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Say hello to heaven, Chris Cornell

21 May, 2017 Etiquetas: , ,

La muerte del músico y compositor Chris Cornell sorprendió e impactó a sus seguidores y colegas. ¿Qué decir de una figura como él, clave no solo para el grunge? La periodista musical Natalia Cano nos comparte sus impresiones sobre el músico, a quien pudo entrevistar en 2007. Sí, esta es una forma de decirle hasta siempre al vocalista de Soundgarden, Audioslave y Temple of The Dog.

TEXTO: NATALIA CANO

Hace 26 años Chris Cornell compuso la canción «Say Hello 2 heaven» para despedirse de Andrew Wood, vocalista de Mother Love Bone [uno de los iniciadores del llamado «Sonido Seattle»] y su amigo entrañable. Años después, en 2015, la cantó para honrar la memoria de su colega y amigo Scott Weiland, cantante de Stone Temple Pilots. Y hace unos días, el 18 de mayo, el tema volvió a sonar, esta vez para asimilar la inesperada muerte de Cornell, líder de Soundgarden, quien se ahorcó en un cuarto de hotel en Detroit, luego de ofrecer un concierto con su banda de rock en esa ciudad. El informe forense determinó que su suicidio pudo ser provocado por la dosis de pastillas contra la ansiedad que le hicieron perder el juicio.

Conocí la música de Soundgarden en mi adolescencia. Era la década de los 90 cuando el grunge explotó en mis oídos como en los de miles de jóvenes en distintas parte del mundo gracias, en buena medida, a la proyección que tuvo a través del canal de videos MTV.

A diferencia de Nirvana, el sonido de Alice in Chains y el de Soundgarden [quizá de esa camada grunge, ambas agrupaciones sean mis favoritas] siempre me pareció más duro, con influencias claras del heavy metal y del punk. Por eso me enamoré perdidamente de canciones como «Spoonman», «Black Hole Sun» y «Angry Chair». Me fascinaron las tonalidades oscuras en el sonido y las líricas, los riffs potentes. Badmotorfinger [1991], el tercer álbum de Soundgarden, es una de las grandes joyas discográficas que dio esa época.

El encuentro

En diciembre de 2007 platiqué en persona con Chris Cornell, quien visitó México para promocionar su álbum Carry on y ofrecer un concierto en el hoy extinto Salón 21. Yo era reportera del periódico El Universal, en donde cubrí por casi seis años la fuente musical. [En 14 años de labor reporteril he tenido la oportunidad, y el privilegio, de entrevistar a muchos músicos, pero una de las más emotivas ha sido definitivamente la de Chris Cornell].

Solicité la entrevista con la disquera [Universal Music], sin muchas esperanzas de obtenerla. La de Cornell era una visita exprés, y ese tipo de figuras usualmente prefieren no hablar con la prensa. Por esos días se había desatado el rumor de una posible reunión con Soundgarden, y quizá preferiría no dar pie a más especulaciones, pensé. Además, a principios de ese año, 2007, Cornell había confirmado su salida de Audioslave debido, se decía, a «diferencias personales y creativas» con los integrantes de la otrora agrupación Rage Against The Machine: Tom Morello, Tim Commerford y Brad Wilk.

Estaba a punto de resignarme a no concretar la charla, pero la noche anterior a su presentación en el Salón 21 recibí la llamada telefónica en la que me confirmaron que tendría la entrevista. Los nervios y la emoción me invadieron, así que llegué directo a casa a escuchar mis viejos discos y a preparar lo que sería mi breve encuentro con el rockero.

La cita fue el 16 de diciembre en el Hotel Condesa DF. Llegué puntual, como buena reportera, con libreta en mano, una lista de preguntas que había estudiado por horas, y mi vieja grabadora digital. «Serán sólo diez minutos, no hay tiempo para más», me advirtió el representante de la disquera. Entonces descarté preguntas para aprovechar al máximo esos instantes. Los temas que elegí fueron: la visita con Audioslave a La Habana [Cuba] su amor por la música de Michael Jackson, su paso por México, su faceta en solitario, y por supuesto, el posible regreso de Soundgarden a los escenarios. Junto a mi, la conductora de una estación de radio de música pop aguardaba su turno para la entrevista. El manager de Cornell había aceptado sólo dos espacios para medios, así que sentía un compromiso aún mayor.

Cornell llegó puntual al encuentro. Vestía una camiseta verde y unos pantalones oscuros. Portaba lentes negros, mismos que mantuvo puestos durante toda la charla. Era un hombre de gran altura y figura espigada, muy apuesto. Su rostro perfecto intimidaba a cualquiera. Le acompañaba su esposa Vicky, una mujer joven, hermosa, de porte fino y sonrisa encantadora. Caminaron hacia el salón tomados de la mano. Se les veía enamorados.

Una noche histórica en La Habana

La oportunidad de convertirse en la primera agrupación estadounidense en presentarse en La Habana, y cimbrar a algunos sectores de la sociedad del vecino país del norte por su embargo a la isla, hizo a Chris Cornell y a Audioslave protagonistas de un hecho histórico.

Durante años, Tom Morello, Tim Commerford y Brad Wilk buscaron llevar su música a ese lugar. El trámite para ese anhelado concierto —me relató  Morello en una entrevista que pude realizar en febrero pasado— fue muy largo, y no llegó durante la época de actividad de Rage Against The Machine, sino mucho tiempo después. El resultado de esa extraordinaria velada del 6 de mayo de 2005, con 70 mil personas reunidas en la Tribuna Antiimperialista José Martí, quedó registrado en el DVD Live in Cuba.

«Estaba sorprendido de que bandas que pueden pagar sin problema un concierto en Cuba, y que no necesariamente tengan una postura política definida, no hayan ido antes. U2, The Rolling Stones o The Who nunca han ido a Cuba, y es extraño que no lo hayan hecho porque tienen los medios para hacerlo», me dijo Cornell en la entrevista para El Universal que tuvimos en 2007. [Casi una década después, los Stone se presentaron ahí, aunque las condiciones eran diferentes].

A diferencia de Morello y el resto de sus compañeros en Audioslave [que sostenían un activismo político], Cornell prefería hablar de música, cosa que llamó particularmente mi atención. Quizá en el fondo siempre me pareció que Zack de la Rocha [vocalista fundador de Rage Against The Machine] era el más indicado para participar en ese histórico concierto en Cuba, y debo confesar que en algún momento estuve convencida de que Chris reflejaba, en esas imágenes del Live in Cuba, ser un poco ajeno al contexto.

Lo cierto es que en aquella charla de 2007, Cornell narró que le había sorprendido la reacción de muchos cubanos ante una banda de rock. «Algunos de ellos estaban descubriendo cómo era un concierto de rock, no tuvimos una respuesta como la de México o cualquier otro festival en el mundo», dijo. En algún momento de esta plática, incluso confesó que cuando llegó a nuestro país con Audioslave pensó que el público sería similar al de Cuba.

En aquella breve conversación de diciembre de 2007, Cornell también se dijo gran admirador de Michael Jackson [hizo una versión de «Billie Jean»] y admitió que estaba disfrutando su faceta como solista. Preparaba su tercer álbum, Scream [2009], y le hacía ilusión presentar pronto nuevas composiciones. Antes de concluir la entrevista no negó ni confirmó la noticia de la posible reunión con Soundgarden.

«Desde siempre me ha gustado trabajar solo.‘Black Hole Sun y ‘Burden In my Hand son un ejemplo de las cosas que me gusta crear. Cuando las compuse, llegué al estudio y se las mostré íntegras a la banda [Soundgarden]», fueron sus palabras.

Cornell volvió a México en junio de 2013 junto a Soundgarden como parte de la gira internacional con la que promocionaban King Animal, el álbum de 2012 que marcó el regreso de la icónica agrupación de Seattle a los escenarios. Fue su tercera y última visita a nuestro país.

La promesa

La última vez que vi a Chris Cornell en vivo fue en diciembre de 2016 durante Festival ALMAX, un evento musical que marcó su debut en Colombia. Meses antes había ocurrido la esperada gira con la superbanda Temple of The Dog, a propósito del 25 aniversario del álbum debut de la agrupación. La reunión con sus compañeros le llevó por Seattle, y sus seguidores latinos guardaban la esperanza de que la mítica banda visitara la región.

Entonces, acompañado del chelista y productor Bryan Gibson, Cornell ofreció un show muy corto e íntimo ante 500 personas que se dieron cita en uno de los enormes salones de Corferias. Fue un espectáculo sencillo, pero no menos emotivo: tan sólo 45 minutos y un repertorio de nueve canciones, versiones acústicas de sus clásicos «Black Hole Sun», «Fell on Black Days», «Hunger Strike» y «Like Stone» —la canción más popular de Audioslave, y en la que el cantautor habla de la muerte—.

Durante este show hablé con mi colega y amiga colombiana Renata Rincón sobre la importancia de Cornell como parte de la escena musical que marcó a toda una generación. Ese día lamentamos que el lugar no estuviera a reventar, pero quizá se debió a que era domingo y que el costo de las entradas había sido alto.

Finalmente Cornell agradeció al público colombiano la recepción, estaba sorprendido. Se despidió emocionado y prometió regresar pronto.

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Chris Cornell interpretó la noche del miércoles 17 de mayo de este 2017 una canción cuya lírica no era de su autoría, sino de una de sus influencias musicales más grandes: Led Zeppelin. Algunos piensan que un fragmento de «In My Time of Dying», fue una premonición de su despedida: «En mi hora de muerte no quiero que nadie sufra/ Todo lo que quiero es que lleven mi cuerpo a casa».

A mí solo me queda decir: Hasta pronto. Say hello to heaven, Chris Cornell.

 

Imagen de portada: Chris Cornell by Nizam Uddin. Flickr-[CC BY-NC-ND 2.0]


Natalia Cano
Natalia Cano
Natalia Cano [Ciudad de México, 1981] es periodista musical. Ha trabajado y colaborado para medios nacionales e internacionales como la agencia AP, Rolling Stone México, The Guardian, El Universal, Diario 24 Horas, Sin Embargo MX, Marvin, Soundcheck y la estación de radio Reactor.




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