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De lecciones de amor al Cabaret-Tito: entrevista con Tito Vasconcelos

07 Feb, 2011 Etiquetas: , ,
Una charla de café con el actor, activista por
los derechos LGBT y padre del Cabaret-Tito.
TEXTO: MARIANA TORRES / FOTOS: TANIA DEL RÍO

Tito Vasconcelos es actor de profesión, ha participado en cine, pero es en el teatro en donde consolidó su carrera. Asumió su vocación artística a pesar de no contar con el apoyo de su familia biológica. “Nos reencontramos ocho o diez años después. Vieron que no me había tirado al vicio. Por los arquetipos de que todos los actores somos drogadictos, viciosos y maricones, y yo sólo cumplo con el treinta por ciento de esa premisa”.

Lecciones de amor

Además de su vasta vida profesional, Tito Vasconcelos es un hombre pasional, amante de la sabiduría centenaria de los boleros. Como actor, conoce y explora las emociones, porque trabaja con ellas: del amor a los celos.

Monogamia

“Creo que es una institución forzada y que tiene sentido por la época en la cual se institucionalizó. Entonces era necesario proteger la sucesión de tus propiedades. En ese sentido, está muy bien que te comprometas a cuidarte con otra persona. Pero en el caso de la comunidad, pretender reproducir eso que tiene cinco mil años de no funcionar, es absurdo. Yo creo en el poliamor; creo en  hacer un compromiso porque hay cosas en las que nos entendemos y cosas en las que no nos vamos a entender nunca, pero que podemos negociar.

Las parejas no deben ser, desde mi perspectiva, sólamente parejas, sino cómplices, amantes, amigos, comadres, compinches, cómplices…”

Los celos y el amor

“Los celos son una enfermedad que yo padecí. Suceden por el sentido de posesión; porque no le tienes confianza a la gente. Es un grado de soberbia horripilante pensar que eres capaz de llenar al ciento por ciento a la otra persona.

Puse Medea en un momento en que yo estaba fatal en una relación… y descubrí que la única justificación para los celos son las promesas no cumplidas, me cuido mucho de hacer promesas o de que me las hagan. No hablo de promesas cursis, como te voy a querer toda la vida, yo creo que sí hay gente que puede querer así. De hecho yo creo ser una persona de amores para toda la vida. Pero eso no lo tienes que decir, no lo tienes que prometer.

Lo que tienes que comprometerte contigo mismo es a ser solidario con la otra persona, como resulte ser, porque siempre nos mostramos muy diferentes cuando es el proceso de la limeranza. Entonces estás llena de cualidades, sin defectos. Pero empieza un tropezón y es como si de repente se ajusta el visor: ves todo claramente, entonces se vuelve un cúmulo de horrores. Uno debería tener el reconocimiento de estar viviendo ese proceso. Está bien, es padre enamorarse y sentir que vas caminando sobre almohadas, pero es irreal.

Cuando de verdad te descubres enamorado, no te importa cómo es la otra persona en términos de las condiciones que planteas previamente: si no es rubio, alto, de ojos azules, junior, que huele rico, que haga el amor como príncipe. Tod@s queremos algo así, pero no existe. Cuando dejas de tener esa expectativa de la pareja perfecta, es cuando vas a poder encontrar una pareja más adecuada contigo. Porque, de entrada, uno no es perfecto. Está muy bien tener un ego y un super ego muy firmes, pero te vas a encontrar a otro igual, y cuando eso suceda, si en lugar de chocar, negocias, puedes llegar a juntarte, frotarte y hacerlo deliciosamente.

La vida no es un bolero pero hay muchas frases de bolero que puedes utilizar porque son de sabiduría centenaria. ‘Viví sin conocerte, puedo vivir sin ti”’.

Para Tito Vasconcelos, el teatro es la carrera de su vida, la que le ha dado la “mejor familia”.

“Es un puente entre la realidad y la transformación estética de las cosas que vale la pena llamar la atención desde una perspectiva artística”. De no haber sido actor, habría sido periodista o escritor, dice.

Tito Vasconcelos una charla de cafe Foto Tania del Rio

Cabaret: trapecio sin red

Frente a lo complicado que es hacer teatro de manera independiente o con el Estado, Tito descubrió una posibilidad en el cabaret, “puedes hacer eso que nadie te va a llamar a hacer; es posible hacer Hamlet en cabaret. Está la interacción que el teatro formal no te permite tener con el público. Al abolir la cuarta pared, te relacionas directamente con él, reaccionas directamente a lo que pasa con él… Un show de cabaret, si no funciona la primera noche, ya no funcionó ninguna”.

“En un show de cabaret, si te equivocas, no pasa nada, al día siguiente haces lo mismo y mejor. Pero sólo puedes hacer cabaret con gente en la que confíes mucho porque es como hacer trapecio sin red, tú sabes que con quién estás va estará ahí y te va a detener. Eso es muy divertido y muy enriquecedor del cabaret”

“El cabaret requiere de actores que les funcione la azotea, la memoria, el buen gusto. El cabaret que yo trabajo está sustentado en la comedia del arte. Es un estilo de hacer teatro que lamentablemente se dejó de hacer, pero cuyo formato es muy diferente porque se puede trabajar muy rápido con actores entrenados. Puedes divertirte muchísimo y abordar cualquier tema de política, violencia o narcos. Puedes llamar la atención de tus espectadores, proponerles otra manera de pensar y otra perspectiva de la vida”.

Cabaret-Tito

Una parte muy importante de la historia de Tito Vasconcelos es la fundación del café-teatro-concierto-discoteca que representan sus Cabaret-Tito’s, al lado de su socio David Rangel, cuyo concepto corre su cumpleaños número trece.

“La intención de abrir los cabert-tito’s fue abrir un espacio para la comunidad LGBT un espacio que no tenían los jóvenes que están abandonados, no sólo a nivel mercadotécnico, sino a nivel institucional . Como si fueran responsabilidad sólo de los papás y no del Estado. No hay espacios dignos para jóvenes, lugares de reunión para gente joven. No han cambiado demasiado las cosas.

Pensamos en un espacio de socialización, de encuentro, para que dejaran de estar en la calle. Nuestra primera clientela eran jóvenes, legalmente constituidos para entrar a un bar, pero sin presupuesto. Abrimos desde muy temprano el primer Cabaret-tito con servicio de cafetería, para que los chavos tuvieran un espacio en donde conocerse con la seguridad de que nadie los iba a extorsionar, porque así vivimos los jóvenes de la ciudad de México nuestra vida y nuestra diferencia en cuanto a la sexualidad.

Ese espacio había sido una tasca flamenca, un club de strep tease, luego una disco…  Había como cuatro decoraciones una encima de la otra, pero logramos que la gente lo quisiera. Es el lugar de donde han salido todos los cabaret-tito’s. Hubo un momento dado en que tuvimos ocho o nueve.

Empecé haciendo show de cabaret ahí con una obra que me escribió Margo Su. Yo traía un público fiel, pero empezaron a llegar todos estos jovencitos con la necesidad de mover el cuerpo, y de pegar de brincos como changos fue ganando”.

Hoy Tito Vasconcelos piensa en escribir sus memorias, su lucha por los derechos de la comunidad LGBT es reconocida por propios y extraños. Tito Vasconcelos forma parte de la posibilidad de externar el amor libremente sin importar el género del destinatario.



Mariana Torres
Mariana Torres

Periodista egresada de la UNAM y obsesiva del estudio de los medios. Escritora por compulsión, la encuentran en Twitter como @grafografa.





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