido vinculado a proceso por la privación ilegal de la libertad de Mara y no por su homicidio— leen las consignas anotadas en el muro y las cartulinas. Una de ellas formada por las letras escritas con aerosol dice:  

 

MÉXICO FEMINICIDA

 

Al lado de esas letras hay más pancartas que recuerdan a otras víctimas de feminicidio, que denuncian que el feminicidio de Mara es el número 83 ocurrido en Puebla este año, que reclaman a Enrique Peña Nieto y a Miguel Ángel Mancera [titulares del ejecutivo federal y local, respectivamente] su omisión ante estos crímenes. Unos pasos más allá, hacia la entrada del edificio de la PGR, un par de mujeres realiza un performance: sus cuerpos tienen pintura roja. Una de ellas se levanta del piso y extiende los brazos. A sus espaldas una manta dice «¡Nos están matando!».

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[…]en nuestro país 9 mil 581 mujeres fueron asesinadas en forma violenta[…]

Los feminicidios en México son un problema grave. Distintos colectivos, organizaciones no gubernamentales, activistas y mujeres de a pie han apuntado la urgencia de atenderlo, de analizar sus causas, de revisar qué mecanismos tiene el Estado mexicano [sus gobiernos locales y federal] para hacer frente a esta forma de violencia extrema contra las mujeres, a la cual podemos dar dimensión con algunos datos como el que reveló la investigación periodística Las muertas que no se ven: el limbo de los feminicidios, que indica que en nuestro país 9 mil 581 mujeres fueron asesinadas en forma violenta entre enero de 2012 y junio de 2016. Solo mil 887 de estos crímenes fueron tipificados como feminicidio. La cifra la obtuvo la reportera Valeria Durán, de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, como respuesta a solicitudes de información hechas a las Procuradurías y Fiscalías de las 32 entidades del país.

Otra investigación publicada por LadoB que se centró en Puebla, estado en el que fue asesinada Mara, señala que de 2013 a 2015 se registró un feminicidio a la semana en el estado. Ante esta situación, distintas organizaciones han solicitado se emita la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres [AVGM] en la entidad. La AVGM es «un conjunto de acciones gubernamentales de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida y/o la existencia de un agravio comparado que impida el ejercicio pleno de los derechos humanos de las mujeres, en un territorio determinado [municipio o entidad federativa]; la violencia contra las mujeres la pueden ejercer los individuos o la propia comunidad», según define el Instituto Nacional de las Mujeres [Inmujeres].

No ha pasado.

La AVGM ha sido declarada en Morelos, Estado de México —en 11 de sus municipios—, Michoacán, Jalisco, Veracruz, Chiapas y Nuevo León, y en otros estados del país [Guerrero, Nayarit, Tlaxcala, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Guanajuato, Colima, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Zacatecas, Campeche y Ciudad de México, cuya solicitud se hizo el pasado 7 de septiembre] el proceso para su declaratoria está en distintas etapas.

[…]las mujeres mexicanas ven omisión, negligencia y otras condiciones que privilegian la impunidad.

Lejos de que se preste atención al problema, las mujeres mexicanas ven omisión, negligencia y otras condiciones que privilegian la impunidad. Por eso han insistido en su reclamo para exigir un alto a los feminicidios y también contra otras formas de violencia machista como el acoso [laboral y callejero] o la desigualdad en términos de condiciones laborales. Este reclamo cobró mayor fuerza durante 2016, año en que vimos una de las marchas más grandes contra estas formas de violencia, la del #24A. Sin embargo, los casos de agresiones a mujeres han seguido, varios de ellos han alcanzado una dimensión mediática y mayor proyección pública como lo ha sido el asesinato de Mara.

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Son más de las 12:30 pm de este domingo 17 de septiembre. La vanguardia de la marcha para exigir justicia para Mara Castilla y todas las mujeres víctimas de feminicidio se abre paso entre grupos de trabajadores sindicalizados del Gobierno de la Ciudad de México, quienes esperan a Miguel Ángel Mancera, pues dará un mensaje por su Quinto Informe de Gobierno. Varios de los trabajadores —muchos acompañados por sus familias— sueltan comentarios irónicos hacia las manifestantes, otros las hostigan y hasta espetan cosas como «eso les pasa por putas», según consignó Laura García, conductora de La dichosa palabra.

La marcha encabezada, como se había anunciado, por mujeres [contingente separatista] seguido por contingentes mixtos, toma su rumbo sobre 5 de Mayo. Igual que en otras manifestaciones contra la violencia machista en la Ciudad de México las organizadoras han pedido a los hombres que quieran sumarse, se integren a los contingentes mixtos o a la retaguardia de la marcha. Las manifestantes, incluso, piden a prensa tomar más distancia de la vanguardia [pero no todos los reporteros lo hacen].

La marcha sigue su curso. Nuevamente veo expresiones de respaldo, crítica y curiosidad entre quienes ven su avance. Los gritos no paran «¡Vivas nos queremos!», «¡Ni una asesinada más!», «Todas somos Mara».

De entre las consignas una llama mi atención: «No fue tu culpa», frase que engloba una respuesta a comentarios machistas que distintos usuarios de Twitter empezaron a publicar como reacción a un tuit que Mara escribió para sumarse a la acción emprendida por mujeres para denunciar la revictimización que hizo la Procuraduría de la Ciudad de México cuando dio a conocer detalles de la muerte de Lesvy Rivera Osorio [caso en el que se han denunciado diversas irregularidades].

Conforme nos aproximamos a la PGR, pienso en otras manifestaciones contra los feminicidios, en qué tendrá que pasar para que haya una respuesta distinta de las autoridades; en la necesidad de cruzar el análisis de la violencia machista con otras formas de violencia que suceden en nuestro país.

De pronto, una mujer me saca de mi cavilación. Me pregunta si sé a dónde va la marcha. Le respondo. Y me dice:

—Esto es muy grave, me preocupo, ya no por mí, yo ya hice mi vida, pero por mis hijas.

No sé qué decirle, pero asiento con la cabeza y sigo.

Ya en la PGR los manifestantes se agrupan y se esparcen. Algunas mujeres caminan hacia el edificio de la Procuraduría, bañan sus manos con pintura morada y plasman la palma de su mano en alguna cartulina. Otras hacen un pase de lista para recordar a otras víctimas de feminicidio. Algunos manifestantes colocan una bandera negra de luto sobre el carril que ocupamos. Un grupo más se aglutina y empieza una reunión en la que proponen qué acciones realizar para continuar el reclamo contra esta violencia feminicida.

Y ahí, frente a esas mujeres, en este lugar, vuelve a mi la frase de Rita Segato: «El problema de la violencia de género permite leer los proyectos de poder de una sociedad». ¿Qué estamos leyendo y qué no en México?

 

Todo cobró visibilidad en Reforma 222

Casi al cierre de la protesta #JusticiaParaMara, #NiUnaMenos, un grupo de mujeres rodeó a un hombre frente a la PGR. El hombre se alejó y luego corrió hacia la plaza comercial Reforma 222 [ubicada casi frente a la Procuraduría]. Las manifestantes le siguieron. Se sumaron otros.

¿Qué había pasado?

En Reforma 222 se formó un tumulto. De entre las personas alzó la voz una manifestante que explicó la situación: una chica identificó a su agresor sexual, estaba ahí en la concentración, y querían que fuera detenido. Procesado. La manifestante dijo que ya existían otras denuncias en contra de esta misma persona.

En el lugar siguió la presión para su detención. Las manifestantes exigían a los elementos de seguridad de la plaza que no protegieran al agresor. ¿Será que sí es culpable?, se preguntaban algunas personas en voz alta mientras trataban de hacer algún registro con sus teléfonos. Otros decían, que lo que tenía que pasar era que se denunciara formalmente.

Al poco rato, la misma manifestante volvió a explicar la situación a algunos reporteros y agregó que ya habían conseguido apoyo jurídico.

Más tarde, ya sobre las 16: 19 horas un contingente de manifestantes salió de la plaza rumbo a la agencia 50 del Ministerio Público a donde fue llevado el hombre señalado como agresor sexual. El grupo de manifestantes decidió acompañar a una chica que presentaría una denuncia contra él por acoso, no se trataba de la misma chica que lo identificó previamente, sino de una más que había sido acosada por él.

Para las 18:54 horas casi se habían retirado todas las personas que esperaban afuera de la PGJCDMX. Quedaba un caso al que seguir la pista.



Lizbeth Hernández
Lizbeth Hernández
Directora de Kaja Negra. Periodista e investigadora freelance. Los temas que más le interesan son: movimientos sociales, derechos humanos, feminismos, agenda lgbt+, arte y cultura pop. Escribe sus ideas y apuntes en Medium. En Twitter e Instagram: @abismada_ Correo: lizbeth@kajanegra.com



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