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El silencio de Javier Duarte

25 Jul, 2017 Etiquetas: , ,

El exgobernador de Veracruz es el protagonista de una historia que se ha vuelto emblemática de los presuntos casos de corrupción registrados en México en los últimos años. Hace unos días, durante la segunda audiencia realizada en el Reclusorio Norte, Duarte, el hombre presentado alguna vez como rostro de una «nueva generación» de priistas, lució distinto a como se había comportado en su detención en Guatemala y su posterior extradición a México. Mauricio Torres estuvo presente en esa audiencia que se prolongó más de 12 horas y nos describe detalles que cobran relevancia en este caso que sigue su curso.

TEXTO: MAURICIO TORRES

Javier Duarte está sentado a la mitad de la mesa rectangular asignada a su equipo legal. Mantiene una postura a la que regresará varias veces a lo largo de la audiencia de este sábado 22 de julio: los labios rectos, la barbilla alzada, la mirada hacia un costado, las manos unidas puestas en reposo sobre el mueble, justo a la altura de su abdomen.

Está solo. Se acaba uno de los tres recesos que el juez Gerardo Moreno García ordenará durante la extensa jornada, y tanto sus abogados como los funcionarios de la Procuraduría General de la República [PGR] encargados de llevar su caso y los periodistas apenas empiezan a volver a la sala.

Uno de sus defensores llega hasta la mesa, ve a su defendido y duda en si debe acercársele o no. Finalmente opta por hacerlo, le da una palmada en la espalda y lo saluda, al tiempo que más y más personas entran al lugar y se preparan para el reinicio de la audiencia.

No es un buen día para el exgobernador de Veracruz. Quien en 2012 fue descrito por el presidente Enrique Peña Nieto como parte de la «nueva generación» de priistas ha tenido que escuchar nuevamente las acusaciones en su contra —como tuvo que hacerlo en Guatemala antes de su extradición y el mismo día que retornó a México—, y todavía le falta conocer la resolución que su defensa a toda costa trata de evitar: un auto de vinculación a proceso.

En esta ocasión Duarte ha dejado atrás la larga barba que lució durante su encierro en una prisión guatemalteca. También ha cambiado los jeans y las camisas a cuadros por el atuendo casi monocromático propio quienes habitan una cárcel como el Reclusorio Norte: pantalón café, playera beige y una chamarra lisa del mismo color.

Pero entre todo lo que es distinto con relación a las audiencias anteriores, lo que más destaca es el cambio en su actitud.

El veracruzano ahora no sonríe, no voltea a ver al público, no interactúa con él, no lanza declaraciones que den pie a titulares, a memes o a trending topics. En otras palabras, este sábado no habrá exhortos a tener «paciencia, prudencia, verbal contingencia…», ni tampoco llamados a «que empiece el show».

A lo sumo, Duarte ocasionalmente se inclina a su derecha para hablar en silencio con el abogado Marco del Toro —conocido por arropar a otros clientes polémicos, como el líder minero Napoleón Gómez Urrutia y la exlíder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Elba Esther Gordillo—, y las tres veces que el juez le pregunta si tiene algo que agregar, se limita a responder —con su característica voz aguda—: «Me adhiero a lo expresado por mi defensa».

Las más de 12 horas de la audiencia transcurren de esa manera, con el imputado serio y en silencio mientras ambas partes confrontan información, argumentos y no pocos comentarios irónicos.

De un lado, los funcionarios de la PGR exponen 82 datos de prueba que aseguran son un indicio claro de que Duarte fue la cabeza de una «empresa criminal» que desvió alrededor de 1,670 millones de pesos del gobierno de Veracruz [aquí se puede consultar la investigación Empresas Fantasma de Veracruz]. Del otro, el equipo liderado por Del Toro responde que ninguno de estos elementos —testimonios, dictámenes contables, estados de cuenta de empresas fantasma, copias de escrituras y de contratos de compraventa de propiedades— representa evidencia suficiente de que su cliente violó la ley.

El veracruzano ahora no sonríe, no voltea a ver al público, no interactúa con él, no lanza declaraciones que den pie a titulares, a memes o a trending topics.

En el transcurso de este ir y venir, Duarte permanece con las manos juntas sobre la mesa y la mirada alzada apuntando a los costados, o bien, se entretiene haciendo dobleses a una hoja de papel mientras las partes citan nombres, fechas, lugares, cantidades y documentos, todos ellos componentes de una historia que se ha vuelto emblemática de los presuntos casos de corrupción registrados en México en los últimos años.

Alrededor de las 20:37, el juez informa: «Se reúnen los requisitos para un auto de vinculación». Sin embargo, se tomará todavía otras dos horas para dar a conocer los motivos de la resolución y establecer los pormenores de la ruta que sigue de cara a un posible juicio. Por ejemplo, el plazo de seis meses que tendrá la PGR para cerrar su investigación contra el exgobernador y la determinación de que éste de momento se quede detenido en Reclusorio Norte.

La audiencia termina una vez fijados estos detalles. Entonces, los funcionarios de la PGR se van con una victoria en este asalto, en tanto los abogados liderados por Del Toro deben retirarse para replantear su estrategia legal.

Antes de irse hablan unos minutos con su defendido, quien después vuelve a quedarse solo, a la espera de ser trasladado a su celda y de lo que seguirá en el proceso en su contra: un proceso que apenas se encuentra en sus primeras etapas y que pone a prueba a todas las piezas del sistema de justicia.

 

Imagen de portada: Adaptación de la imagen Javier Duarte de Ochoa by CorsicaRT-Wikimedia Commons. 
[CC BY-SA 3.0].


Mauricio Torres
Mauricio Torres
Soy periodista y medio workaholic. Nací en la capital en 1984. Estudié en la UNAM. Empecé mi carrera en diciembre de 2006. He colaborado con las revistas Terra Magazine Latinoamérica y Día Siete, y trabajado de base para El Universal, el periódico capitalino Máspormás y Grupo Expansión, donde me encuentro actualmente. Los temas en los que tengo más experiencia son Poder Legislativo, partidos políticos y órganos electorales, y trato de aprender más sobre transparencia, derechos humanos y ciudad. Mi cuenta de Twitter @mau_torres




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