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Una mala, una buena, una peor…

19 Feb, 2014 Etiquetas: ,
 ¿Qué tan fácil es encontrar una chamba bien remunerada?
La “neta stacabrown“, aquí un ejemplo.
TEXTO E ILUSTRACIÓN: EMILIANO PÉREZ CRUZ

Abrió la puerta y desde el patio el relámpago de la tercera edad canina, Argos, corrió a su encuentro. Argos, su fiel compañero desde la reciente infancia, casi ciego pero alegre y juguetón, se abrazó con brusquedad a su pierna. Ciro logró zafarse, ingresó a la vivienda y afuera quedó el viejo pastor alemán, retozando como en cámara lenta, mordisqueando un muñeco de peluche, juguetón pese a los achaques propios de la edad perruna.

−Ya vine, Mam, qué haces…

Sentada frente al televisor, su madre volteó, hizo una mueca que quiso ser sonrisa. Hace apenas tres años tuvo un derrame cerebral, lo superó con el mínimo de secuelas, entre ellas la que más preocupa a sus hijos: la depresión, que a los ojos de ellos es desánimo, indiferencia, ausencia…

Con todo, Mam se levantó, expuso la mejilla y recibió el beso de Ciro; éste, festivo, le compartió:

−¿Recuerdas que te dije que mi cuate, el Alce, entró a chambear en una oficina de gobierno donde ven la cuestión legal de la tierra en la ciudad? Pues necesitan gente, dijo, a la de ya: descuélgate en chinga y te apuntas para cumplir tu servicio social con una lanita de por medio; fui, Mam, y de volada me dieron trabajo para acreditar mi servicio social y poder titularme… ¿No te da gusto, Mam? ¡Ya no te voy a pedir pa’ los pasajes, jefa; alégrate! −comentó Ciro y la abrazó e intentó un baile con ella. Pero, lejana, la Mam sólo musitó:

−Siéntate, te doy de cenar. Hice albóndigas y frijoles de la olla, a ver si quedaron buenas… Que tu hermano caliente las tortillas y comen…

Teodosio, su hermano el taxista, abandonó el televisor y fue hasta Ciro, lo fintó con dos-tres golpes de boxeo; su hermano siguió el juego, muy desganado…

−Felicidades, bro… Porque neta que stacabrown hallar chamba… Acabo de ver en la tele que en México, nomás 14.6 por ciento de la gente cubre de sus necesidades inmediatas p’arriba; que 102 millones de mecxican’s no tenemos lana pa’ adquirir la Canasta Básica Constitucional Integral, que debe tener alimentación, vivienda, educación, transporte, salud, esparcimiento, cultura y acceso a servicios públicos de buena calidad, quesque ¡para garantizar que el trabajador y su familia tengan una vida plena y digna! No mamen, bro…, no mamen… ¡Tengan su-vida-plena-y-digna por el cicirisco!

−Pus ya se me hizo, carnal… Cuando menos hasta diciembre, para pasar año. Y dice la Ingeniera que es mi jefa, que va a ver si hay chance de clavarme en un puesto estable y con sueldo…

−Pus le besas entre los dedos de las patas si te cumple… Y te la llevas al cinco letras, bro, si se deja…

−Paso, está rete federal la Inge, aunque se viste en Trapos Elegantes, bro… Es la encargada de ver qué onda con la situación legal de los terruños en la Ciudad. Y la neta es que si de chamba se trata, para solucionar esa bronca tenemos toda la vida… La gente necesita y se atrabanca y construye en cañadas, orillas de ríos, laderas, reservas ecológicas…

−Pus un abrazote, bro, porque la ruleteada también anda de capa caída y dicen en la tele que cada vez menos gente compra con regularidad, cantidad y calidad alimentos como carne, leche, huevo y pan, entre otros… ¿Con qué lana, wey, si todo se fue a las nubes este año, bro? No hay lana que alcance. Es el retorno del dinosaurio con todo y sus viejas mañas.

−Eso dicen los autores de un estudio de mi Alma Máter, mira, por aquí anda: léelo, lelo…

−Prexta el inchi piedrórico, bro… Mientras leo voltea las tortillas o se achicharran…

−A ti te toca calentarlas, wey. Léete nomás el subrayado: “El déficit de empleo en México asciende a 34 millones de plazas. Frente a este panorama, 26 millones de personas se encuentran en la economía informal, sin seguridad laboral, horarios establecidos o garantía de pago, y ocho millones buscan trabajo sin encontrarlo; la mayoría son jóvenes con formación técnica o universitaria”*… Formación universitaria, esa es la mía, wey…

***

El gusto no le duró mucho a Ciro… Dos meses después la Inge lo llamó a su oficina. Los compañeros de trabajo lo embromaban, pues Ciro es un joven de no malos bigotes, según sus amigas… Una de ellas aceptó ser su novia y Ciro anda que no cabe en sí de alegría: se llaman una y otra vez, se juran amor eterno, desayunan juntos cuando sus horarios lo permiten, juntan lo que pueden y se escapan a la Cineteca…

La Inge lo recibió muy amable, le explicó que estaba muy a gusto con el desempeño del grupo de jovencitos geógrafos que integró a su equipo, pero…

−Uh, ese pero me huele mal, Inge −adelantó Ciro.

A cambio del servicio social, tuvo suerte de obtener una beca que le daba para comer y el dinero apenitas suficiente para los gastos del trayecto a la Universidad y de ahí a la oficina, de donde salían muy temprano a campo para hacer levantamientos topográficos, identificar polígonos de pobreza, censar aquellas viviendas ubicadas en zonas de alto riesgo, entre otras actividades.

Ciro intuyó que el mentado servicio social era sólo un disfraz para contratar gente con una beca en vez de salario y sin las prestaciones de ley.

***

Ciro abre la puerta de su casa; Argos dormita a medio patio. Teodosio no ha llegado y en la sala su madre descabeza un sueño frente al televisor. Huele a sopa de fideo y pescado frito. Entreabre el refrigerador y su figura se ilumina, el resplandor interrumpe el sueño de la Mam…

−Ya llegaste, m’hijo… ¿Ya encontraste qué cenar? Si quieres esperar tantito a tu hermano para que cenen juntos, no tarda.

−Si Mam, no te apures, ahorita que llegue nos atendemos, tú descansa…

Los medicamentos para controlar la depresión hicieron de la Mam un desganado ser moviéndose con lentitud por la vivienda… Ciro ya se acostumbró, pero al inicio, cuando vio los efectos de los fármacos sobre su madre, una grande congoja le invadió, pues la mujer se había sobrepuesto al abandono de su marido, a las carencias, a la angustia para sacar a sus hijos adelante, pero no a la Depre. Y ahora que Ciro casi se titula, su somnolienta indiferencia lo entristece. Sin embargo aceptó y esperó la llegada de su hermano.

Apenas llegó Teodosio se sentaron a la mesa. Tortillas calientes, sopita, filete de pescado empanizado…

−Uhm, está rica la chopita –celebró Teodosio, levantó la mirada y advirtió lágrimas en los ojos de Ciro… La Mam, ausente, de nueva cuenta hizo como que miraba el televisor… −¿Y ora? ¿Te cambió por otro la chancluda de tu novia y estás de chillón?

Ciro tragó el amargo bocado, enrolló otra tortilla y dio un lento mordisco…

−No mames, cómo crees… Nomás eso me falta, que la morra me mande al carajo… No, estamos bien: lo que pasa es que ya no tengo chamba…

−Uh que la…

−Pus sí que la… Fíjate que antes de la comida me habló la Inge y muy amable dijo: “Te tengo tres noticias: una buena, una mala y una pésima…”

−Y que te empiezas a zurrar de miedo, bróder…

−Pus sí, con todo y que fue muy amable. La mala, dijo, es que la plaza laboral que tenía considerada para ti se la dieron a un familiar de mi jefe; es un holgazán bueno para nada, pero jerarquía mata talento, no lo olvides… Por sus horas nalga, si lo hacen venir, se llevará 13 mil pesos al mes…

−Uta, pus qué poca… Te dije que te hubieras cogido a la Inge…

−No mames, ya dije. Las buena noticia, según ella, es que se abrió la posibilidad de otra plaza…

−Te digo que te la cojas, bro… La hormona es buena consejera y si está queriendo que te quedes en la chamba es por algo, no porque nomás seas burro de carga.

−Pérate, chingao. ¿No te dije que me quedé sin chamba? Porque la chingada plaza que se abre es de 2 mil 500 pesotes…

−Por cuatro, al mes ya son 10 mil varucos… No suena tan pior, mi bro.

−¡Brincos dieras, cabrón! ¡2 mil 500 pesotes men-sua-les, wey: ¡men-sua-les! Es una puta burla… ¿En serio?, apenas le pude decir a la Inge: ¿en serio esos sueldos existen? Jajaja, qué horror, reí de puros nervios y coraje, ¿en serio existen esos putos sueldos?

−Pus si ya ves la mierda que gano yo como taxista… Y la cuenta p’al dueño del carro cada vez está más pesada…

−Pero no mamen: si yo me chingo doce horas diarias, carnal, ¡doce!, y como gente de servicio social. Me emocionó pensar que tendría un trabajo; si no seguro, cuando menos estable una buena temporada. Ora me digo: cómo quieren que uno trabaje así, y con los riesgos en la calle, que te atraquen en el metro, que te chinguen en el barrio… Es más chido irse de halcón del narco a alguna ciudad del norte, o meterme a secuestrar migrantes que vienen del sur…. ¿Para eso estudias una carrera; para eso te chingaste 18 años quemando pestañas, malcomiendo tortas de tamal y atoles de arroz para aguantar todo el día…?

Teodosio guardó silencio; luego, quiso aligerar el momento amargo:

−¡Te digo que te la cojas a la Inge, bro…! −Te digo que te la cojas…

−No sabes cómo me siento, pincho carnal, deveras… Estoy… estoy triste. Es difícil digerirlo. La jefa ha hecho un gran esfuerzo para que logre ser profesionista, con una carrera que me permita enfrentar la vida con menos dificultades que las padecidas por ella. Para cumplir mi trámite de titulación, ya sabes, debo prestar el servicio social. Pero lo acabo de mandar a la chingada, bróder… Chingue a su madre el mundo… Me canso que me voy a meter de halcón, me cae que sí… −sollozó impotente Ciro y volteó a ver a su madre, ajena a conversación, alelada por los medicamentos, serena… −Al fin que la jefa ni cuenta se da, ni sabrá si me titulé o no…

−No mames, wey… No digas pendejadas, wey… Tú síguele, wey… La neta, no la cagues como yo al dejar la escuela, wey –gimió Teodosio, se levantó y abrazó a su hermano.

La luz azul del televisor encendido iluminó ese abrazo donde los dos hermanos mezclaron sus lágrimas, su impotencia… De improviso separaron y aún con lágrimas en los ojos actuaron para una invisible cámara:

−¿Y qué dijeron? Este par de putetes ya valió… ¡Tengan su-vida-plena-y-digna por el cicirisco! Se las vamos a cobrar todas, cuyeyos… ¡Goooya, goooya…!

Reporte de Investigación elaborado por David Lozano, Luis Lozano, Javier Lozano, Irma Otero, Jaime Vázquez y David Moctezuma, integrantes del Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM


Emiliano Pérez Cruz
Emiliano Pérez Cruz
Escritor y periodista. En 1979 fue nombrado por el Edomex cronista honorífico de Ciudad Nezahualcóyotl. Su más reciente libro de relatos: Ya somos muchos en este zoológico, Fondo Editorial Estado de México, 2013. En Twitter: @perecru




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