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Y gritar #RenunciaYa

16 Sep, 2016 Etiquetas: , ,

Miles de personas —cuatro mil según información oficial— atendieron una convocatoria nacida en redes sociales y tomaron las calles de la Ciudad de México para exigir la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto. «Motivos sobran», dijeron y unieron sus gargantas, sus consignas, sus pasos horas antes de que EPN saliera a gritar en el balcón de Palacio Nacional este 15 de septiembre.

TEXTO Y FOTOS: LIZBETH HERNÁNDEZ Y XOCHIKETZALLI ROSAS

Mexicanos al grito de guerra
[Texto: Xochiketzalli Rosas]

Nunca había escuchado que se entonara el Himno Nacional en una marcha. Pero en ésta lo oí al unísono; las estrofas que compuso el poeta potosino Francisco González Bocanegra estallaron  contra la valla de granaderos, a un costado del Palacio de Bellas Artes, que no permitió el avance del contingente de ciudadanos que exigían la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto. Con la melodía de aquel cántico querían defender su patria y conseguir llegar al Zócalo capitalino.

«Queremos gritarle a Peña Nieto en su cara que no lo queremos. Déjenos pasar», gritó una mujer entre la multitud frenada sobre Avenida Juárez. A unos metros de la masa contenida por los granaderos ya se había iniciado el mitin: varios ocuparon el micrófono para expresar cada una de las razones por las que la cabeza del ejecutivo debía renunciar a su cargo.

«Razones sobran». «¡Renuncia ya!».

«Mexicanos al grito de guerra», reventaba las gargantas que minutos y horas antes gritaron sin cesar que querían un gobierno diferente al que tienen: «No somos 10, no somos 100…» y aumentaban las exigencias y también los granaderos.

Tres camiones antimotines se colocaron detrás de los uniformados, mientras los camarógrafos de prensa, y algunos ciudadanos, no dejaron de cazar el mejor ángulo de aquel momento histórico en el que marcharon ciudadanos, amas de casa, estudiantes, cineastas, intelectuales, integrantes de la comunidad gay  y familias con sus hijos en carreolas o de a pie, y hasta con sus mascotas.

Dijeron que no iban a asistir ni mil personas; pero aquella cifra se rebasó desde que arrancó la manifestación. Las banderas con la exigencias principal: «Fuera Peña» o las que cambiaron el rojo y verde por el negro del luto, del repudio se mantuvieron en lo alto, ondeadas por las rafagas del viento que guió los pasos de los manifestantes.

Cuando el contingente salió del Ángel de la Independencia, pasadas las cinco de la tarde, encabezado por los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, el tiempo parecía que favorecería a los asistentes y por eso la leve lluvia, tres horas después, no movió a los que dieron pasos firmes sobre Paseo de la Reforma, ni  aquellos, pocos ya, que decidieron sentarse frente a la valla de granaderos en una forma de protesta pacífica.

Con un megáfono prestado los jóvenes, en su mayoría, apostados en el suelo tomaron la palabra. Leyeron poemas, dieron sus razones, no sólo para exigir la renuncia de Peña Nieto, sino también para permanecer la noche entera: si les frenaron el paso al Zócalo, ellos frenarían el Desfile Militar del 16 de septiembre. Pero ya no sucedió. Era una manifestación pacífica y así debía terminar, dijeron: todos se levantaron y regresaron por las huellas que dejaron antes, no sin reiterar que la exigencia se mantenía en pie: Que renuncie Enrique Peña Nieto.

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La exigencia este 15 de septiembre. Foto: Xochiketzalli Rosas. [Revisa las transmisiones que hicimos desde la marcha en nuestro Periscope aquí].

Un eco del pasado
[Texto: Lizbeth Hernández]

Cuatro filas de personas dan la espalda a las vallas de granaderos y tanquetas que han impedido su acceso al Zócalo. «Si ellos no nos dejan pasar, nosotros no dejaremos que haya desfile», han dicho. Permanecen así, en sentón masivo, poco más de cincuenta minutos. Pasadas las 21:35 horas deciden retirarse. «Esto apenas es el inicio, hoy iniciamos un diálogo y debemos continuarlo, vamos a insistir», dice una de las jóvenes. Lo tienen claro: Enrique Peña Nieto debe renunciar al cargo de presidente.

La Avenida Juárez poco a poco retoma otro ambiente. La lluvia intermitente ha parado. Ya no se escuchan los gritos «¡Fuera Peña Nieto!» ni las rechiflas dirigidas a camiones provenientes del Estado de México que también se desplazaron al Zócalo; hace rato que concluyó el mitin en el Hemiciclo a Juárez, el cual marcó para muchos el cierre de la protesta que inició en el Ángel de la Independencia y sí fue masiva, contrario a lo que esperaba Patricia Mercado, secretaria de gobierno de la Ciudad de México. Los padres, madres y compañeros de los 43 normalistas de Ayotzinapa se han marchado. La tensión que se vivió entre policías y manifestantes sobre Bellas Artes no pasó a mayores. De pronto el tronido de algunos cohetes irrumpe sobre Reforma.

Mientras camino se agolpan en mi mente escenas de este 15 de septiembre, imágenes que, de manera inevitable, me hacen retroceder en el tiempo y me llevan al 19 de mayo de 2012, el día en que se realizó la primera marcha antiEPN. Aquel día, como hoy, el rechazo al priista movilizó a miles de personas [activistas, intelectuales, estudiantes, organizaciones como el FPDT de Atenco, amas de casa, familias]. Muchas voces que sonaron aquel día regresaron hoy, como las de exintegrantes del movimiento #YoSoy132. Aquel día, como hoy, se combinó el enojo con cierto ánimo festivo. Pero claro, hay diferencias, en mayo de 2012 Enrique Peña Nieto era candidato a la presidencia del país; este 15 de septiembre se le reclama su mal desempeño como titular del ejecutivo, se recuerdan sus escándalos, la corrupción, las omisiones, la violencia, la crisis de derechos humanos. Dos momentos inéditos motivados por la misma persona. Cuatro años de distancia.

¿Qué pasará?

«Queremos que esta no sea una marcha más», insistieron los manifestantes antes de perderse entre las calles del centro de la ciudad. Antes de ingresar al metro alcanzo a ver una pancarta que dice «¡Fuera EPN, motivos sobran!».



Redacción Kaja Negra
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