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Una mujer caída de un árbol seco

02 Abr, 2016 Etiquetas: , ,

Versos que evocan la memoria de la piel; el momento que guarda las sensaciones al tocar el cuerpo, el deseo, al ser amado, a una mujer eterna. 

TEXTO: ROLANDO ROSAS GALICIA / ILUSTRACIÓN: ISRAEL CAMPOS CALEON

 *

Escribo una mujer y el verso se desnuda.

Tira su blusa, su pantaleta, sus medias.

Todo lo arroja al azar de la página en blanco.

Muerde que da gusto,

el filo de sus dientes es apetecible después del último trago.

Es la come mosquitos, la aduladora.

Mira, mi amor, yo soy aquella, ven lame mi ombligo.

Traza. Escribo el olor de los pliegues.

Disfruto su espera en blanco, las sábanas manchadas.

Desmadrosa bebe hasta saciarse,

la baba le escurre y bronquea al más feliz.

Dime Amor, Dicha, Sudor, Ganas.

Entra en mí, me dice la muy puta.

Yo obedezco. Me ayunto.

*

Que otra te abandone cuando la cal del origen caiga inmisericorde.

Que otra maldiga tu vejez a corto plazo y celebre las caries, la calvicie,

los champús de oferta, las verrugas puntuales y tus pantalones de tergal.

Que alguna te recuerde y marque en tu oído el ritmo

de ese danzón que deseaste haber medido.

Quédate donde estás,

no vengas a interrumpir el sueño del inválido.

Es mejor que mi mano te descubra mientras duermo.

Algo ha de quedar de ti: el lodo en que me bato.

1

*

Y que me vaya y no te avise cuando regrese

que me encuentres en el ir y venir de mi lengua´

abajo arriba en su lento trajinar por la plaza arbolada

a eso del sudor 28 años más tarde con los trapos revueltos

de cuando la desnudez de nuestros veintitantos alegraba la penumbra

y dábamos ternura a lo que ahora somos

Que regrese y no duela cuando olvides que ya no estoy

que no me he ido

*

Tanto grito para eso, me dices

cuando te enseño la gota de lo que queda

Otras imágenes tatuadas en la semioscuridad

de aquellos tiempos de adolescente cuando regué mi esperma

en el jardín ajeno, en cada poro de tu piel

*

Esta mujer caída de un árbol seco

ha perdido la pierna derecha,

y tobillo y pie de la izquierda.

Su torso es invisible y sus senos

que doy forma con mis manos se esfuman

cuando soplo el polvo de su corteza.

Queda su rostro, saludable, inmaculado.

Queda su mirada indagando

el arrastre del grafito con que escribo. 



Rolando Rosas Galicia
Rolando Rosas Galicia

Nació en 1954 en San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, Ciudad de México. Ha publicado Caballo viejo y otros poemas (Molino de Letras, 2008), Quebrantagüesos y otros poemas (Universidad Autónoma Chapingo, 2011) y Víbora de dos cabezas (Gobierno del Estado de México 2014). Desde 1980 es Profesor de tiempo completo en la Universidad Autónoma Chapingo.





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